Mayer Tropper. 13 febrero

La crisis venezolana se discute en la prensa como una lucha entre socialismo y capitalismo, por la retórica contra el “imperio” y la “guerra económica” denunciada por Nicolás Maduro. Basándose en los testimonios de los mismos venezolanos exiliados por medio planeta y algunos empresarios que todavía tienen vínculos con su país, está claro que el problema no es ideológico, sino de incompetencia en el manejo de la economía, corrupción y abusos de autoridad para quedarse en el poder eternamente.

Hugo Mora Poltronieri, en la sección de este diario llamada “Cartas a la Columna”, el 10 de febrero pasado le pidió al gobierno esforzarse por promover también ayuda humanitaria para los palestinos, y para ello incurre en inexactitudes históricas propaladas en los Estudios Generales de la UCR durante la fallida segunda intifada.

No es culpa de Israel que el mundo árabe rechazara la partición y le pusieran tanto celo y empeño en destruirlo que olvidó proclamar el Estado árabe palestino

Hay que aclarar que la primera partición de la Gran Palestina se dio en 1946 con la creación de Jordania. El resto fue dividido en 1947 para la creación de dos Estados: uno árabe palestino y otro judío palestino que se proclamó con el nombre de Israel. La Resolución 181 de la ONU refleja la concepción de la época y es muy clara para todo quien quiera entender: una parte para los judíos y otra para los árabes. No dice una para los judíos y otra para los palestinos, puesto que palestinos eran todos.

Sabia decisión, considerando las guerras de cristianos y musulmanes en Líbano, la persecución y decapitación de cristianos y yazidíes por el Estado Islámico, el genocidio de los cristianos coptos en Sudán, la desintegración y las guerras étnicas en Yugoslavia, las tensiones separatistas en España, el conflicto entre chiitas y sunitas y muchos ejemplos más en Europa, África y Asia.

Rechazo de los árabes. No es culpa de Israel que el mundo árabe rechazara la partición y le pusieran tanto celo y empeño en destruirlo que olvidó proclamar el Estado árabe palestino. Si se hubiera hecho un Estado binacional, como querían los árabes, posiblemente los judíos estarían sufriendo bajo la mayoría musulmana, como ocurrió en el resto de los países árabes, de donde fueron expulsados y sus propiedades y patrimonios robados.

El pedazo de desierto y pantano que recibieron por Estado, los israelíes lo han convertido en una potencia agrícola y tecnológica, mientras sus vecinos no han podido organizarse democráticamente y dedican sus energías a librar guerras cruentas internas como en Libia, Yemen y Siria. A los kurdos, descendientes de los medos y que habitan el Kurdistán desde la antigüedad, no se les permite tener su propio Estado sin que nadie escriba por ellos y mucho menos se organicen mesas redondas en las universidades.

Millones de dólares en ayuda. El canciller Manuel Ventura de seguro sabe que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo se encarga de llevar ayuda a los palestinos desde hace 70 años con presupuestos anuales cercanos a los $1.200 millones, aparte de las remesas que sus ricos hermanos petroleros y otros países europeos les envían.

Que la dirigencia terrorista de Hamás, aliada de Nicolás Maduro, utilice los recursos para construir túneles de millonario costo bajo territorio israelí o para enormes gastos en armamento, dizque para destruir a los sionistas, es otra historia.

Los palestinos siempre se han negado a negociar la paz con Israel para que en una que va y otra que viene, con la ayuda de los ayatolás, puedan, finalmente, alcanzar su objetivo de destruirlo, a pesar de que varios países árabes están dispuestos a reconocer y firmar la paz con Israel.

Con los Acuerdos de Oslo y el apoyo de Israel, la economía palestina crecía a un 7 % anual. La actividad turística era intensa y la bonanza era evidente. Sin embargo, Yasser Arafat, que como estadista había llegado a su nivel de incompetencia, inició una revuelta que echó por tierra los logros alcanzados y afectó su economía y la de Israel.

Con la valla defensiva, el turismo volvió al Estado hebreo, mientras que miles de palestinos que laboraban en Israel perdieron sus trabajos. La mejor ayuda humanitaria para los palestinos al igual que Venezuela, es que tengan un gobierno competente, fuerte para el desarrollo y para negociar la paz.

El autor es profesor de la Universidad de Costa Rica.