Editorial

Editorial: Japdeva asediada por su pasado

Japdeva tuvo años para ajustarse a la apertura del megapuerto, pero mantuvo intacta su planilla, tardó en comenzar a pensar en la diversificación y tiró ¢15.000 millones al mar

24/09/2019/ En la foto terminal de JAPDEVA el cual se encuentra sin operaciones / fotografía: John Durán
24/09/2019/ En la foto terminal de JAPDEVA el cual se encuentra sin operaciones / fotografía: John Durán

La convención colectiva del 2002 sigue pesando sobre la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) e impide ajustar su planilla a las condiciones radicalmente distintas de la actualidad. En ese año, la institución acordó con el sindicato aumentar el aporte patronal al fondo de ahorro, uno de tantos beneficios especiales que encarecieron las operaciones a lo largo de los años.

El acuerdo se tomó sin financiamiento inmediato y quedó sujeto a un aumento en las tarifas, pero la Autoridad Reguladora de los Servicio Públicos (Aresep) rechazó la petición, por razones que debieron resultar obvias a los negociadores de la convención colectiva. El aporte no fue pagado y el Sindicato de Trabajadores de Japdeva (Sintrajap) planteó una demanda acompañada de la solicitud de una medida cautelar.

El Juzgado de Trabajo de Limón embargó todas las cuentas de la institución por ¢5.283 millones y la dejó sin liquidez. La alegre irresponsabilidad del 2002 impide, 18 años más tarde, enfrentar los gastos de la entidad, incluidas las liquidaciones de cientos de trabajadores para ajustar la planilla a las condiciones actuales de disminución de las operaciones debido al funcionamiento del megapuerto de Moín.

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