Editorial

Editorial: Chinchilla y la integridad del BID

El candidato propuesto por Estados Unidos para presidir el Banco amenaza su estabilidad, por ello, la postulación de la expresidenta es no solo importante para Costa Rica, sino crucial para todo el hemisferio.

21/02/2018. Santa Ana. Hora: 10:55 a.m. Entrevista con la expresidenta de la República, Laura Chinchilla (2010-2014), para documental sobre gobernabilidad en Costa Rica, a publicarse en Nacion.com. La entrevista se efectuó en la casa de habitación de la exmandataria en el condominio Villa Real en Santa Ana.
Fotos: Mayela López
21/02/2018. Santa Ana. Hora: 10:55 a.m. Entrevista con la expresidenta de la República, Laura Chinchilla (2010-2014), para documental sobre gobernabilidad en Costa Rica, a publicarse en Nacion.com. La entrevista se efectuó en la casa de habitación de la exmandataria en el condominio Villa Real en Santa Ana. Fotos: Mayela López Mayela López

La elección de la persona que dirigirá, cuando menos, los próximos cinco años el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene en esta oportunidad características muy especiales. Para la organización y lo que esta representa, porque, por primera vez en sus 61 años de historia, y contrario a un acuerdo implícito entre sus miembros, Estados Unidos decidió presentar un candidato propio a su presidencia. Para Costa Rica, porque, por lo menos hasta el momento, la expresidenta Laura Chinchilla es la única otra persona que compite por el cargo, luego de que fuera postulada por nuestro gobierno. Pero su candidatura, que apoyamos, tiene implicaciones mucho mayores.

Desde que el BID fue establecido en 1959, solo ha tenido cuatro presidentes, todos latinoamericanos: el chileno Felipe Herrera (entre 1960 y 1970), el mexicano Antonio Ortiz Mena (1970-1988), el uruguayo Enrique V. Iglesias (1988-2005) y el colombiano Luis Alberto Moreno (2005 hasta la fecha). Estados Unidos, que representa el mayor poder de votos (30 %) en función de su capital, se había abstenido hasta ahora de competir por el cargo. Decidió conformarse siempre con la vicepresidencia, en el entendido de que, por estar las actividades del BID centradas en América Latina y el Caribe, de aquí debía salir la cabeza.

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