Columnistas

¿Para quién trabajamos?

Los accionistas del Estado, no hay duda, somos los ciudadanos, como también somos los beneficiarios de los servicios y productos que brindan.

A inicios de septiembre del año pasado, la revista Businessweek, dedicó su portada a la pregunta: “¿Será Unilever la última empresa grande y buena?”. Unilever es angloholandesa. Desde el siglo XIX han provisto artículos de consumo masivo, muchos de los cuales inventaron o iniciaron su comercialización, como el jabón en barra y la margarina. El primer anuncio en la televisión británica fue de pasta dental de Unilever. Hoy, producen helados, mayonesa, desodorantes, jabón y cientos de productos consumidos por 2.500 millones de consumidores todos los días. Aseguran que prácticamente todos los lectores de Businessweek tienen seis o más artículos Unilever en su casa en este momento. Sus ventas son parecidas al PIB de Costa Rica y su valor de mercado unas tres veces más.

Visión. No hay duda que es una empresa grande. Lo de ser una empresa buena se debe a la creencia de Unilever y, sobre todo, a su director ejecutivo, de que es posible hacer más dinero comportándose de una manera virtuosa en el escenario global.

Esto conlleva vender detergentes amistosos con el ambiente, instalar miles de bombas de agua en villas africanas y hasta eliminar estereotipos de género en su publicidad.

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