Columnistas

Loable pero insuficiente esfuerzo fiscal

Los ajustes producen cansancio en la ciudadanía, que se resiste a aceptar otros en el futuro cercano. Por eso, las medidas que se adopten para resolver el déficit fiscal deben ser definitivas.

El propósito de las medidas de ajuste de las finanzas públicas deficitarias es detener el crecimiento del endeudamiento, cuya carga de intereses se come montos cada vez más elevados del presupuesto nacional. La deuda actual de nuestro gobierno equivale al 50 % del producto interno bruto (PIB), un nivel preocupante porque tiende a crecer y porque lleva a los tenedores de bonos a exigir tasas de interés cada vez más elevadas. Y ese mal crecerá exponencialmente si el déficit no se controla.

El conjunto de medidas de ajuste que, para detener el crecimiento del gasto público, recién planteó al país la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, va en el sentido correcto. Y, en general, ha sido bien recibido por la opinión pública. Pero, como la propia ministra admitió, es insuficiente. A riesgo de ser censurado —aunque espero no como en 1656 la comunidad judía de Ámsterdam lo hiciera con Baruch Spinoza— me propongo explicar en este escrito por qué la propuesta resulta insuficiente y por qué solo debe tomarse como el inicio de un gran trabajo por efectuar conjuntamente por los poderes legislativo y ejecutivo.

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