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Fijemos la ruta para el futuro de las pensiones

El IVM evidenciaba desde años atrás la necesidad de ajustes, pero la pandemia y una aguda caída en la tasa de natalidad, que se adelantó doce años a las proyecciones, hacen insoslayable una reforma

Rocío Aguilar, opinión
Rocío Aguilar, opinión

Los retos demográficos, producto del acelerado envejecimiento poblacional y la reducción de la natalidad, en un contexto de informalidad, transformación de los mercados laborales y disrupciones tecnológicas, están agudizando las tensiones de los sistemas de pensiones en el mundo y en particular están afectando nuestro principal régimen básico: el de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).

El IVM evidenciaba, desde años atrás, la necesidad de ajustes, pero la pandemia y una aguda caída en la tasa de natalidad, que se adelantó doce años a las proyecciones, hacen insoslayable su reforma. Pero no solo las que están planteadas, consultadas y a la espera de que la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) las incluya en su agenda y las apruebe sin más dilación, sino también la imperiosa necesidad de diseñar un plan a largo plazo, con etapas claras que permitan atender la sostenibilidad, suficiencia y cobertura. En otras palabras, que provea una vejez digna, con equidad y responsabilidad intergeneracional.

Este plan que podemos denominar por lo pronto Plan Nacional de Pensiones no solo debe responder a la presión que sobre los fondos de pensiones ha generado la pandemia, sino que depende de repensar nuestro sistema nacional de pensiones como un todo.

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