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De frente: Suficiente con los diálogos

'Paz social’ no es más que un eufemismo para maquillar el chantaje criminal de los sindicatos.

Columnista escritor de "De Frente"
Columnista escritor de "De Frente"

Los gritos que pegó Carlos Alvarado en Nicoya bien pudieron ser un punto de inflexión en su presidencia. Emboscado por grupos sindicales que lo insultaban y abucheaban, el mandatario perdió los estribos y con las venas henchidas les advirtió: “A los que nos detienen, no los vamos a dejar que nos detengan”. Cicerón puede estar tranquilo, Alvarado nunca lo superará en oratoria. ¿Había llegado finalmente el momento en que el presidente les decía a los gremios “hasta aquí”?

Toda esperanza se disipó el jueves cuando Alvarado los recibió en la Casa Presidencial, los subió al podio, les dio el micrófono y acordó dialogar con ellos, otra vez. La lista de grupos congregados en el Encuentro Social Multisectorial (ESM) es el quién es quién de las fuerzas que lo “detienen”. Ahí llegó a dictar sus términos Albino Vargas, quien ha comparado al presidente con Daniel Ortega y hace unos meses lo amenazó diciéndole que se estaba comprando “todos los números de la rifa”. También estuvo el autodenominado Medse, un puñado de revoltosos que cierran colegios con candados y a los que el gobierno, inexplicablemente, ha legitimado como representantes estudiantiles.

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