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Cómo afrontar el genio de la IA

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El 30 de mayo, más de 300 científicos, tecnólogos, inversionistas, empresarios y académicos divulgaron lo que quizá sea el manifiesto más corto de la historia. Con apenas 22 palabras en inglés (mi traducción libre en español se excede en seis), dice así: “Mitigar el riesgo de extinción inducido por la IA debe ser una prioridad global, junto con otros riesgos de escala social, como las pandemias y la guerra nuclear”.

Entre las luminarias firmantes estuvieron Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio, considerados como “padres” de la inteligencia artificial (IA); Sam Altman, de OpenAI; Demis Hassabis, de Google DeepMind; y Bill Gates, quien no usó su identidad de Microsoft, sino de Gates Ventures.

Pocos meses antes, el 30 de noviembre, se había producido un justificado revuelo global cuando la empresa OpenAI, de Silicon Valley, lanzó ChatGPT, poderoso modelo lingüístico capaz de generar textos e imágenes y desarrollar conversaciones de manera aparentemente natural, a partir de sofisticados procesos y monumentales bases de datos.

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