Fátima Jiménez, Colaboradora GN. 24 marzo
La mujer utiliza una cifra de letalidad que no puede aplicarse de manera generalizada a todo el mundo. Además, hace creer que las vacunas contra la covid-19 han causado una gran cantidad de reacciones adversas graves, cuando, en la mayoría de los casos, los pacientes reportan incomodidades leves. watermark-flex watermark-mobile
La mujer utiliza una cifra de letalidad que no puede aplicarse de manera generalizada a todo el mundo. Además, hace creer que las vacunas contra la covid-19 han causado una gran cantidad de reacciones adversas graves, cuando, en la mayoría de los casos, los pacientes reportan incomodidades leves.

No es cierto que la vacuna contra la covid-19 sea más peligrosa que la enfermedad, como lo quiere hacer creer un video viral de la inmunóloga argentina Roxana Bruno.

En el audiovisual, que se difunde en Facebook, se escucha la voz de Bruno, quien basa sus críticas contra las inmunizaciones en que, supuestamente, es mayor el riesgo de sufrir efectos adversos con la inyección, que la posibilidad de morir por la enfermedad.

La mujer dice que la tasa de letalidad de la covid-19 es de 0,22%, y que la posibilidad de experimentar una reacción negativa a causa de la vacuna es el 4,6%.

“Es peor el remedio que la enfermedad, déjame con el riesgo de la letalidad por el virus y no me sometas a una esclerosis múltiple, a una encefalitis, a un cáncer, a una enfermedad autoinmune”, dice Bruno en la grabación.

Tales afirmaciones son incorrectas e inducen a error. Así lo indican tanto las estadísticas internacionales como las costarricenses, además del criterio profesional del doctor Fernando Morales, médico especialista en medicina interna del Hospital San Juan de Dios.

La mujer utiliza una cifra de letalidad que no puede aplicarse de manera generalizada a todo el mundo. Además, hace creer que las vacunas contra la covid-19 han causado una gran cantidad de reacciones adversas graves, cuando, en la mayoría de los casos, los pacientes reportan incomodidades leves, como dolor de cabeza o en el brazo.

Uso inadecuado de cifras sobre letalidad

Morales explicó a La Nación que la letalidad es el porcentaje de personas que se infectan con el virus y fallecen.

Dicho término no se debe confundir con la mortalidad, el cual se define como la cantidad de muertes en un lugar en relación con su número de habitantes.

En Costa Rica, la letalidad de la covid-19 es del 1,37%, pues hasta el 19 de marzo habían fallecido 2.896 personas de las 211.903 que se habían contagiado con el virus.

Sin embargo, dicho porcentaje varía según el grupo de población que se analice.

Por ejemplo, si solo se toman en cuenta los adultos menores de 65 años que han tenido covid-19, la letalidad es del 0,5%. Pero, si el cálculo se hace entre los adultos mayores, la letalidad sube hasta el 12,4%.

De acuerdo con Morales, Bruno parece haber tomado el porcentaje de letalidad del que habla de un artículo publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en octubre del 2020, en el cual el autor comparó estudios sobre la seroprevalencia (presencia de anticuerpos) del virus que causa la covid-19, en distintos países.

En dicho informe, el investigador encontró que la tasa media de letalidad en 51 lugares era del 0,23%.

Sin embargo, en el mismo documento, el autor dice que “la tasa de letalidad no es una constante fija y puede variar sustancialmente en los distintos lugares”.

Al respecto, la misma OMS pide tener cuidado a la hora de comparar porcentajes de letalidad, pues los datos varían de país a país según la forma en la que se cuenten los casos positivos, así como de la habilidad de cada nación para detectar a los enfermos.

Morales explicó que, cuando la definición de casos positivos se hace con estudios de seroprevalencia, como en el estudio que Bruno toma como referencia, se contabilizan muchísimos más casos positivos, y eso causa que se “diluyan” los datos. Como consecuencia, la tasa de letalidad cae.

El doctor, sin embargo, recordó que ninguna persona puede estar segura de que será capaz de vencer al virus sin complicaciones, pues incluso personas jóvenes y sin factores de riesgo conocidos pueden enfermar gravemente, si tienen “mala suerte genética”.

Morales explicó que las particularidades en la conformación del organismo pueden hacer que una persona tenga una predisposición a formar coágulos, o que desarrolle una pobre respuesta inmunológica. Otros defectos podrían causar que, por el contrario, el cuerpo reaccione de forma exagerada y elimine el virus, pero también destruya tejidos importantes.

Sin embargo, el especialista llamó a poner el impacto de la pandemia en perspectiva, de una forma más humana.

“Para cualquier familia es una carga terrible cualquier porcentaje de mortalidad y letalidad cuando el individuo que fallece es un ser querido, especialmente si tomamos en cuenta que la mayoría fallecen sin el acompañamiento físico de sus familiares por razones obvias de exposición”, reflexionó el médico.

97% de efectos adversos por vacunas son leves

“El problema de esto es tratar de comparar naranjas con chayotes”, dijo el especialista consultado por La Nación, sobre el argumento que sostiene Bruno en contra de las vacunas.

Morales afirmó que es antiético de parte de Bruno hacerles creer a sus espectadores que más del 4% de las personas que se vacunan contra la covid-19 desarrollan reacciones adversas graves, porque eso no es verdad.

“En términos de efectos secundarios, el 4% proviene de los datos del estudio de fase 3 de Pfizer, que determinó que el efecto adverso más común era fatiga, en el 3,8 % de los pacientes. Obviamente no es ético ni científico tratar de comparar efectos adversos leves como eso con letalidad”, dijo Morales.

El viernes 19 de marzo, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) informó de que, de los 190.088 costarricenses que habían recibido al menos una dosis de la vacuna contra la covid-19, solo 365 reportaron eventos adversos.

Esa cifra representa al 0,2% de los vacunados.

Pero, además, en el 97% de esos casos, se trató de efectos secundarios leves, mientras que el 3% restante fueron moderados.

Los efectos más comunes registrados han sido dolor en el sitio de la inyección (22%), dolor de cabeza (13%), fiebre (9%), fatiga y cansancio (5%), así como erupción en la piel, dolores de músculo y diarrea (3%), informó la Caja.

La Caja recordó en su comunicado que los beneficios de la vacunación sobrepasan a los riesgos.

“La vacuna reduce el riesgo de llegar a tener la infección en más de un 90% o, al contraer el virus, hace que se desarrollen síntomas leves, sea menos probable el desarrollo de síntomas de moderados a graves y, lo mejor: hay certeza de que la vacuna previene de manera muy eficaz la muerte por covid-19”, expuso la CCSS en su comunicado.

Fuentes consultadas

-Entrevista al médico Fernando Morales, especialista en medicina interna del Hospital San Juan de Dios. y docente de la Universidad de Costa Rica.

Esta información forma parte del proyecto #NoComaCuento, una iniciativa de La Nación que busca analizar la veracidad de la información que circula en redes sociales. Usted puede formar parte de este proyecto enviándonos información que le parezca falsa o poco confiable al WhatsApp 6420-7160 o al correo nocomacuento@nacion.com.

También puede recibir nuestras publicaciones directamente en su celular uniéndose a este grupo de WhatsApp o al bot de Telegram.