Juan Diego Córdoba. 15 octubre

(Video) Nueva ministra de Trabajo habla sobre cifras históricas de desempleo e informalidad

El bajo rendimiento de la economía costarricense disparó la tasa de desempleo a 11,9% de la fuerza laboral para el segundo trimestre del año.

Esa realidad sumada a los importantes cambios tecnológicos en mercados y actividades económicas dificultan la generación de empleo, principalmente para las personas con baja formación o profesionales de carreras saturadas.

Con ese escenario, la politóloga de 36 años, Geannina Dinarte, asumió el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) el pasado 3 de octubre.

La jerarca que sustituyó a Steven Núñez conversó con La Nación sobre sus retos para revertir el incremento del desempleo.

— ¿Cuál va a ser su tarea para reducir el desempleo que afecta 296.000 personas?

— Un gran reto pasa por la reactivación económica de aquellas actividades que han visto un detrimento de sus rendimientos. Muchas de ellas están relacionadas con los espacios que han generado mayor empleo. También tenemos un gran reto de mejorar las capacidades y competencias de aquellas personas que salen a buscar trabajo.

"Seguimos encontrando una expectativa de las empresas por contratar, pero no necesariamente logramos tener los perfiles que están demandando los empleadores. Iniciativas como Alianza para el Bilingüismo empiezan a generar resultados favorables en el acompañamiento de jóvenes para lograr su inserción al mercado laboral. También es cierto que tenemos que trabajar en la intermediación para hacer esa conexión (con empresas).

— La tasa de éxito de la oficina intermediación laboral es muy baja. Solo dos de cada 10 personas que tocan la puerta al Ministerio consiguen empleo.

— Han venido creciendo los puestos para perfiles profesionales, pero experimentamos un decrecimiento de aquellos puestos para perfiles no calificados. Las cifras son alarmantes; lo que nos encontramos es que cerca de un 58% de personas que están desempleadas no han terminado la secundaria o tienen un nivel inferior. Parte de lo que vamos a trabajar es acompañar a aquellos jóvenes que tienen que insertarse o volver a los procesos formativos.

“Podemos hacer labor de intermediación, pero si las personas no tienen los perfiles que el mercado demanda, es muy difícil que logremos la conexión con empresas”.

“Seguimos encontrando una expectativa de las empresas por contratar, pero no necesariamente logramos tener los perfiles que están demandando los empleadores”.

— La situación económica y el cambio tecnológico propiciaron la pérdida de 82.000 puestos en comercio en cinco años ¿cómo proteger estos sectores?

— Ese menor rendimiento no solo tiene efecto en el sector comercial, también en el agro. Estamos frente a una transformación de la economía y de las actividades donde la automatización nos presenta retos que no solo llegan a las empresas, sino también a las personas, porque los requerimientos son mayores para acceder a los puestos de trabajo.

"Estábamos más familiarizados con que estas actividades fueran muy intensivas en trabajadores y ahora si estas se transforman y se achican, pues tenemos que insertar a las personas en otras actividades o incluso mejorar sus condiciones para que puedan seguir ahí.

“Tenemos que ponernos la meta no solo de lograr mayor inserción en el corto plazo, sino de ir haciendo una previsión a largo plazo de cómo el país se va a preparar para esos cambios”.

— Pero ¿qué mensaje se le puede dar a una persona que requiera mejorar su perfil académico si lo que necesita es resolver su situación inmediata?

— No solamente tenemos que entender que hay que hacer procesos de transformación, también tenemos opciones del Estado que permiten a quienes enfrentan un drama diario por no tener empleo, para que puedan tener una solución, tomar los cursos e incorporarse al mercado de trabajo.

“Hemos venido trabajando con Empléate, que acompaña a jóvenes que por su vulnerabilidad y pobreza requieren ayuda para insertarse al mercado. Estas iniciativas, que espero aumentar en alcance y sostenibilidad, son esenciales para el viraje que debemos dar, porque efectivamente las personas tienen que resolver su día a día. Es muy difícil pedirle a alguien que se vaya a capacitar cuando en su casa no tiene lo suficiente para atender a su familia o atenderse a sí mismo. Eso pasa definitivamente porque tengan un acompañamiento, un ingreso que les permita llevar el curso y cubrir sus necesidades básicas”.

“Nosotros tenemos que trabajar los procesos vocacionales desde las edades tempranas, porque llegamos a la universidad y nos aterrorizaron las matemáticas toda la vida, entonces no queremos ninguna carrera que tenga que ver con la Ciencia y la Tecnología y eso es lo que está demandando el mercado”.

— ¿Es urgente actualizar la malla curricular del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA)?

— Se ha dado un salto muy importante cuando se creó el Sistema Nacional de Empleo que esta bajo la rectoría del Ministerio, pero la Agencia de Empleo estará bajo la administración del INA. Esto le genera una responsabilidad significativa de poder identificar lo que está requiriendo el mercado y las herramientas que se pueden ofrecer para facilitar la conexión.

"Nosotros tenemos que hacer prospección, eso es lo primero. Existen distintos estudios y mecanismos para identificar lo que están necesitando las empresas, pero definitivamente requerimos un mecanismo permanente, que nos articule a las instituciones y que nos permita orientar las acciones de cada una.

— El Estado de la Educación también ha advertido una desconexión entre el Gobierno y el Consejo Nacional de Rectores (Conare) para definir las profesiones en las que se debe priorizar inversiones.

— Nosotros tenemos que trabajar los procesos vocacionales desde las edades tempranas, porque llegamos a la universidad y nos aterrorizaron las matemáticas toda la vida, entonces no queremos ninguna carrera que tenga que ver con la Ciencia y la Tecnología y eso es lo que está demandando el mercado. Entonces, si no trabajamos los procesos profesionales de chicas y chicos vamos, a seguir con esa dificultad.

“No solo pasa por las ofertas de las universidades, también por las expectativas de las personas porque podemos ir sensibilizando hacia dónde tenemos que ir, porque también tenemos que trabajar en la lógica de que las personas también se puedan visualizar como empresarios o emprendedores”.