Juan Diego Córdoba González. 6 julio, 2019
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), los trabajadores con patrono tienen mejores ingresos que las personas que laboran por cuenta propia. Fotografía: Albert Marín.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), los trabajadores con patrono tienen mejores ingresos que las personas que laboran por cuenta propia. Fotografía: Albert Marín.

Julio Tobón es mensajero en San José y trabaja por cuenta propia. Labora de forma independiente más por necesidad que por gusto.

Afirma que ha buscado empleo incansablemente en los últimos meses, luego de quedar desempleado, sin embargo todavía no obtiene una oportunidad.

Él asegura pasar congojas cuando tiene que pagar la pensión de su hijo todos los meses, debido a que por los servicios de mensajería que ofrece, en ocasiones no genera ni ¢300.000 mensuales.

También tiene que pagar facturas de servicios, así como gastos de alimentación y vestimenta.

“Ser independiente es muy difícil si uno no tiene los clientes. En mi caso, que me gusta la mensajería, a veces me llaman, a veces no. Todo es muy relativo y no hay seguridad de ningún ingreso fijo. Prácticamente se vive día a día”, manifestó el hombre.

A esa misma situación se enfrentaban unos 237.000 trabajadores por cuenta propia en el primer trimestre del año, según la Encuesta Continua de Empleo.

Sus actividades económicas no les genera ingresos ni por ¢309.000 mensuales, monto equivalente a la remuneración mínima para trabajadores asalariados.

Con ese monto, las autoridades de Trabajo estiman que una persona puede cubrir al menos sus necesidades básicas, pero la realidad entre las personas que laboran por cuenta propia es muy diferente.

Sin embargo, el ingreso promedio de los trabajadores por cuenta propia apenas es de ¢254.000 mensuales, monto que dista mucho de los recibidos por otros trabajadores.

Los asalariados, por ejemplo, tienen una remuneración promedio de ¢514.093 mensuales. Los empleadores registran una remuneración promedio de ¢777.453 en la misma periodicidad.

Esos montos evidencian una gran brecha entre los trabajadores asalariados y las personas que laboran por cuenta propia, según afirmó la coordinadora de la Encuesta Continua de Empleo, María Luz Sanarrusia.

“Los trabajadores asalariados y los independientes enfrentan condiciones muy diferentes. Por ejemplo, la mayoría de trabajadores asalariados ganan entre uno y dos salarios mínimos; mientras, el grupo más grande de trabajadores independientes o por cuenta propia gana menos del salario mínimo”, explicó.

En esa línea, el 48% de los que laboran por cuenta propia generan ingresos menores al equivalente del salario mínimo; mientras que solo 18% gana más de ¢618.000 mensuales.

Si se compara con los trabajadores asalariados, es decir, quienes sí tienen un patrono, solo 15% gana menos del monto base. Mientras que los que ganan más de ¢618.000 mensuales ascienden al 26%.

“Es muy difícil cuando hay que pagar facturas, hay que pagar pensión y a veces no queda nada para uno”, manifestó el mensajero independiente.

La baja escolaridad destaca dentro de las principales causas de los bajos ingresos de los trabajadores independientes; sin embargo, esa realidad también la padecen los profesionales de carreras saturadas, debido a que hay muchos que ofrecen el mismo servicio.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) afirmó que los ingresos de las personas trabajadoras están vinculadas con el ciclo económico nacional.

La baja del consumo de los hogares costarricenses, junto a la caída del comercio y el sector agrícola en el primer trimestre del año, acentuaron la desaceleración que sufre la economía en Costa Rica.

El producto interno bruto (PIB), del primer trimestre del año, presentó una variación interanual de apenas 1,78%. En el mismo periodo del año anterior fue de 3,32%, según detalla un informe del Banco Central de Costa Rica (BCCR) a finales de junio.

El documento de la entidad señala que la pérdida de dinamismo de los principales socios comerciales del país y la situación político-social en Nicaragua constituyen factores de influencia negativas para la economía.

Con el resultado entre enero y marzo pasado, se cumplieron cuatro trimestres consecutivos de desaceleración de la actividad económica del país.