Ángela Ávalos. 11 mayo
Los trasplantes programados, como los renales, cedieron su lugar a la primera prioridad de la CCSS en estos momentos: la atención de pacientes covid-19. Foto: Shutterstock
Los trasplantes programados, como los renales, cedieron su lugar a la primera prioridad de la CCSS en estos momentos: la atención de pacientes covid-19. Foto: Shutterstock

Luego de ocho semanas sin realizar ningún trasplante de órganos, el pasado fin de semana se lograron efectuar dos: uno de hígado y otro de riñón.

Desde la declaración de emergencia nacional debido a covid-19, la donación de órganos en el país cayó a cero y la realización de trasplantes programados también, dificultando la realización de estos procedimientos a una larga lista de candidatos a trasplante, que supera las mil personas.

"La actividad de donación está poco a poco volviendo. Todo esto ha generado una incertidumbre y una expectativa que sin duda ha también afectado la captación de donantes y la realización de trasplantes, pero este fin de semana hemos vuelto a realizar trasplantes. Ya eso es señal de reactivación.

“Igual que otras cosas, probablemente llevará algún tiempo retomar el camino que parecía comenzar a rendir frutos. Y si la situación del Covid empeora, sin duda también los trasplantes se verán afectados”, manifestó este domingo el coordinador del programa institucional de donación y trasplantes de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), José Pablo Garbanzo Corrales.

Hasta hace pocos días, las operaciones programadas estaban detenidas: “Los hospitales han tenido que reconvertirse para prepararse. Hemos tenido que limitar los (procedimientos) electivos”, manifestó Garbanzo en una consulta telefónica que se le hizo el 26 de abril.

"La verdad, el impacto en todos los países en la parte de trasplantes ha sido grandísimo. Las donaciones en países como España o Argentina se han ido al suelo. Y nosotros no hemos sido la excepción. No porque haya habido un impacto en los hospitales, sino porque hay una sensación de un entorno diferente; para los grupos de trasplantes es complicado y confuso sobre cuál camino tomar”, reconoció Garbanzo.

El cirujano dirige el programa desde que la Gerencia Médica de la Caja reconoció la crisis, cuya máxima manifestación trascendió públicamente hace poco más de un año, cuando este diario reveló el desperdicio de riñones de donantes cadavéricos por un lío salarial con los equipos de trasplante.

La situación ameritó la intervención del Ministerio de Salud, cuyo jerarca en persona emitió una orden sanitaria con el propósito de que la institución reorientara y reforzara un programa crítico.

El último trasplante con donador vivo, informó Garbanzo a finales de abril, se realizó a inicios de marzo, cuando apenas se estaban confirmando aquí los primeros casos de covid-19.

Aunque se ha instado a los hospitales a no detener la detección de donantes ante la existencia de una lista de candidatos a trasplante de diferentes órganos y tejidos, lo cierto es que la donación ha sido mínima pero no efectiva; es decir, han aparecido pocos casos pero no se han podido utilizar los órganos por diferentes razones.

“A principios de año veníamos bien, y creímos que íbamos a seguir igual, pero esto cambió todo. La donación ha sido mínima. Los potenciales donantes son poquitos”, agregó Garbanzo quien al tiempo admitió que hay pacientes urgentes en espera.

Hasta finales de abril, se habían manejado siete posibles donantes a quienes, incluso, se les hizo pruebas para detectar el nuevo coronavirus, pero no se logró avanzar a la etapa de trasplante, sobre todo desde el 9 de marzo, pues a partir de entonces no ha aparecido ningún donante cadavérico efectivo.

De acuerdo con los registros de la Secretaría Técnica de Donación y Trasplantes de Órganos y Tejidos, del Ministerio de Salud, para el 26 de marzo 1.302 personas estaban registradas como candidatos a trasplantes: 351 esperaban un riñón; 42 un hígado; 908 trasplante de córnea, y una persona esperaba trasplante de pulmón. No se registraban candidatos a trasplante cardíaco.

De acuerdo con la misma fuente, en el 2019 se realizaron 106 trasplantes de órganos sólidos: 84 de riñón; 19 de hígado; dos pulmonares y uno de corazón.

Comparado con el 2018, cuando se dio la crisis, según la Secretaría se realizaron 8 trasplantes hepáticos menos, aunque los renales aumentaron en 21 con respecto al año trasanterior.

Nuevamente el Hospital Calderón Guardia aparece en el 2019 como el hospital que más trasplantes renales y hepáticos realizó con donante cadavérico.

La crisis en el programa de trasplantes de órganos de la CCSS ameritó no solo la intervención del Ministerio de Salud, sino la conformación de todo un equipo de trabajo por iniciativa de la Defensoría de los Habitantes.

Organizaciones de pacientes consultadas por La Nación no ocultan la incertidumbre entre los enfermos y sus familias ante la nueva situación que les plantea el covid-19.

Sandra Chanto Quesada, presidenta de la Fundación de Nefrología, reconoce que se habían logrado algunos avances en el tema de trasplantes, lo cual se manifiesta en más riñones trasplantados en el 2019 porque no se desperdiciaron órganos.

"Sin embargo, por covid se estancarán los trasplantes. Los pacientes en espera están realmente preocupados. Como esta pandemia está evolucionando de manera muy rápida y representa un riesgo especial en pacientes inmunodeprimidos y con comorbilidades, el conocimiento sobre esta infección nos llena de incógnitas, sobre todo para la población de trasplante renal.

“Recibimos diariamente llamadas preguntando qué hacer si contraen la enfermedad, y no tenemos una respuesta clara, solo les decimos que se queden en su casa.Consideramos que las medidas determinadas por el Ministerio de Salud con la coordinación de trasplantes están bien canalizadas y la interrupción temporal del trasplante renal es necesaria en áreas donde el virus esta circulando intensamente”, manifestó Chanto.

En febrero, tres meses después de la emisión de la orden sanitaria contra la CCSS y a una semana de confirmar el primer caso de covid-19 en Costa Rica, el ministro de Salud, Daniel Salas Peraza, informó de que se estaba trabajando “fuertemente” con la CCSS para garantizar que todos los órganos que se donen sean aprovechados un ciento por ciento.

“Es la prioridad número uno. Estamos dándole seguimiento cercano a la conformación de los equipos en los centros hospitalarios para que se implemente el nuevo modelo, y que se den las mejoras en los hospitales, tanto en infraestructura como en capacitación de personal, para que esos equipos sean los más oportunos y eficaces posibles”, dijo Salas el 28 de febrero.

Según el ministro, el trabajo también incluía la conformación de una sueroteca para aumentar las tasas de trasplantes efectivos en el país, y en el sistema de información sobre trasplante con ayuda del Expediente Digital Único en Salud (EDUS), de la CCSS.