Ángela Ávalos. 16 noviembre

(Video) CCSS defiende acción en trasplantes

El 25% de los pacientes que reciben trasplante de hígado en los tres hospitales de la Caja que realizan este procedimiento, fallecen durante el primer mes posterior a la operación.

Un informe de la Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), del 5 de agosto, descubrió esa alta mortalidad al analizar los datos de 12 años (2007-2018) en los hospitales México, Calderón Guardia y Nacional de Niños, en San José.

También se dieron cuenta de que el número de trasplantes de hígado que hace la CCSS es mínimo, pues en ese periodo solo realizó 144, un promedio de 13 por año.

Con esa cifra califica en la parte más baja del estándar internacional para un “centro de bajo volumen”, que hace al menos 35. Un centro mediano, hace hasta 70 y, uno de gran tamaño, más de eso, dice el Área de Servicios de Salud de la Auditoría Interna, en su informe ASS-79-2019.

Sobre el número de decesos, advierte: “Esta situación refleja que el programa requiere de una revisión y replanteamiento”. Incluso, recomienda “analizar la conveniencia de que exista un único centro médico que realice los procedimientos de trasplantes de hígados de adultos y niños”.

Eso, con el objetivo de no solo mejorar la “eficacia en cuanto a la sobrevida de los pacientes, sino también que se mejore la curva de aprendizaje de los cirujanos (...) de tal manera que se favorezca al paciente trasplantado en cuanto a calidad-beneficio de sobrevida y seguridad”.

Además, hace un llamado de atención a la Gerencia Médica: “Los resultados del estudio evidencian debilidades en el direccionamiento, coordinación y funcionamiento".

Muertes en esos 12 años

De los 144 enfermos que recibieron un hígado, fallecieron 57 (40% del total); 35 de esos pacientes, murieron en los 30 días posteriores a la cirugía, lo cual representa un 61% de toda la mortalidad.

Las otras personas fallecieron en los meses posteriores: 18, al cabo de un año; 4 luego de tres años, y uno a los cinco años de la operación.

“La mortalidad post-trasplante aceptable durante el primer mes debe ser menor al 9%, y menor al 12% a los tres meses. Una alta mortalidad durante el primer mes, está asociada a programas que realizan menos de 70 trasplantes de hígado al año”, menciona el informe, que viene firmado por el jefe de área, Édgar Avendaño Marchena, el subjefe Melvin Zúñiga Sedó, y la asistente de auditoría, Francella Fallas Núñez.

La mayor cantidad de muertes se registró en los pacientes operados por el equipo del Hospital México, indica el informe.

Ahí, en 12 años, se hicieron 55 trasplantes de hígado. El 30% de los operados (16 personas) feneció en el mes siguiente a la intervención. En total, murieron 25 enfermos, incluyendo a quienes fallecieron en los meses siguientes; lo cual equivale a un 45% de los operados.

El Hospital Nacional de Niños realizó en el mismo periodo 40 trasplantes hepáticos. Fallecieron 21 pequeños (52% del total), de los cuales 12 (30% de los difuntos) murieron en el primer mes.

La menor mortalidad se detectó en el Hospital Calderón Guardia. Ahí, realizaron 49 trasplantes entre el 2007 y el 2018. Solo fallecieron 11 (22% de mortalidad), pero de ellos siete durante los 30 días que siguieron a la operación (63% de los fallecidos).

La alta mortalidad de enfermos con trasplante de hígado, concluye el informe, “debe ser sujeta de análisis".

Llamada de atención a gerencia

Los datos de mortalidad revelados por la Auditoría trascienden en momentos en que el programa de trasplantes de la Caja experimenta una crisis que desembocó con una orden sanitaria del Ministerio de Salud, emitida el 31 de octubre, la cual manda a poner orden y da un plazo: 25 días hábiles, que vencen el 28 de noviembre.

Desde febrero, este diario ha revelado el reiterado desperdicio de órganos donados por personas fallecidas, especialmente, riñones.

También la falta de transparencia en el manejo de las listas de candidatos a trasplante, la carencia de información y acompañamiento para pacientes y sus familias, conflictos entre equipos quirúrgicos y choques entre estos y la CCSS por temas de pago de los operativos de trasplante.

La institución resolvió, hace una semana, retomar el pago por disponibilidad para facilitar la integración de los equipos cuando sale un donante cadavérico.

Recientemente, la Gerencia Médica aceptó la renuncia de quien coordinara por más de una década su programa institucional de trasplantes, Marvin Agüero Chinchilla. En su lugar, nombró al cirujano hepatobiliar y especialista en trasplantes de hígado, José Pablo Garbanzo Corrales.

Garbanzo trabaja en el Hospital Nacional de Niños desde hace dos décadas, pero también participa con el equipo del Hospital México en la realización de estas cirugías en adultos.

El informe de la Auditoría llama fuertemente la atención a la gestión de la Gerencia Médica, de la cual depende el programa de trasplante de órganos. El documento, se enfoca en el hepático. La Nación conoce que se está elaborando otro sobre trasplante renal.

Los auditores califican de “insuficiente” su gestión y pone como evidencia la alta mortalidad de los pacientes en el primer mes del trasplante.

“Esta situación refleja que el programa requiere ser más efectivo y se deberá replantear la Política de Donación y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células, previo a un estudio de parte de esa gerencia que establezca proyecciones de vida de los receptores y el costo de intervención por parte de la institución”, indica el informe.

Se carece de normas técnicas estandarizadas, agregan los auditores, para todo lo relacionado con el trasplante de hígado con donador cadavérico.

Entre las principales recomendaciones a la Gerencia, se pide considerar la traída de un especialista internacional en trasplantes.

No omiten los auditores recomendar la elaboración de normas técnicas; una de ellas, especialmente dirigida al trasplante de hígado con donador cadavérico, y otra para donante vivo en niños y adultos.

El gerente médico de la Caja, Mario Ruiz Cubillo, consultado sobre este informe, alegó desconocer el detalle del documento.

“Yo le puedo asegurar que todas las acciones que hemos tomado para fortalecer el programa de trasplantes, van encaminadas a poner al paciente en el centro de la atención. Todos los informes de Auditorías tienen un plan de seguimiento, pero si quiere lo revisamos punto por punto con las personas responsables de ese proceso”, dijo Ruiz.

Defendió lo hecho en las últimas semanas, y aseguró que hacen cambios estructurales. Destacó, entre ellos, la designación de José Pablo Garbanzo. “Así de importante es para nosotros mejorar la calidad de la atención”, reiteró.

Ruiz confirmó que la llamada Casa de Trasplante, que funciona actualmente en el Hospital Nacional de Niños, será la sede del programa nacional de trasplantes.