Salud

Luis Rosero: ‘Ya se politizó el tema, algo que Costa Rica había evitado y que en otros países ha causado enormes problemas’

Demógrafo advierte sobre impacto en Salud Pública de decretos que eliminan obligación de vacunarse contra la covid-19 y usar mascarillas; teme que el siguiente paso sea ocultar cifras con el efecto que esto tendrá en casos nuevos, hospitalizaciones y muertes

Para el demógrafo y salubrista Luis Rosero Bixby, los dos decretos presidenciales que eliminan la vacunación obligatoria contra la covid-19 y el uso de la mascarilla evidencian que se politizó un asunto que debería manejarse estrictamente desde equipos técnicos y científicos, como se había hecho hasta hace poco.

Rosero pronostica que estas medidas, que a su criterio van contra los criterios de Salud Pública, conducirán al país hacia escenarios superiores a los 5.000 casos nuevos por día, más de 1.000 hospitalizados y una decena de fallecidos por esta causa de aquí a julio. El demógrafo, quien conversó con La Nación telefónicamente la tarde de este lunes, espera que las autoridades rectifiquen, aunque lo ve poco probable. Esta es la entrevista:

– Con la escasa información que ha trascendido hasta ahora, ¿cuál es su opinión sobre los decretos presidenciales que eliminan la obligación de la vacunación anticovid y del uso de la mascarilla?

– Para mí es incomprensible, porque los datos claramente mostraban que nos encontramos en una nueva ola pandémica desde hace tres semanas. Así se comprobará mañana (martes 10 de mayo) cuando, esperemos, den el reporte epidemiológico semanal. Estamos en una ola pandémica y lo que correspondía era tomar medidas para mitigar la situación que se nos está viniendo encima. Pero en vez de esto se toman esas resoluciones que es como echar leña al fuego.

– El hecho de que estos dos decretos estén entre el primer paquete anunciado el domingo, ¿significa que este tema se politizó?

– Sí, ese es quizá el aspecto más preocupante. Ya se politizó el tema, algo que Costa Rica había evitado y que en otros países ha causado enormes problemas. Por ejemplo, en Estados Unidos, México o Brasil. La otra cosa que me preocupa es que esto demuestra una especie de menosprecio hacia la salud pública, como que la salud pública no es importante. Lo importante son otras cosas, quedar bien con ciertos sectores o quién sabe qué.

“Y la tercera cosa, en lo personal, que me llama la atención es que quizá responde a una ideología o filosofía equivocada. Por las pocas cosas que le oí al presidente (Rodrigo Chaves Robles) es que esto es más de responsabilidad individual. Pues resulta que en estos aspectos precisamente, la vacunación y la mascarilla, no es un asunto de responsabilidad individual. No es individualismo versus paternalismo porque se trata de bienes públicos.

“El estar vacunado y usar la mascarilla tiene un impacto en quien practica eso, lo protege. Pero eso no es lo más importante. Lo más importante en esas dos acciones es el impacto en la cadena de transmisión. Y en eso quien toma la decisión de vacunarse o no, de usar la mascarilla o no, no siempre lo tiene ponderado.Tratándose de estos bienes, no se trata de un asunto de responsabilidad individual. Va más allá, porque tiene otras implicaciones”.

¿Qué le podemos decir a la gente sobre la inconveniencia de politizar un tema que debería ser de índole técnico-científico, como se venía haciendo al menos hasta ahora?

– Esto es terrible porque hay personas que si no fuera por esto se comportarían de diferente manera. Pero con esto (sin la obligatoriedad de vacunarse y usar mascarillas), porque son partidarios del presidente, porque votaron por él, etcétera, se van a portar de una manera perjudicial para la salud pública en el control de la pandemia. Ese es el problema de la politización. Algunas personas se ciegan a razones epidemiológicas o técnicas y responden a razones políticas. Y eso no debería ser con la Salud Pública.

– Usted describe, al 4 de mayo, escenarios optimistas, pesimistas y neutros sin “el efecto decretos”. ¿Qué visualiza con el efecto de estas medidas?

– (Ríe) Lo que yo diría es que nos vamos por el escenario pesimista (5.000 casos nuevos al día) o quizá algo peor. Porque si la cosa estaba fea antes de los decretos, ahora la situación es más preocupante. Hace más probable que se cristalice el escenario pesimista y que en dos meses estemos con varios miles de casos nuevos (al día), y tal vez diez fallecimientos diarios, y quizá 1.000 personas hospitalizadas.

– En hospitalizaciones, ¿se superarían las 1.000?

– Es posible. Para ser honesto, hay grandes incógnitas con esta nueva ola. La ola previa, de la variante ómicron, demostró que la infección era bastante menos severa. Si sigue comportándose de esa manera, podría ser que haya menos hospitalizaciones que las que estamos proyectando. Las que proyectamos es suponiendo un comportamiento parecido al que observamos con ómicron en enero.

– ¿Ve posible volver a las medidas que estaban antes de este 8 de mayo, al mediodía?

– Es muy difícil que ocurra eso. Más bien lo que puede ocurrir es que nos vayamos al extremo contrario. Es decir, al mostrar las nuevas cifras lo erróneo que serán estos decretos, se trate de ocultar las cifras o no se publiquen y se empiece a manosear las cifras.

– ¿Como sucedió en Nicaragua?

– Así es. Eso es lo que a mí más me preocupa. Por eso, me interesa que estemos muy atentos a lo que se diga mañana (martes 10 de mayo). A ver si se continúa proporcionando los informes epidemiológicos semanales y a ver si se mantiene la objetividad en el manejo de la información.

– Sobre la vacunación, donde llevamos avances importantes pero aún no hay coberturas significativas en la tercera dosis, ¿qué nos puede decir sobre el impacto que estos decretos podrían tener en la tendencia de cobertura que se llevaba?

– Probablemente, muchas personas están empezando a perder la inmunidad que les proporcionaba la vacuna. Esto, según estudios, empieza a ocurrir a los 4, 5 o 6 meses de la última dosis. Ya hay muchos miles de personas que llevan seis meses o más de la segunda dosis, y que es importantísimo que reciban la tercera. Este es el sector que a mí más me preocupa, que debido al mensaje enviado por esta medida, miles de esas personas no vayan a recibir la tercera dosis.

“En el caso de la vacunación, el asunto de la obligatoriedad es muy importante sobre todo por el mensaje que envía. En la práctica, no es que se persigue a quienes no se vacune, pero sí envía un mensaje claro de que uno debe vacunarse”.

– ¿Cuáles fueron sus primeras impresiones apenas se enteró de esos dos decretos?

– Cuando me entero de eso, fui a leer las reseñas (de prensa) que había en busca de más información de alguna justificación para haber adoptado esas medidas. Y lo único que encontré fue lo que mencionó el señor presidente de que esto tenía que ver con que ahora era responsabilidad individual, que quería que esto fuera un asunto de responsabilidad individual.

– Usted mencionaba al principio el peligro de esta filosofía de dejar esto en manos exclusivamente de la gente: la autogestión del riesgo

– Exactamente, para estos bienes públicos. En general, es lo deseable: que las decisiones las tomen los individuos con responsabilidad, ponderando costos y beneficios. Pero en este caso eso no se puede hacer. Si vamos por ese camino, entonces, eliminemos la prohibición de manejar borracho. Dejemos que cada persona con responsabilidad individual decida si se pone al volante cuando está borracho. O quitemos el uso obligatorio del cinturón, o la revisión vehicular para dar algunos ejemplos.

¿Hay algún peligro en el nuevo escenario epidemiológico de regresar a momentos críticos como los que vimos en la tercera ola pandémica? ¿O eso está cada vez más lejano

– Eso está más lejano porque estamos protegidos por el hecho de que un porcentaje elevadísimo se ha infectado ya y tiene cierto nivel de anticuerpos, y por la elevada cobertura de las primeras dos dosis de vacuna. Debido a eso, no va a ocurrir nada catastrófico ni vamos a regresar al año pasado, cuando se nos vino la ola delta. Pero sí va a ser una ola innecesariamente más grave de lo que pudo haber sido.

La Comisión Nacional de Vacunación y Epidemiología (CNVE) es el órgano técnico que debe emitir medidas relacionadas con la inmunización. ¿Cuál sería su opinión si se comprueba que la Comisión no fue consultada, como corresponde?

– Muy preocupante porque denota o menosprecio por la salud pública o una extraordinaria arrogancia de creer que se dominan todos los temas. También denota que la nueva ministra de Salud tiene muy poco peso. Porque de acuerdo a las declaraciones que ella había hecho esto no iba a suceder. Creo que ella no debe estar muy contenta con lo que pasó.

“Estos mensajes de la nueva administración no deben tomarse como que la pandemia haya quedado atrás. La pandemia está entre nosotros. Está aumentando la cantidad de personas contagiadas y va a aumentar aún más. El virus está circulando. Y lo más importante: hay un sector de población muy significativo al que infectarse puede causarle la muerte”.

Ángela Ávalos

Ángela Ávalos

Periodista de Salud. Máster en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, España. Especializada en temas de salud.