Juan Fernando Lara, Óscar Rodríguez. 13 junio, 2016
Vista de la sede central de la CCSS, ubicado sobre la avenida segunda en San José | WARREN CAMPOS PARA LN.
Vista de la sede central de la CCSS, ubicado sobre la avenida segunda en San José | WARREN CAMPOS PARA LN.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) pagó, solo en diciembre, ¢20,2 millones de sueldo a uno de sus médicos y depositó más de ¢5 millones a otros 792.

En la CCSS, el salario base de un médico oscila entre ¢867.000 y ¢1,1 millones. El monto varía según el índice salarial por puesto vigente en la institución a julio del 2015.

Las remuneraciones de 52.478 empleados en el último mes del 2015, costaron ¢67.350 millones ($127 millones al tipo de cambio promedio de diciembre), sin incluir aguinaldos.

De la planilla, 6.009 médicos generales y especialistas (11,5% del personal) recibieron la mayor porción del depósito, con ¢18.483 millones por salarios brutos. La cifra representa el 27,4% de la erogación total.

No obstante, 13% de ese grupo (792) concentró el 31% (¢5.576 millones) de los salarios para médicos, según un análisis realizado por este diario a partir de datos entregados por la CCSS al Sistema Centralizado de Recaudación (Sicere).

La información fue trasladada a este medio, meses atrás, luego de que el Ministerio Público anunciara una investigación por eventual desobediencia del Sicere a resoluciones de la Sala Constitucional, según las cuales esa es información pública.

Los datos de la planilla de la CCSS de diciembre pueden descargarse desde la siguiente página para verlos en hoja de cálculo.

Los datos revelan que hubo 300 médicos con sueldos superiores a ¢7 millones, debido al peso que tienen algunos de los 52 diferentes pluses salariales de los que disfruta el personal.

Entre los principales pluses están los de antigüedad, dedicación exclusiva, disponibilidad y horas extra, de acuerdo con informes de la Contraloría General de la República (CGR) y la Auditoría de la Caja.

Una gran parte de esos profesionales, además, generan ingresos adicionales por consulta privada.

Los fondos. El año pasado, los aportes que hicieron los costarricenses al Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) permitieron pagar ¢985.418 millones en remuneraciones. De ese total, 60% correspondió a incentivos y pluses, indican los mismos estados financieros del SEM.

El SEM registró en el 2015, ingresos por ¢2,2 billones de los cuales ¢1,6 billones provienen de 1,7 millones de trabajadores, 67.500 patronos y el Estado, según los datos financieros del seguro de salud y el presupuesto aprobado ese año por la CGR.

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La principal función de estos aportes es financiar la atención de los asegurados desde consulta externa hasta procedimientos, cirugías y medicinas, en los tres niveles de atención en salud.

Sin embargo, el repunte del gasto salarial en el seguro de salud se convirtió en el principal detonante de la crisis financiera del sistema entre el 2010 y el 2011 .

Esta amenaza, de nuevo, ha resurgido.

Los egresos asociados a la planilla, el año pasado, reportaron altas tasas de crecimiento tras la contención de emergencia aplicada a partir del 2011.

Los pagos por horas extra, guardias médicas y personal sustituto fueron las partidas con más crecimiento.

Pluses asfixiantes. Pablo Sauma, exdirectivo de la CCSS y exmiembro de la Junta de Notables que analizó la crisis financiera, condenó el pago de algunos pluses.

“Lo que genera esos salarios bestiales son dos rubros principales: disponibilidad y el tiempo extraordinario, donde se pagan cantidades enormes”, aseguró.

Por cada hora extra en la Caja, los funcionarios reciben un pago de tiempo y medio, explicó Sauma. Este, además, se paga a todo personal; no solo al médico.

“Pasan extras los guardas, choferes, enfermeras, asistentes, médicos; todo mundo quiere hacer guardia ahí”, explicó.

Según el economista, una propuesta clave de la Junta de Notable fue que la CCSS debía crear un segundo turno de atención de 4 a 10 p. m. pagado con salario normal, en vez de gastar tanto en horas extra, “pero esa idea es la que más oposición genera”.

José Joaquín Arguedas, exdirector del Servicio Civil, afirma que las angustias económicas de la CCSS justifican por qué a los jefes en la Administración Pública se les debería cambiar con más frecuencia.

“Sin duda, estamos ante una casta funcionarial muy poderosa, enquistada e incluso con agenda política propia”, dijo en referencia a la Caja.