Juan Fernando Lara. 2 noviembre, 2018
Vista de uno de los túneles que sí se habían construido para la planta El Diquís, en Buenos Aires de Puntarenas. Foto Abelardo Fonseca
Vista de uno de los túneles que sí se habían construido para la planta El Diquís, en Buenos Aires de Puntarenas. Foto Abelardo Fonseca

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) canceló el proyecto hidroeléctrico EL Diquís, en el Pacífico sur, después de siete años de atrasos y parálisis.

La ahora fallida iniciativa de una megaplanta de 650 megavatios (MW) en Buenos Aires de Puntarenas, se descartó luego de analizar una caída en el consumo nacional de energía y una capacidad eléctrica instalada suficiente para atender la demanda de próximos años.

Así lo confirmó en conferencia de prensa la presidenta ejecutiva del ICE, Irene Cañas, quien anunció una serie de ajustes para mejorar las condiciones financieras de la entidad.

(Video) ICE cancela megaproyecto hidroeléctrico Diquís

La funcionaria agregó que, por las mismas razones, también se atrasa por tres años el ingreso del proyecto geotérmico Borinquen I, en Cañas Dulces de Liberia, Guanacaste respecto al plan anterior (ahora entraría en el 2026 y no en 2024).

También anunció la clausura de las plantas térmicas San Antonio y Barranca por “ineficientes” debido que llevan años sin aportar energía, afirmó.

Solo esas plantas representan costos operativos fijos, sin generar energía, en el rango de ¢1.800 millones y ¢1.200 millones respectivamente, afirmó la presidenta del ICE.

Según Cañas, la cancelación de El Diquís implica suspender también la consulta a los pueblos indígenas de la zona y el retiro del proyecto ante la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena).

Además, se suspenden la conclusión de la factibilidad ambiental del proyecto y se finiquitan relaciones con comunidades de influencia directa e instituciones regionales involucradas.

Todavía en junio del 2017, el ICE defendía la construcción de la hidroeléctrica, prevista para el 2024, pues alegaba que era necesaria para satisfacer un aumento en la demanda y para crear un polo de desarrollo en una zona económicamente deprimida.

Durante seis años, el Instituto invirtió $146 millones en el proyecto y estos costos no se trasladarán a tarifas, según aseguró Cañas. La jerarca explicó que ese dinero ya se pasó a gasto de la entidad y esto afecta sus finanzas.

Los recursos provinieron del crédito para el desarrollo que el ICE recibe para invertir en los requerimientos futuros del sistema eléctrico, desde las etapas de planificación hasta la ejecución de las obras. Debido al desplazamiento de El Diquís en el tiempo, los costos de preinversión se trasladarán a gastos del ICE y no impactarán en las tarifas.

Hace unas semanas, el ICE solicitó a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) un alza del 13% en los recibos de luz para sus 780.000 abonados que aplicaría a inicios del 2019. La Aresep todavía analiza ese ajuste.

El anuncio del ICE sobre El Diquís motivó una felicitación de la Cámara de Industrias de Costa Rica para Cañas.

“Quisiéramos felicitar a la señora presidenta ejecutiva del ICE, Irene Cañas y a su equipo la importante decisión de cancelar el megaproyecto hidroeléctrico. Esta es un golpe de timón, un cambio de rumbo, respecto de lo que la Presidencia Ejecutiva anterior venía haciendo. El proyecto era una inversión muy grande, que vendría a ponerle un alto riesgo al sistema eléctrico nacional, que viene con una presión por aumentar las tarifas”, expresó Carlos Montenegro, subdirector de la Cámara.

ICE en números rojos

Jesús Orozco, gerente corporativo de finanzas del ICE, informó de que el Grupo ICE proyecta para este año 22% de pérdidas que representaría unos ¢314.000 millones.

De ese monto, únicamente por variaciones en el tipo de cambio del dólar respecto al colón, están contemplados ¢144.000 millones; 46% del total.

En los últimos tres años, el pago de la deuda del Instituto reportó un fuerte incremento.

La empresa estatal canceló ¢177.780 millones de intereses y comisiones de sus créditos y bonos de deuda en 2017. Eso es 87% más frente a los ¢95.111 millones pagados en el 2014.

La crecida en el costo financiero provocó que el año pasado el Grupo cerrara con una pérdida de ¢51.706 millones. En el 2016, en cambio, tuvo una ganancia de ¢30.377 millones, según los estados financieros auditados de la compañía publicados el 29 de mayo anterior.

El Grupo ICE cerró el 2017 con una deuda financiera de ¢2,6 billones; una cifra 41% más frente a los ¢1,8 billones reportado por la institución en el 2013, conforme sus estados financieros.

La agencia Fitch Ratings destacó en marzo que 90% de la deuda financiera de la empresa se vincula a proyectos de electricidad.

“Cerca de 85% de la deuda está denominada en dólares, lo que expone a la empresa a las fluctuaciones del tipo de cambio”, señaló la agencia calificadora.

La deuda total del Grupo ICE fue 5,5 veces mayor a la ganancia operativa de la empresa en 2014 y se elevó a 6,2 veces más el año pasado, según los cálculos de Fitch.

“Ese 22% es un porcentaje que varía bastante respecto a períodos anteriores. El tema de pasar a gastos el proyecto El Diquís impacta este 2018. Es un gasto que se reflejará este año aunque el dinero se ha gastado con los años. Además, esta previsión responde al tema del diferencial cambiario”, concedió Orozco.

Los anuncios del ICE llegaron luego de años sin realizarse una conferencia de prensa alguna sobre rendición de cuentas y transparencia. Cañas aseguró que durante su paso en el Instituto mantendrán actualizaciones públicas de la situación del Instituto.

No obstante, también admitió que lo hace para ajustarse a los lineamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a la cual Costa Rica procura adherirse.

“Estamos haciendo estos anuncios porque en el Minae (Ministerio de Ambiente y Energía) me tocó llevar el proceso de ingreso a la OCDE, y en ese proceso me di cuenta de que, ingresemos o no, es necesario asumir estas prácticas, para quitar el tortuguismo y una serie de prácticas indebidas que había".

"Entonces llego aquí al ICE y veo como están las cosas y una de las banderas son las prácticas de la OCDE. Cuando me reuní con el equipo de comunicación, a todos los sorprendió que tuviéramos este tipo de conferencia que hace años no se hacían. Hoy estamos aquí abriendo ese canal de comunicación para dar cuentas y ser transparente. Que los números están en rojo, si están en rojo y tomaremos medidas rápidas para sanear las finanzas”, declaró la jerarca.

Cañas agregó que otro de los factores que ha disminuido el uso de energía, y los ingresos del ICE, es que a Costa Rica ahora llegan a invertir empresas de servicios distintas en el uso de electricidad respecto a hace años.

Hace décadas, las compañías de maquila predominaban en el sector de servicios y su uso de electricidad era intensivo. Hoy, en cambio, el sector de servicios se compone de más servicios digitalizados con una menor demanda de electricidad.

“Ya no es la industria anterior. Esa condición afectó el comportamiento de la demanda y el desarrollo de nuevos proyectos de generación privados contribuyeron a estas decisiones que anunciamos hoy”, explicó.

Nuevas previsiones

Los voceros del ICE explicaron que con la cancelación de El Diquís, la suspensión temporal de otros y el cierre de instalaciones ineficientes se reducirá el nivel de endeudamiento del Grupo y abre una ventana de tiempo mientras se sanean las finanzas de la empresa.

Por ejemplo, se coordinará mejor el trabajo de Cable Visión con Telecomunicaciones y se harán mejoras en la estructura organizativa de la empresa.

En próximas semanas, aseguró Cañas, el Grupo ICE presentará su Estrategia Corporativa 2019–2023 centrada en el principio de sostenibilidad de su operación.

Según la jerarca, ahora la prioridad del Grupo es buscar fortalecer su transparencia, propiciar la integración de sus empresas y aumentar la calidad de sus procesos.

Para esto, enfocará sus esfuerzos en obtener la estabilización financiera, afianzar su eficiencia operativa y alcanzar la evolución de sus negocios.

Cañas explicó que la capacidad de generación eléctrica instalada en Costa Rica ha crecido 46% del 2008 al 2017; suficiente para atender la demanda por varios años. Por esa razón, el ICE también ajustó su Plan de Expansión en Generación 2018 (PEG 2018); un documento que sirve como hoja de ruta al ICE para planificar sus inversiones.

En el nuevo documento, ya no figura El Diquís pero sí aclara que en los próximos 17 años se irán adicionando hasta 653 MW de nueva capacidad al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

De acuerdo al PEG 2018, el SEN adicionará hasta el año 2034 un total de 280 MW en plantas eólicas, 165 megavatios a geotérmicas, 161 megavatios a solares y 47 megavatios a hidroeléctricas. Además, tampoco se ampliará la capacidad de respaldo térmico; una previsión todavía planteada en versiones hasta el 2016 del PEG.

Adiós a refinería vieja en Moín

Carlos Manuel Rodríguez, ministro de Ambiente y Energía, también anunció para el próximo año el desmantelamiento de tanques y otros equipos abandonados en las instalaciones de la refinería en Moín (Limón) propiedad de la Refinería Costarricense de Petróleo (Recope).

“Como parte de los esfuerzos del país por descarbonizar su economía, reciclaremos esas instalaciones y estamos preparando el cómo. Esto no significará ningún despido porque están sin uso hace años y los técnicos ahora verán qué corresponde hacer con esas instalaciones”, aseguró el jerarca de Energía.