AFP. 20 mayo
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla a los partidarios fuera del palacio presidencial de Miraflores en Caracas, el 20 de mayo del 2019. Foto: AP
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla a los partidarios fuera del palacio presidencial de Miraflores en Caracas, el 20 de mayo del 2019. Foto: AP

Caracas. Venezuela seguirá regida por la todopoderosa Asamblea Constituyente hasta fines del 2020, anunció el órgano oficialista al cumplirse este lunes un año de la cuestionada reelección del presidente Nicolás Maduro, en pugna por el poder con el opositor Juan Guaidó.

En un decreto aprobado por unanimidad, el ente aprobó extender su vigencia "al menos hasta el día 31 de diciembre del año 2020".

La medida da facultades a ese órgano para que continúe actuando como un poder plenipotenciario, según el texto leído por su presidente y número dos del chavismo, Diosdado Cabello.

"La Asamblea Constituyente es la mayor garantía de estabilidad política", dijo luego Maduro en un acto con miles de partidarios que marcharon hasta el palacio de Miraflores, en Caracas, en apoyo a su segundo mandato (2019-2025).

Según el gobernante socialista, Guaidó, reconocido como mandatario interino por medio centenar de países, tenía planeado disolverla el pasado 30 de abril, cuando lideró un alzamiento militar en su contra que no logró el apoyo de la Fuerza Armada.

La Constituyente "está por encima de todos los órganos constituidos", subrayó el presidente en referencia a la entidad que ha reemplazado en la práctica al Parlamento, único poder que controla la oposición, promulgando decretos-ley de aplicación inmediata.

Durante las celebraciones de este lunes, Maduro reiteró su propuesta de adelantar los comicios legislativos, que deben realizarse en diciembre del 2020, como una manera de resolver la crisis política.

El conflicto se agravó luego de que el Parlamento declarara ilegítimo el segundo período de Maduro -iniciado el 10 de enero- y Guaidó, jefe legislativo, se proclamara presidente encargado.

"íYo quiero elecciones ya!", expresó el líder socialista, a quien Guaidó pretende sacar del poder mediante masivas movilizaciones y quebrándole el apoyo militar, sin excluir un pedido de intervención de Estados Unidos, su más ferviente aliado.

Este lunes Carlos Vecchio, representante de Guaidó en Washington, se reunió con funcionarios del Departamento de Estado y el Pentágono por pedido del líder opositor, cuyo poder de convocatoria a las protestas decayó tras la fracasada rebelión militar.

El objetivo fue "discutir todos los aspectos de la crisis de Venezuela. Muy positivo", aseguró Vecchio en Twitter.

Maduro, quien acusa a Guaidó de ser un "títere" de Donald Trump para apoderarse de la mayor reserva petrolera mundial, se felicitó nuevamente por la mediación que intenta hacer Noruega para acercar a las partes, que mantuvieron contactos por separado con funcionarios de ese país la semana pasada.

"Yo sé con quién estamos hablando. Lo digo y que se ofendan si quieren: estamos hablando con el diablo", afirmó el gobernante.

En su apoyo a Guaidó, Washington endureció las sanciones contra el gobierno de Maduro, confrontado a la peor crisis económica en la historia reciente del país, con una caída brutal de la producción de petróleo -fuente de 96% de los ingresos- y una hiperinflación que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) trepará a 10.000.000% este año.

Además de la Fuerza Armada, a la que ha otorgado amplio poder político y económico, el gobernante se aferra al apoyo de Rusia y China.

Cumplido un año de la reelección de Maduro, el Congreso tiene previsto aprobar este martes un acuerdo "en rechazo al fraude electoral del 20 de mayo (del 2018) que mantiene inmerso al pueblo venezolano en la crisis más grave de su historia", informó la cámara.

En principio, estaba previsto que la Constituyente funcionara por dos años, hasta agosto de 2019, pero Cabello advirtió a mediados del año pasado que su mandato podía extenderse por cuanto fuera necesario.

Sus miembros, todos chavistas, fueron elegidos el 30 de julio del 2017 en unos cuestionados comicios, desconocidos por la oposición, Estados Unidos y varios gobiernos de América Latina.

Los adversarios de Maduro se rehusaron a participar en esas elecciones aduciendo la "ilegalidad" de la convocatoria, hecha en medio de protestas antigubernamentales de varios meses que dejaron unos 125 muertos.

La oposición alega que su convocatoria debió haberse sometido a referendo, como se hizo con la Constituyente de 1999, impulsada por el fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013) para redactar la Constitución vigente.

La Constituyente adelantó las presidenciales, que debían realizarse en diciembre del 2018, resultando ganador Maduro. Alegando que eran ilegítimas, los principales partidos opositores las boicotearon.

El ente también despojó de su inmunidad a una docena de diputados opositores acusados de apoyar la rebelión del 30 de abril, y destituyó a Luisa Ortega, fiscal general chavista que rompió con Maduro durante las protestas del 2017.

Hasta la fecha no ha presentado un proyecto de Carta Magna, el objetivo fundamental de su convocatoria.