Si se permite a Teherán tener un programa energético de esa índole, otro países d ela región querrán el suyo, dice el príncipe Turki al-Fayçal

 19 marzo, 2015
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry (izquierda), reunido el jueves con su homólogo de Irán, Mohammad Javad Zarif (derecha), en Lausana, Suiza.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry (izquierda), reunido el jueves con su homólogo de Irán, Mohammad Javad Zarif (derecha), en Lausana, Suiza.

Riad

Los temores a que el Irán chiita conserve un programa nuclear potencialmente peligroso incluso tras un acuerdo internacional hacen presagiar que Arabia Saudí, su adversario sunita, buscará dotarse de medios equivalentes.

Independientemente del resultado de las negociaciones entre Irán y las grandes potencias, los riesgos de proliferación nuclear persistirán en Oriente Medio, puesto que la República islámica mantendrá sus capacidades de enriquecer uranio y la posibilidad de relanzar actividades dudosas a más o menos largo plazo, estiman expertos.

Desde hace años, las monarquías árabes del Golfo temen, como Israel, Estados Unidos y sus aliados occidentales, que Irán se dote del arma atómica bajo la cobertura de un programa presentado como únicamente civil.

Mientras en Suiza se abría esta semana una nueva ronda de negociaciones, el influyente príncipe saudí, Turki al Fayçal, advirtió de que los países de Oriente Medio, incluido el suyo, podrían formular exigencias si hay un acuerdo internacional con Teherán.

También para otrosí. "Siempre he dicho que sea cual sea el resultado de las negociaciones, querremos lo mismo", declaró el príncipe a la BBC.

"Si Irán tiene la capacidad de enriquecer uranio a cualquier nivel, Arabia Saudí no será la única en pedir lo mismo. El mundo entero tendrá vía libre para tomar esta dirección sin cohibirse lo más mínimo", declaró, explicando que se trata de su "principal objeción" al acuerdo contemplado actualmente.

El príncipe Fayçal, hermano del actual ministro de Exteriores, Saud al Fayçal, dirigió durante mucho tiempo los servicios de inteligencia del reino antes de ser embajador en Estados Unidos.

Washington, que espera obtener un acuerdo marco antes del 31 de marzo, parece por su parte haber renunciado al objetivo de obtener un desmantelamiento total de las instalaciones nucleares iraníes.

Un capítulo importante de la negociación se centra en el número de centrifugadoras y en el nivel de enriquecimiento de uranio que se le permitirán a Irán, algo que suscita una gran desconfianza entre las monarquías del Golfo.

"Hay una inquietud: Arabia Saudita y quizás los otros Estados en la región podrían buscar obtener las mismas capacidades", afirma Mark Fitzpatrick, director del programa de no proliferación y de desarme del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

"No obstante, si se tiene en cuenta que (el proyecto) costó muy caro a Irán, creo que el reino (saudita) se lo pensará dos veces antes de tomar esta dirección", estima.

Riad, primer exportador mundial de petróleo, busca diversificar sus fuentes de energía. El 3 de marzo, firmó un acuerdo de cooperación en el ámbito nuclear civil con Corea del Sur.

Su vecino, los Emiratos Árabes Unidos, va a dotarse de cuatro reactores nucleares surcoreanos y el primero de ellos entrará en servicio en el 2017, anunció en diciembre un alto responsable de Abu Dabi.

No obstante, la mayoría de los países del Golfo no tienen la tecnología para enriquecer uranio, subraya Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington.

Para progresar y fabricar armas, "el único camino" posible es apelar a un "país como Pakistán", dice.

Arabia Saudí y Pakistán, dos países sunitas, son estrechos aliados desde hace décadas.

Asaad al-Shamlan, profesor de Ciencias Políticas del Instituto de Estudios Diplomáticos de Riad, asegura que "las especulaciones" sobre las supuestas intenciones nucleares de Riad para hacer frente a Irán no se fundamentan en nada.

"Capacidad latente". Los países del Golfo deberán, no obstante, aceptar el hecho de que Irán tendrá "capacidades latentes"; es decir, el potencial de obtener un día el arma atómica, dice.

"Una de las opciones para los países del Consejo de Cooperación del Golfo será tratar de dotarse de una capacidad equivalente con la misma capacidad latente", explicó Shamlan.

Para las monarquías del Golfo, esta delicada cuestión deberá ser tratada "en el marco de la relación estratégica con Occidente" y será "un desafío" responder a ella "sin poner en peligro los estrechos vínculos con Estados Unidos", prevé este experto.

Arabia Saudií y sus socios del Golfo siempre han reclamado, en vano, estar asociados o al menos informados de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.