Carlos Francisco Fernández/El Tiempo/GDA. 7 junio
La trabajadora de salud colombiana Marly Ortiz posa para una foto en un hogar de ancianos donde trabaja durante la pandemia, en Medellín, Colombia, el 22 de mayo del 2020. Foto: AFP
La trabajadora de salud colombiana Marly Ortiz posa para una foto en un hogar de ancianos donde trabaja durante la pandemia, en Medellín, Colombia, el 22 de mayo del 2020. Foto: AFP

Bogotá. Efectos sobre las personas, las sociedades, la economía y hasta en la forma de empezar la cotidianidad ha generado la pandemia de covid-19 en el mundo entero.

En una situación sin precedentes y mientras el Fondo Monetario Internacional vaticina que la economía del planeta se contraerá al menos un 3% en el presente año, con un futuro que depende de la solución de un problema sanitario, el continente latinoamericano, sumergido en la incertidumbre, modifica a pasos agigantados su cotidianidad y forzosamente sus hábitos de consumo.

En este contexto, la encuestadora Tendencias Digitales en alianza con el Grupo de Diarios América (GDA) iniciaron un estudio de tres etapas para conocer los efectos de la pandemia sobre la población, y analizar los impactos sobre los mercados, el consumo de información, las marcas y su potencialidad como dinamizadores de una nueva realidad.

Para el efecto se hizo una primera muestra en 13 países de la región que abarcó 13.380 encuestas digitales a mayores de 15 años con representación de todas las generaciones. Los temas a evaluar fueron las consecuencias del nuevo coronavirus sobre las personas, la sociedad, los gobiernos y las políticas de la región, además de investigar cómo la cuarentena ha modificado las formas de consumo entre los latinoamericanos.

Covid-19 y las personas

Bajo la premisa de que la pandemia ha puesto a prueba a todos los individuos, la encuesta encontró que el 65% de los entrevistados ha cumplido las medidas de aislamiento a cabalidad. En este sentido, Puerto Rico y Venezuela fueron los más disciplinados con un 73% de adherencia, en contraste con el 3% de latinoamericanos que manifestó abiertamente no cumplir con las exigencias del aislamiento social y el 1% que dijo desconocerlas por completo.

A la hora de evaluar con quienes se comparte la cuarentena, uno de cada tres encuestados manifestó estar al lado de su pareja y sus hijos, uno de cada cuatro estar con sus padres y hermano y uno de cada cinco con su pareja. El hallazgo más significativo en este aspecto es que el 13% de los latinoamericanos aseguró estar solo.

Frente a esto, el psiquiatra Rodrigo Córdoba expone que los resultados evidencian que si bien la familia sigue siendo el principal refugio en la mayoría de habitantes del continente, no se puede dejar de lado el hecho que América Latina transita hacia comunidades marcadas por la individualidad y la soledad.

“Los que dijeron estar solos en momentos que la compañía se hace necesaria es una cifra que amerita análisis profundos desde el punto de vista social”, agrega.

Algunas personas hacen ejercicio en un gimnasio, en San José, Costa Rica, el 2 de junio del 2020, en medio de la pandemia. Foto: AFP
Algunas personas hacen ejercicio en un gimnasio, en San José, Costa Rica, el 2 de junio del 2020, en medio de la pandemia. Foto: AFP
Continente ansioso

En el estudio al menos la mitad de los encuestados dejaron ver su ansiedad y uno de cada tres dijo estar intranquilo con la situación, lo que demuestra la capacidad de las personas para adaptarse, algo que se ratifica con las bajas cifras evidenciadas de irritabilidad, molestias y enojo, aunque ellas podrían ser en algún momento detonantes de conflictos domésticos.

Por el otro lado, el optimismo ronda más a los panameños (con un 46%) y los oficios domésticos al igual que las conversaciones con la familia son las actividades que más se referencian para mejorar el estado de ánimo en toda la región. En la búsqueda de herramientas para pasarla mejor, los mexicanos son los que más se ejercitan y los colombianos los que más leen, mientras los puertorriqueños y los ecuatorianos son más dados a la meditación y la oración que el resto del continente.

Sandra Herrera, psicóloga clínica, afirma que le llama la atención que el 46% de los encuestados considere que su situación es buena o muy buena y que solo 9% se ubique en un extremo negativo, en razón a que esta situación se puede modificar rápidamente al tenor de la evolución de la pandemia.

“Es claro en que en la medida que casos y muertes aumenten la percepción de seguridad personal puede cambiar”, apunta.

En este aspecto, Colombia presenta indicadores superiores al promedio con un 67% de la población que califica su condición personal como buena y muy buena, en contraste con Venezuela y Brasil que son los más deficitarios en la escala del optimismo.

Estos resultados, según la antropóloga Edith Fernández, tienen alguna lógica al relacionarlos con las condiciones sociales y económicas previas a la pandemia. Queda claro que una percepción de seguridad en términos de ingresos, trabajo y protección social brinda mayor soporte a la hora de enfrentar momentos críticos, remata Fernández.

Sin embargo, el psiquiatra Córdoba sostiene que también hay un grado alto de aceptación de la realidad al ver que el 90% de los encuestados aplazaron componentes que consideraban importantes para su vida con la esperanza de realizarlos en poco tiempo. Puerto Rico, por ejemplo, tiene los porcentajes más altos con un 78% de aplazamientos, principalmente viajes y estudio, a la par que los venezolanos postergaron emprendimientos y el éxodo.

Los latinoamericanos frente a la pandemia

FUENTE: Encuesta Covid-19 Tendencias Digitales/GDA    || INFOGRAFÍA JUAN C. ALPÍZAR/ LA NACIÓN.

De cara al virus

Por razones obvias, el 96% de los latinoamericanos manifestó no haberse practicado prueba alguna para detectar el coronavirus, 4 de cada 10 confesó haber tenido cerca un caso positivo; una relación que se aumenta en el Brasil, país en el que la mayoría dice tener conocimiento de alguien afectado.

Sin embargo, más allá de eso, tres de cada 10 encuestados manifiestan que se encontraban haciendo algún tipo de estudios que obligó al 70% de ellos a continuarlos a través de plataformas virtuales, lo que permite evidenciar que el sector educativo en el continente es uno de los más afectados por la pandemia.

En este contexto Colombia y Costa Rica son los que evidencian mayor continuidad en los procesos de formación por vía virtual, con un 79%, a pesar de tener promedios muy bajos de su población estudiando (17% y 24%, respectivamente).

La antropóloga Fernández explica que estos porcentajes están relacionados con poblaciones jóvenes que si bien pueden interpretarse como una minoría dentro de la población general, lo cierto es que la pandemia ha desnudado graves problemas en la cantidad y la calidad de la educación que reciben los latinoamericanos.

Frente al tema de la calidad, el 66% la califica como buena. Colombia tiene el mayor promedio mientras que Brasil es el que la evalúa de la peor forma con un 15% que la reprueba.

Si bien la educación está relacionada con las perspectivas de futuro, casi la mitad de los latinoamericanos se declaró preocupado bajo la concepción que después de la pandemia nada será igual, con Brasil a la cabeza en esta tónica, en contraste con Uruguay y Costa Rica, donde la mayoría de los pobladores confían en el futuro.

Aquí, según el psiquiatra Córdoba, vale la pena referenciar que el 100% de toda la población dice estar enfocada en la actualidad, en una inmediatez de pensamiento que impide cotejar el futuro.

Tras dos meses y medio de cierre y una crisis económica, los hoteles vuelven a la normalidad en Colombia tras aprobar y aplicar un gran protocolo de bioseguridad exigido por el gobierno para la tranquilidad de los huéspedes y el personal. Fotógrafo: Juan Pablo Rueda/GDA
Tras dos meses y medio de cierre y una crisis económica, los hoteles vuelven a la normalidad en Colombia tras aprobar y aplicar un gran protocolo de bioseguridad exigido por el gobierno para la tranquilidad de los huéspedes y el personal. Fotógrafo: Juan Pablo Rueda/GDA
Ciudadanía y cuarentena

Ávidos de información, la encuesta de GDA demostró que el 87% de los latinoamericanos encuentran en Internet la vía más efectiva para mantenerse al día. De hecho, el 87% presentaron este canal como la primera opción, seguida en un 45% por la televisión abierta, la radio (25 %) y los periódicos impresos (16 %), dejando las revistas en último lugar.

La confianza en los medios está en relación directa con estas preferencias, tanto que la mitad manifiesta confiar en internet, solo el 21% le cree a la televisión, los periódicos impresos son confiables para el 11% y en la radio solo confían el 9%.

En Internet, el 60% acude directamente a los portales de noticias, cuatro de cada 10 lo hacen a través de los buscadores y en un porcentaje menor a las páginas de organismos internacionales. Por su parte, los mexicanos prefieren las instituciones académicas, los venezolanos echan mano de Twitter y Whatsapp y Costa Rica es el más adepto a confiar en los sitios de Gobierno.

Se debe resaltar que los servicios por suscripción no crecen y los periódicos digitales que usan esta fórmula apenas seducen al 16% de los latinoamericanos.

La antropóloga Fernández manifiesta que la clara dependencia a los medios electrónicos gratuitos en casi todo el continente forma parte de un contexto cultural que les exige a los medios informativos buscar fuentes de financiación distintas a las del cobro por suscripción, en una tarea que aun está pendiente.

Mirada a los gobiernos

Solo el 31% de los latinoamericanos creen que el manejo que sus gobiernos le han dado a la crisis es mejor que la de otros países, mientras que cerca de la mitad asegura que es peor. Y en este sentido, solo 11% declara que la información oficial de la pandemia es confiable y el 20% expresa una desconfianza total por estas fuentes.

El 36% de los encuestados considera que los gobiernos han sido buenos o muy buenos al mirar las medidas locales y el 21% los descalifica completamente. Al mirar esto en el plano particular Costa Rica y Colombia son los que califican mejor las acciones de sus mandatarios, mientras que los venezolanos en un 40% las rechazan completamente.

Con respecto a las fuerzas del orden, tienen buena percepción en el 45% de los entrevistados y el 17% considera sus acciones absolutamente negativas.

El papel de la Iglesia en la pandemia fue valorado favorablemente solo por uno de cada cuatro personas, mientras que el 30% la desaprueba.

Una peluquería en Caracas, Venezuela, el martes 2 de junio del 2020. Foto: AP
Una peluquería en Caracas, Venezuela, el martes 2 de junio del 2020. Foto: AP

Por el lado de los sistemas de salud, los mejor calificados son los de Costa Rica, Uruguay y Panamá y el peor, el de Venezuela.

Pedro Cifuentes, administrador y analista, considera que estas cifras demuestran la fragilidad de la credibilidad institucional por parte de la población, algo sensiblemente significativo en momentos en que el manejo de la pandemia depende de las estructuras oficiales.

Trabajo y consumo

La encuesta demuestra que el 41% de los analizados mantiene las condiciones laborales previas a la pandemia y casi la mitad de ellos se ha adaptado a la modalidad de teletrabajo, lo que le garantiza a más de la mitad ingresos fijos, que son la principal fuente monetaria de la mayoría de ellos.

El resto de la población manifiesta disminuciones significativas en sus ingresos, lo que ha desencadenado, según la encuesta, en que el 70% de la población haya tenido que reducir sus gastos y más de la mitad acudir a los ahorros.

Llama la atención que a pesar de todo se mantienen los consumos, especialmente de artículos vitales, con un viraje importante hacia las compras en plataformas y aplicaciones virtuales, lo mismo que por domicilios. En este último componente el 86% dijo haber hecho uno en algún momento.

Para concluir, el psiquiatra Rodrigo Córdoba es enfático en decir que regionalmente las condiciones actuales plantean el surgimiento de unas nuevas realidades que, en términos prácticos, son retos para todos los sectores, incluidas las personas que si bien tendrán bajones y dificultades, también deben dimensionarlos como oportunidades.

“Así lo dejan ver los hallazgos en los que se dejan ver más uniformidades que distancias”, remata.