Agro

¿Transformación de la actividad arrocera? Esto plantea el MAG como alternativa al cultivo del cereal

Para Conarroz, migrar hacia otro tipo de actividad no es tarea sencilla por las características del terreno donde se cultiva el arroz, los altos costos por hectárea que significaría adoptar otro producto y el tiempo que se tardaría

Debido a los recientes cambios en el mercado del arroz, relacionados con la disminución de aranceles y la eliminación del esquema de fijación de precios, los productores nacionales se encuentran en la disyuntiva de continuar produciendo el grano o migrar sus terrenos hacia otro tipo de actividad.

¿En qué otras siembras o actividades podrían incursionar estos productores? Desde el punto de vista del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), las posibilidades son varias. Para la región Brunca, por ejemplo, resuenan la palma africana, la ganadería y el abacá, mientras que para el Pacífico Central la palma, los búfalos y el henolaje (método de conservación intermedio del forraje cortado), podrían ser opciones.

Los chorotegas podrían barajar las opciones de cáñamo, maíz para ensilados, sorgo y ganadería, y los de las regiones Huétar Norte y Caribe tienen posibilidades con las raíces, tubérculos, cáñamo y hasta frijol incluidos.

Así lo aseguró, este viernes 26 de agosto, el viceministro de Agricultura, Édgar Mata, durante el webinar El mercado del arroz: regulación actual y acciones para su apertura, organizado por Lead University y la Academia de Centroamérica.

Mata mencionó que se buscarán nuevos mercados junto a la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), con la concentración puesta en productos de exportación y valor agregado, sumando también condiciones de financiamiento adecuadas por medio del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD).

Sin embargo, la mayoría de estas actividades requieren de meses, incluso años para generar resultados; en el caso de la palma el periodo es de hasta cuatro años para establecer el cultivo.

Desde la Corporación Arrocera Nacional (Conarroz) explicaron que migrar hacia otro tipo de actividad no es tarea sencilla, principalmente por las características del terreno donde se cultiva el arroz y los altos costos por hectárea que significaría adoptar otro producto agrícola o la actividad ganadera.

“Lastimosamente, lo que se propone no es tan sencillo como suena (...), la mayoría de los terrenos que han quedado para arroz son bajos y muy complicados”, aseguró Fernando Araya, director ejecutivo de Conarroz, al explicar que muchos de los productos alternativos que se proponen requieren de suelos drenados, al contrario que el arroz.

Transformarse a la ganadería, explicó, no solo implica comprar los animales, pues también incluye cambiar el suelo, sembrar pastos y mientras tanto generar capital para mantenerse mientras la nueva actividad da réditos.

Para estas transformaciones o el fortalecimiento del cultivo para quienes decidan continuar con el arroz, Mata se refirió al proyecto legislativo N°. 23.283, que pretende que el Poder Ejecutivo sea autorizado a realizar pagos directos a pequeños y medianos productores de arroz, tanto a los que se mantengan en la actividad como para quienes deseen dedicarse a otras actividades productivas.

Estos recursos se obtendrían de lo recaudado por concepto de aranceles al arroz en granza y pilado que se importa, además el pago sería por una única vez. Los subsidios irían desde los ¢300.000, por una sola hectárea, hasta los ¢12,5 millones, por 100 hectáreas.

Sin embargo, para Conarroz, la propuesta es improvisada pues migrar a otra actividad productiva requiere de altos presupuestos y dependería de la opción que se adopte. Además, el proyecto aún depende de la aprobación de la Asamblea Legislativa.

El pasado 3 de agosto, el Poder Ejecutivo firmó un decreto que modifica el arancel de importación del arroz, en el caso del arroz pilado pasaría de 35% a 4% y en el caso de arroz en granza, de 35% a un 3,5%. También se firmó un segundo decreto que elimina el esquema de fijación de precios del grano. Actualmente, alrededor del 60% del arroz que se consume en Costa Rica es importado.

En el evento virtual también participaron el ministro de Economía, Francisco Gamboa; la presidenta de la Comisión para Promover la Competencia (Coprocom), Viviana Blanco; la profesora de Lead University, Viviana Santamaría; el investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas, Nelson Arroyo y el presidente de Consumidores de Costa Rica, Erick Ulate.

Los participantes cuestionaron el sistema de fijación de precios en el que incurrió el país luego del 2013 y la supuesta limitación de competencia que dicho modelo genera, por lo que coincidieron en la necesidad de generar modificaciones en esa vía.

Justamente, Gamboa defendió que las medidas tomadas por el actual gobierno (que eliminarían dicho sistema) eran necesarias para cumplir con las observaciones sobre competencia hechas por organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Al finalizar el encuentro virtual, el jerarca de Economía aseguró que realizarán un monitoreo de los precios a los que se comercializa el arroz en el país, para determinar su evolución tras la entrada en vigencia de los decretos relacionados al grano.

Por otro lado, Arroyo abogó por incentivar las inversiones en investigación y desarrollo así como en infraestructura que mejore la productividad el grano y promueva mejores prácticas agrícolas en el sector.

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