Salud

Viruela del mono y covid-19: Aquí repasamos 10 diferencias

Enfermedades fueron declaradas emergencia de salud pública de preocupación internacional por razones muy diferentes, por lo que su impacto no es el mismo

La viruela del mono y la covid-19 tienen algo en común: ambas son de carácter infeccioso, causadas por un virus y ambas fueron declaradas como Emergencia de Salud Pública de Preocupación Internacional (PHEIC, por sus siglas en inglés) por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), categoría que comparten con la polio.

¿Qué quiere decir esto? Una PHEIC es el máximo nivel de alerta de la OMS, es una declaratoria en la que se le pide a todos los países estar pendientes y con protocolos preventivos activados. Esta declaratoria también habilita a la OMS a desplegar apoyos logísticos y técnicos para los países que están siendo afectados por la enfermedad.

Sin embargo, esas son posiblemente todas las similitudes que se tengan entre estos dos patógenos y los síntomas que causan. La Nación recopiló las principales diferencias y aquí las explora.

Aunque ambas enfermedades son causadas por virus, los agentes son muy diferentes entre sí. Ni siquiera pertenecen a familias similares.

El virus causante de la viruela del mono es del género orthopoxvirus, de la familia poxviridae. A este género también pertenece el virus causante de la viruela humana (o smallpox, en inglés), única enfermedad humana que se ha erradicado por vacunas. Estos virus tienen el genoma con una molécula de ADN de doble banda.

En cambio, el SARS-CoV-2, causante de la covid-19, es un coronavirus, como los que causaron el SARS o MERS hace unos años o los que causan resfríos o catarros comunes todos los años. Estos virus tienen su genoma en el ARN.

Para que la viruela del mono se transmita, se requiere, en la gran mayoría de los casos, un contacto estrecho con una persona infectada. La transmisión se da principalmente por dos vías: a través del contacto piel con piel (principalmente) y (en menor medida) a través de gotículas de saliva, como muchos virus respiratorios.

De acuerdo con el CDC, la transmisión ocurre cuando una persona entra en contacto con el virus a través de un animal, humano o materiales con el patógeno. El virus entra al cuerpo a través de heridas abiertas en la piel (aun en las más pequeñas y que no son visibles), tracto respiratorio o las membranas mucosas de los ojos, nariz o boca.

El 98% de los casos se han dado en hombres que tienen sexo con hombres. Sin embargo, esto no quiere decir que sea una enfermedad de transmisión sexual, simplemente es una que se transmite a través de contacto físico cercano, algo que ocurre en las relaciones coitales, pero no únicamente en ellas.

“Típicamente se necesita un intercambio de flujos vaginales o de semen que tenga ese virus o patógeno para que sea de transmisión sexual. Una infección de transmisión sexual es causada por las relaciones sexuales, relaciones anales, relaciones vaginales o sexo oral y no se necesita este tipo de contacto sexual para transmitir la viruela del mono. Un contacto cercano con la persona es suficiente”, concluyó Andy Seale, asesor en temas de infecciones de transmisión sexual para la OMS.

Por su parte, la forma principal de transmisión de la covid-19 son los aerosoles. Cuando un portador del SARS-CoV-2 tose, estornuda, habla, grita o canta, partículas del virus salen disparadas a través de su saliva. De ellas, algunas, las más grandes, podrían impactar directamente en las personas cercanas y contagiarlas, aunque la mayoría caerá al suelo. Sin embargo, las más pequeñas quedan suspendidas en el aire por más tiempo, viajarán más lejos y podrían infectar a quienes las inhalan antes de que caigan. Estas partículas fluyen de forma más eficiente en los espacios cerrados y con poca ventilación. Cuanto menos ventilado esté el espacio, mayor será el riesgo de infección.

Las diferencias de su forma de transmisión hace que la covid-19 sea mucho más contagiosa que la viruela símica.

Además, distinto a la covid-19, en la que una persona comienza a ser infecciosa incluso antes de manifestar síntomas, con la viruela del mono la persona puede transmitir desde el momento en el que comienza con síntomas hasta que se recupera. El problema con esta viruela es que el período infeccioso finaliza cuando las pústulas o “ronchas” forman una concha y se caen, y eso puede suceder incluso 21 días después de la infección.

El período de incubación de la viruela del simio suele ser de 6 a 13 días, pero puede oscilar entre 5 y 21 días. Ante la aparición de síntomas es necesario aislarse para evitar el contacto con otras personas, y realizar una consulta médica rápida. En Costa Rica, las personas con viruela símica deben permanecer aisladas durante 21 días para evitar contagiar a alguien más.

En cambio, el período de incubación de la covid-19 oscila entre 1 y 14 días, y en promedio, es de 3 a 5 días.

Hay algunos en común, pero en su mayoría difieren.

Estos son los de la viruela del mono:

  • Brotes, que usualmente comienzan en las palmas de las manos o cara y que luego se esparcen por el cuerpo. Aparecen luego de dos o tres días de síntomas. No en todos los casos generan comezón. Al igual que con la varicela o sarampión, pueden dejar cicatrices.
  • Fiebre.
  • Formación de úlceras en diferentes partes del cuerpo, pero son usuales en boca y genitales.
  • Debilidad.
  • Malestar general.
  • Dolores musculares y de cabeza.
  • Escalofríos.

En cambio, estos son los de la covid-19, las personas pueden presentar una gran variedad de manifestaciones.

  • Fiebre
  • Tos
  • Cansancio
  • Pérdida del gusto o del olfato
  • Dolor de garganta
  • Dolor de cabeza
  • Molestias y dolores
  • Diarrea
  • Erupción cutánea o pérdida del color de los dedos de las manos o los pies
  • Ojos rojos o irritados
  • Dificultad para respirar o disnea
  • Pérdida de movilidad o del habla o sensación de confusión
  • Dolor en el pecho

La viruela del mono era una “vieja conocida” que es habitual en países africanos. La covid-19 es un virus nuevo que comenzó a verse a finales de 2019.

El primer caso de viruela símica en seres humanos se reportó en 1970 en la República Democrática del Congo. Desde entonces, se han visto brotes en una decena de países africanos. Para algunos especialistas, este padecimiento nunca ha sido raro, más bien es una enfermedad olvidada a la que se le comienza a dar atención ahora que se presenta en países occidentales con mayores recursos.

El primer caso de covid-19 se reportó el 30 de diciembre en China, desde entonces ha estado presente en todo el mundo. Se considera pandemia desde el 11 de marzo de 2020.

No hay una vacuna específica contra la viruela del mono, pero algunas agencias reguladoras utilizan vacunas inicialmente fabricadas para atacar la viruela humana, un virus que se erradicó hace décadas, que es de la misma familia de la viruela del mono.

Las que se utilizan actualmente en algunos países son llamadas vacunas de tercera generación. No son las mismas que se utilizaron contra la viruela, pero sí una adaptación con nuevas tecnologías y técnicas que permiten una prevención más eficiente con menos eventos adversos.

Por su parte, en 2020, el mundo científico emprendió una carrera para conseguir una vacuna contra la covid-19; en este momento hay más de 10 opciones, las más utilizadas son las de ARN mensajero (como las de Pfizer y Moderna) y las de adenovirus (como la de AstraZeneca o la de Johnson & Johnson).

En ambos casos, menos del 1% de los contagiados muere. Sin embargo, al ser covid-19 una enfermedad mucho más contagiosa, infecta a muchas más personas y, por ello, más personas mueren.

Al ser un virus de ADN, el causante de la viruela del simio es más estable y sus mutaciones son menores y se dan de forma más lenta. Por ello, el surgimiento de nuevas variantes no es imposible, pero sí será más lento y en menor medida.

En cambio, el SARS-CoV-2 es un virus de ARN, y esto lo hace más inestable, con lo que muta con una mayor velocidad y por ello la formación de nuevas variantes es habitual cada cierto tiempo.

La OMS indica que la comprensión de la viruela símica todavía es limitada. Por ello, no se tiene claro si una infección confiere inmunidad contra futuras infecciones y, si es así, durante cuánto tiempo. “Incluso si ha tenido viruela símica en el pasado, debe hacer todo lo posible para evitar volver a infectarse”, dictó la OMS.

En cambio, con covid-19 las reinfecciones son cada vez más usuales, porque las nuevas variantes evaden los anticuerpos generados por vacunas o por infecciones anteriores y esto permite infectar. Las vacunas minimizan el riesgo de gravedad, pero no de infección.

En ambos casos, el tratamiento de la enfermedad varía según los síntomas manifestados y su gravedad. Sin embargo, al ser enfermedades tan distintas con síntomas tan variados, los medicamentos utilizados son muy diferentes.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.

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