Salud

Lo que no sabemos de ómicron -y qué hacer mientras tanto-

La Organización Mundial de la Salud envió recomendaciones a sus estados miembros para mantener la vigilancia; se recalca que la cautela es preventiva, aún se está pendiente de muchos estudios

Este lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) envió a sus estados miembros recomendaciones para la vigilancia ante la variante ómicron, considerada de preocupación (VOC, por sus siglas en inglés) desde el viernes 26 de noviembre. Dentro de dichas recomendaciones están aumentar la vigilancia genómica para detectar cuando esta pueda ingresar, y de ser posible, hacer estudios de campo epidemiológicos para ver las manifestaciones de dicha variante en las personas.

También se les pide a las naciones notificar estos casos apenas sucedan y comunicar a la población acerca de ómicron y lo que el conocimiento científico poco a poco va dilucidando. Además, se solicita aumentar la cobertura de vacunación, las campañas de pruebas diagnósticas y el aislar los casos confirmados para evitar las infecciones a más personas.

Las autoridades mundiales de salud aclaran que, vistas las mutaciones de esta variante el riesgo de transmisión puede ser mucho más alto. Esto aún se mantiene bajo estudio y no hay resultados concluyentes, pero la vigilancia debe mantenerse de forma precautoria. En otras palabras, lo que tenemos hasta el momento es con base en la genética del virus y en un aumento de casos constante en Sudáfrica (algunos de ellos en población vacunada, pero no los más graves). Mientras tanto, los estudios del impacto en la población y de los síntomas tardarán más tiempo en dar resultados.

La epidemióloga y salubrista pública estadounidense Katelyn Jetelina lo resume: “no podemos subestimar a ómicron, pero tampoco perder esperanzas. Es estar pendiente, pero también confiar en que nuestros sistemas inmunitarios son increíbles. Es ser pacientes con esa información que aún debemos esperar y seguir con las medidas de prevención”.

Incertidumbre

La OMS aclara que es más lo que se desconoce que lo que sí se sabe, por eso pide a los gobiernos y a las personas mantenerse con cautela. La paciencia para llegar a datos más certeros en las próximas semanas es necesaria.

Transmisibilidad. Aún no está claro si esto se debe a que ómicron realmente se esparce más fácil de persona a persona que otras variantes (delta inclusive). El número creciente de personas que dan positivo a esta variante en algunas áreas de Sudáfrica sí puede deberse a ella, pero también a factores como el comportamiento de la población.

El viernes pasado, el microbiólogo especialista en bioinformática José Arturo Molina indicó que también hay otros aspectos que deben tomarse en consideración. “Hay que ver si no hay un sesgo. Se están realizando muchos esfuerzos para buscarlo y detectarlo. Puede darse una sobrestimación”, subrayó.

Jetelina comentó también que esto puede deberse a eventos superdiseminadores específicos, en donde una sola persona haya contagiado a muchas más, y esto no necesariamente quiere decir que la variante en sí misma sea más transmisible, si no a que en un evento el virus encontró las condiciones para transmitirse de forma más eficiente.

Infecciosidad. También se desconoce si, una vez dentro de la persona, ómicron puede replicarse (crear copias de sí mismo) de manera más eficiente y con esto aumentar la carga viral de la persona (cantidad de partículas virales) y con esto hacerla, en algunas ocasiones, más infecciosa.

Severidad de síntomas. Se desconoce si causa síntomas más graves que la infección con otras variantes (delta inclusive). Saber esto puede tomar varias semanas. Los datos preliminares indican que los números de hospitalizados aumentan en Sudáfrica, pero esto también puede deberse a que hay más gente infectada, no a que sea más grave. De momento, tampoco hay reportes confirmatorios de síntomas diferentes. Sí hay informes preliminares de personas con infecciones más leves, pero estas son en su mayoría jóvenes y sin factores de riesgo, por lo que habría que ver los datos en personas mayores o con comorbilidades.

Rudo Mathivha, jefe de cuidados intensivos del hospital Soweto Baragwanath, en Sudáfrica, indicó a la prensa local que el 65% de los internados no está vacunado y de los restantes la mayoría tenían un esquema incompleto.

Jetelina añade que hay tres salvedades que deben hacerse:

  • ¿Es aún muy pronto como para saber el impacto de ómicron? El primer caso reporta haber sido diagnosticado el 9 de noviembre. La muestra puede ser todavía muy pequeña como para sacar conclusiones.
  • Las hospitalizaciones tienden a darse de dos a cuatro semanas después de la infección, tal vez aún muchas personas con esta variante no han llegado a este punto en el tiempo.
  • Características especiales de la población. No todas las poblaciones responden de la misma forma a un mismo patógeno. Lo que se ve en Sudáfrica puede no ser representativo de lo que se vea en otras latitudes.

Inmunidad natural y posibilidad de reinfección. Si yo me infecté y me recuperé, ¿tengo más riesgo de infectarme con ómicron? De acuerdo con la OMS sí existe un mayor riesgo de reinfección en comparación con otras VOC, pero la información es limitada. Se tendrán más datos en las próximas semanas.

Efectividad de las vacunas. Hasta el momento, la OMS mantiene que las vacunas actuales siguen protegiendo contra enfermedad grave y muerte. No obstante, las mutaciones vistas se han relacionado con el escape de los anticuerpos no solo de infección natural, también de los conferidos por la vacuna. Sin embargo, esto debe seguirse de cerca en el tiempo.

“Es muy probable que la eficacia baje, pero esto no quiere decir que dejen de funcionar del todo, nada más que la protección no será tan alta como hasta ahora. En otras palabras, no es que lleguen a ser inservibles”, especificó Molina.

Ya diferentes compañías farmacéuticas han anunciado estrategias para ganarle terreno al virus. Moderna, por ejemplo, señaló que comenzará a trabajar en un refuerzo específico para esta variante. Esta podría estar lista en un período de 60 a 90 días.

Pfizer & BioNTech, por su parte, manifestaron que en seis semanas tendrá listo un análisis de la eficacia de su biológico con esta variante.

¿Qué hacer mientras tanto?

La forma de transmisión del virus no ha cambiado, por lo tanto, la forma de cuidarnos sigue siendo la misma. No existe una mascarilla especial que la contenga (aunque hay quienes recomiendan las KN95 por encima de las de tela), tampoco hay un jabón especial para lavarse las manos.

Vacúnese y complete su esquema. Si es candidato a refuerzo, aplíqueselo cuando tenga la oportunidad. Sin embargo, solo la vacuna no es suficiente. Esta es una muy buena herramienta, y ha sido decisiva en la baja del impacto de la enfermedad en el país, pero no es la única.

“Las vacunas que tenemos son increíblemente efectivas para prevenir las hospitalizaciones, la necesidad de cuidados intensivos y las muertes, pero las vacunas por sí solas son insuficientes para acabar con la pandemia. Tenemos las otras herramientas, y debemos usarlas”, expresó Maria Van Kerkhove, jefe técnica de covid-19 de la OMS.

Prefiera sitios abiertos y bien ventilados. Abra puertas y ventanas. Evite en la medida de lo posible espacios pequeños, cerrados y con poca ventilación, si no puede evitarlos y debe estar con más personas, permanezca el menor tiempo posible ahí.

Use la mascarilla, especialmente en sitios cerrados y donde no sea posible guardar la distancia. Asegúrese de que está bien colocada, que cubra nariz, boca y mentón. Que no deje espacios ni se mueva libremente.

Lávese las manos rigurosamente y séquese bien. El alcohol en gel es un plan B para cuando no hay agua y jabón disponibles.

Irene Rodríguez

Irene Rodríguez

Periodista en la sección El País. Máster en Salud Pública con Énfasis en Gerencia de la Salud en la Universidad de Costa Rica. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Científico del Conicit 2013-2014, el premio Health Systems Global 2018 y la mención honorífica al Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación 2017-2018.