¿Por qué Netanyahu asistió a la toma de posesión de Bolsonaro?
La visita trasciende el interés bilateral y debe verse como parte de una estrategia de Israel por ganar apoyo en Latinoamérica
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a la izquierda, es recibido por el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, en la base militar Fort Copacabana, en Río de Janeiro, Brasil, el viernes 28 de diciembre de 2018. A pesar de informes anteriores, Netanyahu planea asistir a la inauguración de Bolsonaro el martes. Leo Correa
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (izquierda), recibió la bienvenida de su anfitrión, el presidente electo brasileño, Jair Bolsonaro, el 28 de diciembre en Río de Janeiro. AFP El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (izquierda), recibió la bienvenida de su anfitrión, el presidente electo brasileño, Jair Bolsonaro, el 28 de diciembre en Río de Janeiro. (LEO CORREA/AFP)
El banco tiene tres patas: Benjamín Netanyahu, Donald Trump y Jair Bolsonaro, y son el soporte de una estrategia que tiene varios denominadores comunes y un interés concatenado.
La participación del primer ministro de Israel en la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente de Brasil está lejos de ser meramente ceremonial. Para empezar, no es común que el jefe del Gobierno de se país acuda a esas actividades. Segundo, Netanyahu tampoco se limitó a presenciar el cambio de inquilino del palacio del Planalto: llegó cuatro días antes de los actos protocolarios y su agenda incluyó reuniones con los presidentes de Chile y Honduras, y también con el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.
Agrego: no fue la primera gira del líder del gobierno de Israel. Un año atrás, estuvo en Argentina, México y Colombia.
Los momentos para visitar el subcontinente tampoco son asunto de azar. Han tenido lugar aprovechando el avance de la derecha, que en poco tiempo arrebató posiciones de gobierno a la izquierda en Argentina, Ecuador, Chile y Brasil, al tiempo que en Estados Unidos el populismo de derecha se instalaba en la Casa Blanca con el triunfo de Donald Trump.
Netanyahu es la cabeza del gobierno más conservador de Israel en toda su historia y requiere el apoyo de sectores ultraortodoxos y ultranacionalistas para sobrevivir; Trump ha recurrido a figuras de la derecha dura para gobernar, aunque varias de ellas ya renunciaron o fueron destituidas por discrepancias con el mandatario. Bolsonaro, la tercera pata del banco, igualmente se ha rodeado de exmilitares y civiles provenientes del ala más extrema de la derecha brasileña.
Los tres coinciden en proclamar una “alianza estratégica” que apunta a combatir todo cuanto suponga izquierda o liberalismo político, posición que cuenta con el respaldo del cristianismo pentecostalista y del judaísmo más proclive a la defensa de lo que ambos consideran son valores tradicionales.
La ‘nueva alianza’
En Río de Janeiro, Netanyahu y Bolsonaro anunciaron una “nueva alianza” en las relaciones bilaterales en campos como la tecnología y la economía. El traslado de la Embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén fue parte del temario y el visitante lo dio como un hecho (“no es una cuestión de ‘si’ (lo hace), sino de ‘cuándo’” lo hace, dijo). En Brasilia nadie lo ha desmentido.
PM Netanyahu: "Bolsonaro también dijo esto:"Trasladaré la embajada a #Jerusalén". No es una cuestión de si lo hará, sino de cuándo lo hará.. Él aceptó mi invitación a visitar #Israel en los próximos meses y lo hará, dijo, antes de marzo" pic.twitter.com/b71fYTNOhB
Aparte de promover más intercambio comercial con Brasil –que suma $1.2000 millones anuales en estos momentos–, Netanyahu espera lograr un golpe de efecto si Brasilia, en verdad, opta por imitar a Trump. Bolsonaro indicó en noviembre que lo haría, pero luego alegó que “no estaba decidido aún”.
Igualmente, se refirieron a negociaciones para abrir embajadas en Jerusalén y Tegucigalpa (Israel cerró su sede, años atrás, y designó al embajador en Guatemala como concurrente).
El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro (izquierda), y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunieron en Copacabana, en Río de Janeiro, el 28 de diciembre del 2018. AFP El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro (izquierda), y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunieron en Copacabana, en Río de Janeiro, el 28 de diciembre del 2018. (FERNANDO FRAZAO/AFP)
Las dos visitas del gobernante de Israel no solo se explican por el interés de Israel de ampliar posibilidades de comercio e inversiones (ese país suscribió un acuerdo de libre intercambio con el Mercosur en el 2007) y firmar acuerdos en materia de seguridad, sino también por conquistar apoyo en los foros internacionales, como la Asamblea General de las Naciones Unidas y la Unesco.
Y qué mejor momento para intentarlo cuando el péndulo político se ha movido hacia la derecha y cuando en el país más grande de Latinoamérica se instala un gobierno afín a las posiciones de Israel.
Aguas agitadas
El líder del bloque Likud vino a Brasil en un momento en que enfrenta dificultades políticas internas.
Los comicios se realizarán el 9 de abril y el cuarto mandato consecutivo de Netanyahu dependerá tanto de lo que logre su partido Likud como de las posibles alianzas que pueda forjar tras la cita en las urnas.
De allí que, como cuestión de imagen, apoyos a Jerusalén desde Latinoamérica podrían resultarle útiles a Netanyahu a la hora de negociar con ultranacionalistas y ultraortodoxos.