Café Laboral, Alejandro Trejos G. Socio BDS Asesores atrejos@bdsasesores.com. 30 abril

Si bien el tema no es nuevo porque se viene hablando de él desde hace ya algunos años, el impacto de la tecnología, la digitalización y la denominada cuarta revolución industrial han acelerado su presencia debido a la pandemia.

Las empresas se han visto en la necesidad de apoyarse en la automatización, la inteligencia artificial y la integración de sistemas con el fin de hacer sus operaciones más eficientes y rentables, dejando con ello empleos tradicionales en el camino. Hoy diversos chatbots hacen las labores administrativas que antes hacían colaboradores del área de back office, cajeros automáticos de autoservicio sustituyen a cajeros de bancos, así como de supermercados, restaurantes y empacadores, sistemas telefónicos inteligentes sustituyen agentes de servicio al cliente y eso por mencionar algunos ejemplos.

En una época donde la pregunta de ¿cómo promover la reactivación económica?, está presente en todos lados, los puntos mencionados anteriormente podrían sumar al problema del desempleo, ya que son los trabajos operativos los más fáciles de sustituir o automatizar y es casualmente en ese sector donde abunda el desempleo en nuestro país. ¿Cómo se brindan las destrezas y conocimientos necesarios a este segmento de la población para mejorar sus opciones de empleo, cuando no se cuenta con tiempo para formarlos o hacer cambios en el sistema educativo?

Sumado a lo anterior, las nuevas tendencias de empleo generan una presión adicional, desde las plataformas digitales que brindan trabajos informales, dónde se discute si la relación existente es o no laboral, hasta la proliferación de labores en línea que ponen en jaque al principio de territorialidad: esta semana conocimos uno de varios casos donde nuestra seguridad social rechaza la inscripción como patrono a empresas extranjeras que carecen de instalaciones físicas en el país, mas sin embargo les interesa contratar costarricenses de forma remota y cumplir con la legislación laboral, a nuestras normas laborales no les parece razonable esta situación que casualmente será la que generará una importante cantidad de empleos a nivel internacional en los próximos años, pues la pandemia desató el fenómeno del teletrabajo y con ello los denominados nómadas digitales, quienes ya no tienen necesariamente un arraigo físico a un país en particular y representan también un reto para las leyes laborales: ¿en qué país se reportan formalmente como trabajadores estas personas? y muy importante, ¿cuál legislación laboral les protege en temas relacionados a jornadas, salarios, seguros de salud o planes de pensión?

El caos siempre representa retos y oportunidades, dependiendo de la forma en que se le vea. La legislación laboral costarricense no se ha caracterizado a lo largo de los años por su flexibilidad o rápida adaptación al cambio, sin embargo, en los últimos siete años ha estado más dinámica que en las últimas cinco décadas. El país puede aprovechar la tendencia al cambio en materia laboral que se ha desarrollado en los últimos años para atraer más inversión extranjera y abrir camino hacia la generación de más empleos, precisamente ante la oportunidad que todas las nuevas tendencias del mercado internacional representan para el país.

Es momento de repensar muchas de las figuras a las que hemos estado acostumbrados por años con el fin de asegurarnos un espacio relevante en el futuro del mercado internacional.