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Crítica de cine: En ‘Love Hard’, de Hernán Jiménez, el amor salta donde uno menos lo espera

¿Es el amor una trampa en tiempos de Internet? El cineasta costarricense vuelve para mostrar que un feliz romance no está en las redes sociales ni en el erotismo

Decía ese importante escritor francés y teórico del surrealismo, André Breton (1896 – 1966), que la crítica debería ser un acto de amor. Esta vez lo voy a intentar con la película ¡Qué duro es el amor! (Love Hard, 2021), del costarricense Hernán Jiménez.

Mis lectores deben saber que entre Hernán y yo hay buena amistad desde hace muchos años, la cual nunca ha tenido que ver con las críticas que he hecho de sus distintos trabajos en cine, cuatro en el país y dos fuera de fronteras.

La película de hoy la vemos por Netflix: es su gancho comercial; sin embargo, para mí, no es más que un dato para indicar dónde pueden ver el filme. Al crítico le corresponde acercar personas a las obras de sus semejantes, más si se trata de cine complejo, rupturista u obra de arte.

¡Qué duro es el amor! es comedia agradable, simple, noble y aséptica. Por ello, busco cumplir con las palabras de André Breton antes mencionadas. No me queda duda de que Jiménez conoce bien el oficio de la puesta en imágenes, esta vez con la apreciable ayuda de Shane Hurlbut con la fotografía.

Aceptemos, por favor, que desde la desaparición de genios en el cine en el arte de la comedia, como por ejemplo el grandioso Billy Wilder, es un lugar común repetir que las buenas comedias escasean cada vez más, sobre todo si son comedias románticas y máxime si vienen de Hollywood.

En ¡Qué duro es el amor! tenemos un romance a puro Internet y, como la mayoría de amores por Internet, el engaño es la punta de lanza de dicho amorío. Se trata de un engaño a ambas partes. Cuando la chica decide viajar 4.800 kilómetros para conocer al hombre que la enamora o para descubrir alguna falsedad, ya es fácil saber por dónde se van a disparar los tiros con esta película.

Se trata de un argumento muy predecible, incluso cuando trata de ser impredecible, pero que Jiménez sabe llegar con gusto, casi que con engaño, porque hay momentos en que la película parece mejor de lo que es realmente.

Hernán Jiménez, mañoso, sabe hacernos consumir bien esta película al convertir la desfachatez de una situación romántica en fina utopía amorosa, con sus dilemas incluidos.Tampoco son dilemas especiales, porque el guion de Danny Mackey y Rebecca Ewing no traslapa ninguna crítica de valor social: es como jugar naipes en una mesa donde todos tienen ases, diría el escritor Raymond Chandler.

Jiménez es buen director de actores y así lo demuestran Jimmy O’Yang y Nina Dobrev, sobre todo al manifestar la evolución de sus personajes, más marcada que de la propia trama. Con ellos, lo que tenemos es el progreso de la utopía amorosa, pero le falta misterio para seducirnos mejor.

Sin mayores pretensiones, Hernán Jiménez logra convertir lo feliz de la trama en felicidad de los espectadores. Esto hay que agradecerlo en tiempos de coronavirus. Así, la limpieza narrativa conlleva limpieza de imágenes e, incluso, alguna suspensión de la credibilidad con la ausencia de lo erótico en el amor. Es lo que ahora llaman una “feel-good movie”: película solo para sentirse bien. Para algunos es lo mejor, para otros es lo peor.

¡Qué duro es el amor!

Título original: Love Hard

Estados Unidos, 2021

Género: Comedia

Director: Hernán Jiménez

Elenco: Nina Dobrev, Jimmy O’Yang, Darren Barnett

Duración: 1 h. 45 min.

Calificación: TRES estrellas ( * * * ) de cinco posibles

Plataforma: Netflix