Música

Roberto Musso del Cuarteto de Nos: ‘la canción tiene que tener vida propia’

La agrupación uruguaya El Cuarteto de Nos finalmente vendrá al país para una jornada triple de conciertos. ‘Viva’ conversó con su vocalista sobre lo que significan los ‘shows’ con mascarillas, el momento que pasa el rock y dónde deriva la relación con el público

Roberto Musso no es un hombre de poses. Sentado en su estudio, con las piernas y brazos estirados, repite su mayor obsesión: “lo que quiero es volver al escenario”.

Su banda, el Cuarteto de Nos, está ansiosa por tocar suelo tico y finalmente presentarse en nuestro país después de haber postergado conciertos por la pandemia. Con tres conciertos el próximo lunes, martes y miércoles, los uruguayos traerán su particular rock, ese que está combinado con aires de hip-hop, funk e híbridos de géneros tropicales.

Esperando un Jazz Café Escazú a reventar, Musso comparte sus impresiones previo a los conciertos en el país en esta entrevista exclusiva.

—¿Cómo ha sido pensar y planificar una puesta en escena después del confinamiento?

—Es raro, tan contradictorio porque el paso de tiempo para cada persona es distinto. Para nosotros es como cortar un pedazo del cassette y tratar de retomarlo. En el caso nuestro somos una banda que tocamos mucho, siempre estamos de gira por Latinoamérica, el 90% de shows son afuera de Uruguay y fue un golpe muy duro. Lo pudimos canalizar de otra forma por suerte. Durante la cuarentena estuvimos en contacto pensando cosas para el futuro. Lo agarramos con ganas de aprovechar el tiempo para tocar. Ahora en Costa Rica es el primer show largo para nosotros porque a fin de año volvimos a esto.

—¿Cómo es el tema de la mascarilla para ustedes? ¿Les preocupa no poder ver los rostros de su público?

—Nosotros hicimos un par de streamings durante el 2020 y obvio no fue lo mismo. Cualquier colega te habrá dicho que falta algo. El público en el caso de nuestras presentaciones es un elemento más; es como si faltara un parlante o algo del escenario. Yo no repetiría la experiencia de tocar sin público. Nosotros concebimos la canción como una obra integral: la pieza, el arreglo, el video, la puesta en escena... Los shows en San José sabremos que será algo muy cercano, eso nos emociona mucho. Sentir ese calor será lo importante.

—¿Logró encontrar motivación e inspiración durante este tiempo?

—Personalmente, solo puedo componer canciones aquí en mi estudio. No puedo estando en gira: me resulta imposible porque soy super metódico y de rutinas. Soy muy estructurado y no encuentro la inspiración entre prensa y pruebas de sonido... A nivel creativo con el cuarteto nunca buscamos el camino directo u obvio de lo que se pueda hablar. No me inspiró la pandemia para escribir explícitamente sobre lo que estaba pasando. Yo dudo que alguien haya podido encontrar inspiración en tiempo así. He encontrado cosas que fueron focalizadas en la pandemia y que me pueden dar para escribir canciones: temas como salud mental, encierro, la dicotomía de echar culpas a un bando... Eso me llevó a escribir algunos temas que estaremos mostrando.

—¿Revisaron algunos borradores viejos de canciones?

—Por lo general no. Haciendo memoria, cada vez que enfrentamos una nueva era le damos con un archivo nuevo, una hoja en blanco. De repente tal vez alguna canción tiene una segunda oportunidad, pero me gusta empezar de cero.

—Se nota que en la banda son verdaderos compinches. ¿Cómo han hecho para mantener esa química tan especial que el público la siente tanto?

—El paso del tiempo es un arma de doble filo. Puede hacer brillar u oxidar relaciones. En el caso nuestro es divino. Juega mucho a favor que nos conocemos desde que estábamos en secundaria. Nos unieron los gustos musicales de aquella época y tocamos juntos sin ninguna clase de sueño de vernos en ningún lado. Poco a poco fuimos creciendo como seres humanos biológicos y fue enlazando nuestras historias personales. Nos encanta vivir de la música.

—Dentro de esa amistad, ¿cómo asumen el tema de compartir música? ¿De generar nuevas ideas?

—Sí, somos cinco personas con distintos gustos. A cada uno le podés preguntar disco favorito y te darán respuestas diferentes, pero eso lo enriquece. No somos una banda tradicional de rock entonces eso agradece el gusto de cada uno. Cuando empezamos éramos fanáticos de Los Beatles, y al baterista le gustaban los Bee Gees. Yo detestaba los Bee Gees (risas) y nunca le dimos chance. Años después me di cuenta que no estaban tan mal, pero había que escucharlo. Hay un gran respeto por nuestros gustos.

—¿Cómo ve, con el pasar de los años, los primeros trabajos y jornadas que tuvo el Cuarteto de Nos en los ochenta y noventa?

—Por suerte pasaron (risas). Hemos evolucionado. Es un período curioso. Seguir tanto tiempo juntos es asombroso. Nosotros empezamos como una banda de covers y luego comenzamos a crear tímidamente en un ambiente indie de Montevideo. Uruguay ya era underground y ahora imaginate lo que hacíamos. Era muy difícil moverse ahí y proyectarse para un futuro. A las nuevas generaciones les sigue pasando lo mismo. Vemos que son etapas, sobrevivimos al rock de los noventa, cargando equipo, durmiendo en donde fuera... Lo vemos con mucho cariño, lo recordamos, pero no tenemos ganas de que vuelva a pasar (risas).

—Esa particularidad de la banda que no tiene un rock canónico, ¿qué opinión le trae sobre el rock? Hay muchas conversaciones sobre la muerte del género...

—Yo creo que la música en general pasa un momento complicado y difícil. No lo veo solo en el rock. Es un momento especial en la forma en que la gente consume música. Hoy todo es mucho más desechable, rápido de consumir. Las canciones que sacás se vuelven viejas al mes y eso no es solo del rock. Yo crecí oyendo Led Zeppelin, Rolling Stone y me marcó como adolescente. He dejado de encontrar hace muchos años algo que me sorprenda así en el rock, ni a nivel de producción, musical ni creativo. Somos muy amplios en buscar cosas buenas para incorporarlas a lo que hacemos y precisamente hemos buscado en otros géneros esa visión.

—¿Qué hace imperecedera a una canción?

—Yo creo que lo que te va dando el tiempo, el transcurrir de la canción a medida que pasa a ser propiedad de la gente y deja de ser algo de uno. Cuando escribís algo, muy difícilmente un compositor sabe que será un éxito que se escuchará por años. La canción tiene que tener vida propia. Tiene que llegar a la gente para que se apropien de ella. Así se convierte en un himno.

Jorge Arturo Mora

Jorge Arturo Mora

Periodista de cultura y sociedad para Viva, Áncora y Revista Dominical.

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