Arturo Pardo V.. 26 agosto
Jarabe de Palo junto a la Orquesta Filarmonica en el Anfiteatro Coca-Cola, Parque Viva. Fotografía: Rafael Murillo
Jarabe de Palo junto a la Orquesta Filarmonica en el Anfiteatro Coca-Cola, Parque Viva. Fotografía: Rafael Murillo

Pau Donés y la Orquesta Filarmónica presentaron en Parque Viva un espectáculo que ya habían compartido antes con la audiencia local. El repertorio fue el mismo que cuando se presentaron juntos en el Teatro Popular Melico Salazar en diciembre.

Los arreglos también se mantuvieron como aquellos tres conciertos del año pasado, pero, esta vez al ser en un escenario distinto frente a un mayor aforo, la energía se renovó y se adaptó a las condiciones propias del lugar y a la euforia de un público más sustancioso.

La música se ajustó sola, casi de manera automática y circunstancial al recinto abierto y más amplio. El resultado trajo otra experiencia, quizá con más distensión y, a ratos, una mayor fuerza interpretativa.

La repetición, en este caso, además fue la última que tendremos al menos en un buen rato, producto de la decisión del vocalista de Jarabe de Palo de hacer una pausa prolongada una vez que termine su gira actual.

Después de una relación musical que se concretó por primera vez en los tres conciertos de diciembre y que luego se prolongó y se materializó en la grabación de un disco, es evidente la complicidad existente entre Donés y la Filarmónica, dirigida por Marvin Araya.

Tras el resultado tan positivo de esta seguidilla de proyectos en conjunto, no había necesidad de variar algo para el más reciente show. Al contrario, la cita era casi una demostración de que aquella iniciativa fue fructífera y por ello merecía ocurrir una vez más, ahora tal vez de manera más ceremoniosa.

La interacción musical que se construyó entre los implicados derivó en un concierto fluido, con 20 canciones como protagonistas de emociones varias.

Una vez más destacó la riqueza rítmica presente en la variedad de los temas seleccionados para la presentación. En una seguidilla de varias piezas se le hacía espacio a ritmos como el pop latino (No te duermas), la sensibilidad de una cadencia más suave (Frío) y el espíritu alegre de Completo Incompleto, solo por citar ejemplos.

En el repertorio de Jarabe de Palo se encuentran motivaciones líricas para entusiasmarse a disfrutar de los altibajos de la vida. El escucha es capaz de contagiarse del espíritu de optimismo de las letras escritas por Donés, así como de la sensibilidad de piezas reposadas de gran factura.

El público disfrutó de un repertorio de de 20 canciones. Fotografía: Rafael Murillo.
El público disfrutó de un repertorio de de 20 canciones. Fotografía: Rafael Murillo.

El año pasado recuerdo haber destacado especialmente los arreglos de orquesta escritos por Paul Rubinstein para Frío, Grita y Humo. En esta ocasión, además de lo ya mencionado, logré apreciar con más detenimiento el trabajo realizado para El lado oscuro, donde destaca la labor del teclado en una pieza movida que sobresalió con una fuerza particular. Lo mismo ocurrió con Dos días en la vida, una obra casi tropical.

Rescato también la labor orquestal para La flaca. El tema, de los más populares del conjunto español, recibió un arreglo que le hace justicia a su picardía y sensualidad, comenzando con una introducción que le suma misterio y cerrando con un outro cargado de mucha emoción.

Si se quiere decir que esta fue una repetición de concierto, entonces, para ser justos, digamos que fue una repetición única.

EL CONCIERTO

Artista: Pau Donés y la Orquesta Filarmónica.

Artista Invitado: José Cañas.

Lugar: Anfiteatro Coca-Cola, Parque Viva.

Fecha: 26 de agosto.

Organización: Dopingüé.