Fernanda Matarrita Chaves. 10 noviembre
Como un espejo. La sincronía entre los hermanos es asombrosa. Siempre saben qué está pensando el otro. Foto: Rafael Murillo
Como un espejo. La sincronía entre los hermanos es asombrosa. Siempre saben qué está pensando el otro. Foto: Rafael Murillo

La vida real de los hermanos gemelos no es como nos mostraba DC Comics con los mellizos de los Súper Amigos, Zan y Jayna, quienes con solo chocar sus manos podían activar poderes fantásticos.

Fuera de guiones y de caricaturas creadas, la vida de los gemelos puede resultar fascinante por la sincronía perfecta que llega a existir entre hermanos que vienen juntos desde el vientre de su mamá. En el caso de Douglas y Esteban Castillo, modelos y gemelos idénticos, venían tan unidos que compartían la bolsa amniótica.

Los gemelos Castillo son conocidos en el medio costarricense por su trabajo como modelos, mismo en el que siempre aparecen juntos. Ser idénticos, además de altos y apuestos, es lo que abrió el paso a los Castillo en las principales pasarelas de Costa Rica y de prestigiosos escenarios en el mundo: han caminado por los Fashion Week de Nueva York y Los Ángeles; Miami Swim Week y recientemente en el Aímer Fashion Show en Beijing, China.

¿Han cambiado de identidades? ¿Alguno ha hecho un examen por otro? ¿Si uno siente algo el otro lo dice? Esas son algunas de las preguntas que siempre les hacen a estos hermanos, que, sinceramente, cuesta distinguir. Miden, pesan y calzan lo mismo, este es todo un tema porque su número de zapato es 48 y en el país solamente encuentran talla 46. Ambos estudiaron ingenierías, comparten pasión por el deporte y desean seguir modelando; eso sí, siempre juntos.

Le presentamos a los gemelos Castillo.

En octubre los modelos participaron en el Aímer Fashion Show, en China. Una curiosidad es que ambos sufrieron con el calzado, pues su talla de zapato es 48 y allá la más grande es 44. Foto: Gemelos Castillo para LN
En octubre los modelos participaron en el Aímer Fashion Show, en China. Una curiosidad es que ambos sufrieron con el calzado, pues su talla de zapato es 48 y allá la más grande es 44. Foto: Gemelos Castillo para LN
Vivir siendo idénticos

Durante la sesión de fotos que acompaña este trabajo, el fotógrafo Rafael Pacheco sugirió a los hermanos que inmediatamente uno sonriera y el otro permaneciera serio; sin siquiera verse, los gemelos realizaron el pedido instantáneamente y posaron como se solicitó. Su sincronía es de siempre. Siendo más jóvenes jugaban, en pareja, tenis de mesa. Verlos engañaba la vista, costaba creer que no era una ilusión óptica. Parecían un espejo, pues eran dos personas idénticas jugando como si estuvieran programados. La única diferencia que solo un curioso podía descubrir es que Douglas es derecho y Esteban, zurdo. Juntos llegaron a ser campeones en juegos nacionales.

“Tenemos la personalidad muy parecida. Crecimos juntos, fuimos juntos a kínder y luego en la escuela estuvimos en aulas separadas. Cada uno hacía su grupo de amigos. Cuando jugábamos bola nos juntábamos y éramos todos amigos. Somos muy parecidos mentalmente, nos gustan cosas similares. En el cole nos gustaban las matemáticas; nos iba bien en Física, la profe nos decía que nos podía ir bien en ingenierías”, contó Esteban.

Douglas es Ingeniero en Sistemas (al igual que su papá y dos hermanos mayores) y Esteban enfocó su ingeniería en la Industrial.

Si estaban tan comprometidos con los deportes (fútbol y tenis de mesa), ¿cómo es que llegan al modelaje?

Esteban: Desde el crecimiento nos decían que modeláramos, pero nosotros veníamos enfocados en el deporte y en el estudio. Ya cuando estábamos en la U una amiga nos dijo que iban a abrir una agencia nueva y que ella sabía que nos iba a ir bien por ser gemelos y altos. Al final lo intentamos y ahí empezó todo. Nos decían que podíamos estar en las mejores pasarelas de Costa Rica y pensábamos que jamás.

Los gemelos son los menores de cinco hijos. El cuarto parto de su mamá, Julia Chavarría, llegó con doble bebé y aseguran que su crianza fue todo un reto porque ya existían tres niños en la familia: Sergio Castillo (12), Alina Castillo (9) y Mauricio (4).

Su buena crianza, ser siempre mejores promedios en clases y destacados en el deporte lo atribuyen a su mamá Julia, quien asumió la crianza de todos los hijos cuando los gemelos tenían seis años, y ella y su esposo se separaron.

“Mi papá fue muy presente, pero al final de cuentas la que se aguanta a los hijos 24/7 es la mamá. Mi mamá es muy estricta. No le quedaba de otra, porque criando a cinco hijos luego la volvíamos loca. Esteban y yo nos portábamos bien, pero no éramos ángeles, a veces hacíamos travesuras; por ejemplo, a mi mamá no le gustaba que tuviéramos novia, entonces calladillos nos hacíamos de novias en el colegio y le decíamos que íbamos a jugar bola y nos íbamos con ellas”, recordó Douglas.

Actualmente, los gemelos, de 25 años, viven con su mamá en Santa Ana y hasta hace poco cada uno tiene una habitación: durante más de dos décadas compartieron cuarto.

Esteban (izquierda) y Douglas tratan de diferenciarse por el cabello: uno se peina hacia la derecha y el otro hacia la izquierda. Foto: Rafael Murillo
Esteban (izquierda) y Douglas tratan de diferenciarse por el cabello: uno se peina hacia la derecha y el otro hacia la izquierda. Foto: Rafael Murillo
Relación de gemelos

Sí. Hay una conexión diferente entre los gemelos, al menos esa es la experiencia de los Castillo, quienes se entienden sin usar palabras.

“Uno ha estado en todas las etapas juntos. Somos gemelos idénticos. Hay conexión. Tenemos personalidad parecida. Reaccionamos a situaciones de forma similar. La educación académica y la de la casa ha sido parecida, entonces tenemos una mentalidad similar. Actuamos y pensamos parecido ante las situaciones. Tenemos tres hermanos más pero nos damos cuenta de que nuestra relación es más profunda con respecto a los otros hermanos, con Esteban si tiende a ser una relación en la que nos entendemos con menos palabras”, contó Douglas.

Esteban y Douglas dicen que no han experimentado, por ejemplo, el dolor o la sensación de peligro que siente su hermano gemelo; sin embargo, contaron una curiosidad que su mamá les reveló.

Estando pequeños, pasaba que si uno de los gemelos se caía en la casa, misteriosamente al otro le pasaba algo similar en la escuela y al día siguiente andaban raspones, aunque no iguales, sí muy parecidos. “Uno se enfermaba hoy y el otro mañana. Tiene sentido porque vivíamos juntos, pero sí era muy exacto siempre”, agregó Esteban.

¿Les ha pasado que piensan cosas iguales?

Douglas: Pasa algo y los dos ya sabemos que estamos pensando, o nos reímos de lo mismo.

¿Han engañado a alguien cambiando de identidad?

Esteban: No. Nunca hemos tenido la necesidad. Lo hemos hecho por vacilar y no hace gracia.

Douglas: La gente nos ha dicho que cuando uno tenía licencia y el otro no, que el que sí tenía podía ir a hacer la prueba porque nadie se iba a dar cuenta, o ir a hacer exámenes, pero al final teníamos las notas iguales.

”Algo gracioso que nos pasó es que veces veíamos fotos de nosotros bebés y nos confundíamos”.

¿Qué es lo mejor de ser gemelos idénticos?

Esteban: Una parte muy buena es que siempre vas a estar acompañado. En el viaje a China todo fue más fácil porque íbamos acompañados. Allá es otro mundo.

Douglas: Igual de pequeños, si salíamos de paseo con mi papá nos íbamos a explorar juntos. La mejor parte es tener a alguien muy parecido a uno.

La complicidad y camaradería han estado siempre con los hermanos Douglas y Esteban. Foto: Gemelos Castillo para LN
La complicidad y camaradería han estado siempre con los hermanos Douglas y Esteban. Foto: Gemelos Castillo para LN
Iguales y diferentes

Estilizados, de cabello oscuro y rebelde, con ojos achinados y brillantes, con un hoyuelo idéntico en cada barbilla y amplias y simpáticas sonrisas, así son físicamente, por partida doble, Douglas y Esteban Castillo.

Ambos son gentiles y buenos conversadores. Reiteran que mentalmente son muy parecidos, aunque por supuesto, existen diferencias.

Douglas admite que es “más vaguillo y relajado”, aunque reconoce que esas características en su personalidad son mínimas, pues ha culminado a tiempo todos sus proyectos profesionales.

“Douglas es más chichoso (risas). Igual los dos somos muy pacíficos. No nos enojamos mucho”, añadió Esteban.

También creen que Douglas tiene el mentón “más cuadrado” y que los ojos de Esteban son “más achinados”.

¿Cómo concilian cuando tienen que tomar una decisión laboral?

Douglas: A veces Esteban quiere las fotos de una manera y yo las quiero de otra. Eso pasa mucho. Hay que hablar para llegar a un acuerdo y a veces es difícil. Yo tiendo a ceder porque Esteban es más necio y perfeccionista (risas).

Esteban: Douglas cede porque sabe que tengo la razón (risas). Siempre queremos ver qué es lo mejor para nosotros. Qué nos va a servir más en el futuro. Hablamos mucho hasta que llegamos a un consenso. Hay que argumentar bien porqué queremos X cosa. Cada uno piensa que tiene la razón.

Aunque su trabajo como modelos ha trascendido, los hermanos Castillo no están de lleno en esa labor: ambos se dedican de tiempo completo a su trabajo como ingenieros. Solo tienen tres años como modelos. Creen que si en Costa Rica existiera una industria más grande, podrían trabajar a tiempo completo en este oficio de pasarela y reflectores que los tiene encantados.

Douglas y Esteban reiteran que quieren seguir modelando juntos, porque ello es lo que les ha permitido sobresalir y lo quieren seguir aprovechando.

“Al final, si lo hiciéramos cada uno por nuestro lado, uno solo sería un modelo más”, aseveran los dos.

Hay beneficios en ser idénticos, pero, ¿cuáles son las complicaciones?

Esteban: Algo que pasa es que a uno lo comparan mucho, entonces uno siempre tiene una sombra, por decirlo así, de que por qué uno hizo una cosa y el otro no. La gente no entiende que aunque somos gemelos idénticos, somos personas individuales, seres humanos distintos. Creen que si no estamos juntos, uno tiene que saber dónde está el otro. Cada quien tiene su propio grupo de amigos.

Douglas está soltero y Esteban tiene novia. Ambos bromean contando que cuando uno tiene una pareja, automáticamente el otro ve a la muchacha como si fuera “una hermana”.

Por más parecidos que son —durante la entrevista los pude distinguir solamente porque Douglas tiene el cabello más ondulado— ellos aseguran que cuando alguien los empieza a ver con mayor frecuencia, ya no los encuentra parecidos.

“Es que no es común. Yo veo gemelos y me asombro y luego veo que yo soy gemelo”, dijo Douglas entre risas.

Los gemelos son los menores de cinco hermanos. En la foto aparece su hermano mayor Sergio (cabello rizado), Alina (hermana del medio) y Mauricio. Foto: Gemelos Castillo para LN
Los gemelos son los menores de cinco hermanos. En la foto aparece su hermano mayor Sergio (cabello rizado), Alina (hermana del medio) y Mauricio. Foto: Gemelos Castillo para LN
Juntos

Los Castillo están esperando a que Esteban presente la tesis que lo convertirá en licenciado en Ingeniería Industrial para decidir qué pasará con su futuro en pasarela.

Antes lo han dicho: quieren conocer todos los continentes modelando. Ahora valoran qué es lo mejor, pues entienden que para consolidarse internacionalmente deben asentarse en algún país. Si se quedan en Costa Rica, difícilmente pueden salir a hacer la cantidad de casting que se requieren para obtener buenos trabajos.

“Estamos esperando a que Esteban se gradúe. Queremos ir a Europa o quizá a algunos países de América como México y Estados Unidos. Ahorita para nosotros es difícil hacer todo (trabajo profesional y modelaje). Los fines de semana dedicamos más tiempo a redes (fue por medio de Instagram que los contrataron para modelar en China), pero nos gustaría tener más clientes (de marcas). Si uno se dedicara solo a esto, en algún momento se llegaría a ganar bien. Mi mamá es la que más pide que ejerzamos la carrera como ingenieros”, mencionó Douglas.

Entre los proyectos a mediano plazo que tienen entre manos está hacer videos para web y televisión, siempre juntos.

Piensan que en el futuro les gustaría que cada uno tuviera sus propios proyectos y compartir otros. Ellos son conscientes de que la clave de su éxito ha sido siempre aparecer juntos y transmitir su asombrosa sincronía.

Douglas y Esteban tienen 25 años. Ellos nacieron en agosto de 1993. Foto: Gemelos Castillo para LN
Douglas y Esteban tienen 25 años. Ellos nacieron en agosto de 1993. Foto: Gemelos Castillo para LN