Fernando Chaves Espinach. 21 agosto

Uno quisiera tocar gran parte de las películas de Bigas Luna. O bueno, comérselas. O hacerles el amor. O todo a la vez.

El cine de Bigas Luna, el cineasta catalán fallecido en el 2013, fue una celebración de los placeres, con su comedia (negra) y sus excesos (totales). Del 22 al 25 de agosto, los cinéfilos de Costa Rica podrán repasarlo en la décima edición internacional del Bigas Luna Tribute, coordinado por su hija y el académico Santiago Fouz, especializado en la obra del director de Jamón, jamón (1992).

En cuatro proyecciones, se podrá repasar la visión crítica de Bigas Luna, uno de los cineastas más reconocidos de su generación. Tras empezar en San Francisco, California, en el 2015, el tributo completará en San José 60 proyecciones del trabajo del español, quien también fue pintor, videoartista y escritor.

Javier Bardem en la película que lo lanzó al estrellato, 'Jamón, jamón' (1992), de Bigas Luna. Cortesía de Betty Bigas.
Javier Bardem en la película que lo lanzó al estrellato, 'Jamón, jamón' (1992), de Bigas Luna. Cortesía de Betty Bigas.

“En los años 80, cuando era muy jovencito, y España salía de una recesión de 40 años durante la dictadura de Franco, un periodo de censura brutal, aparece en el panorama cinematográfico español Bigas Luna. cuyas películas nunca habrían salido sin censura”, comenta Santiago Fouz, quien se encontró con Betty Bigas en el 2015, mientras escribía un libro sobre el director y ella organizaba su tributo (vea el sitio web de la iniciativa).

“Me llamaron la atención por lo sexualmente explícitas que eran, de una forma que me fascinaba como espectador. En un momento en que España estaba presentándose al mundo con un lavado de cara muy grande, una forma más “europea”, aparecía este señor con estas películas que él mismo definía como ‘pegajosas’, ‘pringosas’, como él mismo las definía”, recuerda el académico.

Ya desde aquella célebre película, Jamón, jamón, que presentó al mundo las magnéticas personalidades y belleza de Penélope Cruz y Javier Bardem, Bigas Luna empezó un recorrido global con una imagen de otra España, distinta de la que se recuperaba ante el mundo tras la dictadura franquista. Era la España de las Olimpiadas, de la Exposición Universal de Sevilla, de Madrid como “capital europea de la cultura”... y del “macho ibérico”, de las costumbres imborrables, del erotismo vulgar. Todo junto.

“Me atrajo el hecho de que recién salido de un contexto de mucha represión, aparece un cine sin ningún tipo de vergüenza, sin ningún pedir perdón”, dice Fouz, cuya experiencia evoca la de tantos otros espectadores de aquel Bigas Luna más atrevido. “La estética un poco ‘fea’, de alguna forma, muy explícita, me llamó la atención porque la tendencia del cine español por entonces era lo contrario. Bigas recuperaba todos los estereotipos españoles, pero de una forma crítica”.

Bigas Luna, célebre director nacido en Barcelona. Cortesía de Betty Bigas.
Bigas Luna, célebre director nacido en Barcelona. Cortesía de Betty Bigas.

Basta con recordar aquella imagen del afiche de Huevos de oro (1993), donde Javier Bardem, genitales en mano, exhibe toda la prepotencia y la rudeza del macho presuntamente imbatible. Ofensivo, escandaloso, necesario: si la España nueva quería lavarse la cara, debía de hacerlo sin olvidar elementos que, como aquel macho tosco, componían también su cultura.

Huevos de oro es una mirada nostálgica al hecho de que ese tipo de personaje tuvo su momento y su lugar en España, pero ahora está fuera de lugar, está desfasado. Se presentó en un momento en que España en un punto de mira global porque era muy exportable”, explica Fouz. De cierto modo, aquel ojo puesto en la Iberia renovada le permitió saltar a este cine, y por ende, actores como Bardem y Cruz se colocaron en pantallas internacionales.

Si entonces llamaban la atención por sus cuerpos expuestos y su carnalidad desvergonzada, hoy son filmes que se leen desde otras claves, en nuestra de masculinidades en duda y crisis cada vez más bruscas. “Era un director muy incómodo, muy mediático, pero incómodo porque nos ponía en la cara lo que no necesariamente queríamos ver. Tenía una fama en España de ser un pelín vulgar porque se recreaba en lo sexual, pero también en los placeres de la vida, el sexo, la comida, todo lo sensual”, considera Fouz.

“Por eso habrá gente que le parezca un horror, una estética vulgar o cutre, pero hay quien lo adora porque le recuerda, aunque sea de forma crítica, esa parte de España que no podemos olvidar y que es parte de nuestra identidad”, dice el especialista.

Más allá de aquellas indagaciones en el placer, Bigas Luna prolongó su reflexión sobre la comida y lo espiritual en su trabajo artístico paralelo, que también ha tenido difusión en exposiciones y publicaciones en años recientes. Incluso una película que no pudo completar, Segundo origen (que vio la luz póstumamente y de la mano de otro realizador), apuntaba a su preocupación por lo ecológico, por la vida misma.

Era un director muy de su época, pero ahora, visto con nuevos ojos, también de la nuestra. De cualquier modo, siempre ha sido un placer. Como el vino o el jamón, pues.

Bigas Luna en pantalla

La inauguración será el miércoles 22 de agosto, a las 7 p. m., en el Centro Cultural de España (barrio Escalante), donde se empezará degustando el romance y la comedia negra de Jamón, jamón (1992). Justamente será Santiago Fouz, de la Universidad de Durham (Reino Unido), quien presente el filme.

El jueves 23, a las 7 p. m. seguirá Huevos de oro (1993), una visión al desarrollo urbanístico desaforado en la costa mediterránea, presentada por Bértold Salas (Universidad de Costa Rica). El viernes 24, en el Centro de Cine y, a las 7 p. m., completará la “trilogía ibérica” la película La teta y la luna (1994), ambientada en Cataluña, con presentación de Carolina Sanabria, del Instituto de Investigaciones en Arte de la UCR y autora de Bigas Luna. El ojo voraz (2010), un estudio del cine del español.

Finalmente, el sábado 25, en el Centro de Cine y a las 7 p. m., será el estreno tico de Bigas x Bigas (2016), un documental autobiográfico póstumo presentado por Santiago Fouz. La entrada a todos los eventos es gratuita, sujeta al espacio disponible.

Fouz también ofrecerá charlas sobre otros temas, empezando el lunes 20, a las 6 p. m., en el Auditorio de Estudios Generales, con Masculinidades carnales en el cine y la cultura popular contemporáneos.

El martes 21 de agosto, a las 6 p. m., impartirá la conferencia De lo carnal a lo espiritual: el legado cultural de Bigas Luna en la Cátedra Amighetti en la Escuela de Artes Plásticas de la UCR. El jueves 23, a las 5 p. m., se presentará en la sala multiusos de la Escuela de Estudios Generales con la conferencia Subjetividad homosexual en el cine de Ventura Pons, otro importante realizador catalán concentrado en lo carnal.