Juan Fernando Lara. 25 noviembre, 2018
Reinhard Karger es investigador y vocero del Centro Alemán de Investigación de Inteligencia Artificial (DFKI).

Saarbrücken, Alemania. Reinhard Karger es investigador y vocero del Centro Alemán de Investigación de Inteligencia Artificial y augura un futuro de buenas noticias en vez de visiones apocalípticas estilo “las máquinas nos dejarán sin trabajo”.

Locuaz y optimista, su mensaje topa con un ambiente de nerviosismo y temor que podría frenar la innovación si el miedo y el desconocimiento persisten incluso sin tener bases reales.

Para él, una pobre exposición del tema por parte de Hollywood complica a la gran mayoría de personas enterarse de los beneficios que encierran desarrollos actuales y futuros en el campo de la Inteligencia Artificial.

Frente al edificio donde hace casi 20 años trabaja en este tema, Karger detalló las posibilidades y usos de sistemas inteligentes, cuán cerca estamos de tener robots conscientes y porqué no deberíamos depender de máquinas para sentir. Este es un resumen de aquella conversación el 26 de octubre pasado.

¿Cómo definiría usted inteligencia artificial?

Es la digitalización de todas las destrezas humanas; lo cual supone una enorme pluralidad de estas. Hay muchas y queremos implementar sistemas que sean capaces de emular esa amplitud de destrezas. La idea es que estos sistemas inteligentes asistan física o cognitivamente a las personas en sus tareas.

¿Qué tipos existen?

Existe la que llamamos inteligencia artificial débil centrada en habilidades concretas y la implementación de asistentes digitales en general. Apoyan a las personas a conseguir sus objetivos mejor o más fácilmente o con más calidad. En este momento ese es el estado de la Inteligencia Artificial y, en Europa, representa un mercado valorado en un billón de euros. Por otro lado, conceptualmente existe la inteligencia artificial fuerte. Un tipo de sistema similar a una persona que podríamos llamar una máquina consciente o un ser humano artificial. Eso es lo que vende Hollywood. La primera es real, la segunda no existe y tampoco tiene sentido.

¿Cuál diría que es hoy el ambiente en el cual se conversa públicamente sobre inteligencia artificial?

Cuando participo en debates, o hablo con la gente o atiendo las noticias noto a algunas personas con la idea de que las máquinas ahora son más rápidas, más inteligentes; quizás más creativas y ¡quizás sean mejores que los humanos! entonces hay quienes dudan y se dicen ¿por qué aún sigo aquí? Es más temen que quizás las máquinas van a dominar el mundo y hasta a los seres humanos y ya no tendremos futuro. Esa es la atmósfera hoy.

¿Y hay bases para pensar eso?

Lo que es mi conocimiento, y yo trabajo en esto y acumulo 30 años en este campo de estudio, hay muy buenas noticias. Muy, muy, muy buenas noticias en realidad.

¿Como por ejemplo?

Observo que desde hace siete años el trabajo en redes artificiales ha sido muy exitoso y ahora hay sistemas muy poderosos; herramientas que brindan resultados en tiempo real. Eso significa que habrá, por ejemplo, mucho mejor asistencia para conductores en carretera, para vehículos autónomos, para trenes, para autobuses. Para los periodistas hay buenas noticias. Hay sistemas que vienen, no aún, pero sí vendrán, por los cuales podrás conversar con alguien y, al final, realmente tendrás la transcripción de lo que estabas conversando en tu celular. Todos estos tipos de asistencia serán mucho mejores.

Hay demasiados aspectos distópicos de los cuales podemos hablar y hablar y hablar. Pero recordemos que estas son herramientas ante todo. Como humanos, nosotros hacemos cosas horribles con cuchillos y fuego las cuales no están bien; pero también usamos esas dos herramientas para cosas fantásticas como alimentar a otros. Al final se trata de cómo usamos las herramientas.

Pero persisten las preocupaciones en el ambiente

Si la gente está nerviosa, eso crea una sociedad que se pone nerviosa y eso frena la innovación; incluso la hace peligrar. Por lo general, muchas personas tienden a ver hacia el pasado para tratar de conseguir equilibrio en sus cabezas en medio de tanta globalización y automatización. Sin embargo, el futuro es bueno y lo que tratamos de brindar aquí es más entendimiento y optimismo en la comprensión de los cambios. La Inteligencia Artificial no sustituirá a las personas más bien traerá muchos beneficios.

¿Entonces seguimos lejos de escenarios donde habrá robots conscientes?

Si. De hecho hoy, no existente máquinas conscientes. Si las máquinas no son conscientes, entonces no hay conciencia del “yo” y si no hay “yo” tampoco es verdad que piensen. Si usted piensa, tiene que haber una noción del “yo”; del ser. Conciencia. Yo no veo que habrá una máquina consciente. Tampoco existe una ley de la naturaleza que diga que no podría existir tal máquina pero por el momento no lo veo y tampoco tiene mucha lógica.

Lo que sí tiene mucha lógica es limpiar la Internet de basura aunque eso es un trabajo complicado. Entonces sí deberíamos tener un sistema de Inteligencia Artificial capaz de reconocer discursos y mensajes de odio y otros vicios en línea para eliminarlos. Que con cada mensaje de odio borrado, la máquina aprenda más.

¿Qué otras posibilidades brinda la Inteligencia Artificial hasta este momento?

Por ahora veo mucha más aplicación en movilidad para transporte y en salud. Pensemos en todas las imágenes médicas que se producen desde equipos de salud en hospitales y clínicas en general. Hay cientos de miles de millones de tales imágenes médicas. Hoy existen sistemas de reconocimiento fotográfico de patrones capaces de asistir a doctores en la revisión de este material para darles una pista que pudiera apoyar su diagnóstico. Necesitamos estos sistemas pero también al doctor quien decide el camino a seguir.

Ese futuro sugiere entonces más escenarios en que personas y asistentes inteligentes y robots trabajan juntos

Con suerte lo que veremos es una realmente buena colaboración entre humanos y robots.

¿Por qué con suerte?

Porque en estos días lo que los robots pueden conseguir en colaboración con humanos no es demasiado genial. Debería ser mejor. Hablo de realmente tener una tercera mano. Este concepto apunta que eres un trabajador que, digamos, está en una línea de producción colocando algo con ambas manos por encima de tu cabeza y entonces debes poner un tornillo. Pero ya estás usando ambas manos como para poner el tornillo. Necesitas una tercera mano. Lo que deberíamos tener es un robot al cual puedas llamar a donde estás para que sostenga contigo mientras tú colocas el tornillo. Al terminar, le dices gracias al robot y este se aleja. Ese tipo de colaboración sí sería realmente genial.

Pero ...

Bueno que entonces encuentro a personas con expresiones estilo “no habrá trabajo para los humanos”. Cuando escucho esto, yo les pregunto: ¿honestamente usted cree que en cinco años habrá algún tipo de robot que, digamos, irá a su casa a sacar el viejo lavatorio y luego pondrá uno nuevo haciendo todas las desconexiones y conexiones como lo haría una personas? Si alguien cree eso, yo no.

¿Necesitamos más conciencia sobre lo que realmente es Inteligencia Artificial? ¿Cuál es el peligro de no entender estos temas?

En estos días lo que veo es sobrevaloración del tema y que el público general cree mucho en estas ideas de que super poderosas computadoras similares a humanos están a la vuelta de la esquina. El caso es que no están a la vuelta de la esquina. Es un enorme trabajo lograr que sistemas ya útiles nos sirvan todavía mejor. Estos sistemas no representan peligro para nosotros. Es cierto que con la digitalización y automatización de procesos ya no necesitaremos algunos trabajos pero, al final, deberíamos concluir quizás estos trabajos no eran buenos trabajos para una persona como mover cajas o procesos manuales monótonos. Más bien deberíamos pensar qué puede ser mejor desde el punto de vista laboral para las personas. Obviamente aparecerán nuevos tipos de trabajos pero también conservaremos servicios y labores que realmente amamos.

¿Podría darme un ejemplo?

Un restaurante. Hoy es posible tecnológicamente que un robot llegue a tu mesa con una bandeja y te diga: “esta es tu comida”; una que previamente ordenaste con una tableta situada donde estás sentado. En ese contexto, tomas la comida y la pones sobre la mesa y el robot se aleja. Eso es absolutamente posible pero no es real. Primero, es demasiado caro y, segundo, a nadie le gusta. ¡Todos queremos al mesero, amamos hablar con él y preguntarle qué nos recomendaría del menú para el día! Es posible reemplazar humanos pero hay muchos pero muchos contextos donde no queremos la máquina. Queremos personas. Nunca deberíamos tener máquinas para sentir, debemos tenerlas como instrumentos.

Debemos seguir buscando la humanidad que nos define en personas

Vernos a los ojos, sentir empatía. No hay empatía con un máquina. Para mí, la perspectiva es genial, el futuro es brillante y tenemos muchas oportunidades y vamos a necesitar toda la excelencia humana posible para dirigir a estas máquinas. Por ejemplo, para limpiar Fukushima. En este momento ni humanos, ni aparatos están aptos para hacerlo y es una catástrofe que tiene en riesgo al océano Pacífico. Entonces deberíamos apurar el paso y tener máquinas que, digamos, limpien los desastre que hemos producido.