José Andrés Céspedes. 13 abril
En un sondeo que realizaron trabajadores sociales de la Municipalidad de San José, se determinó que la mayoría de habitantes de calle de la capital escucha hablar del nuevo coronavirus como concepto, pero no han recibido información sobre los síntomas de la enfermedad ni sobre las medidas de prevención. Foto: Alonso Tenorio
En un sondeo que realizaron trabajadores sociales de la Municipalidad de San José, se determinó que la mayoría de habitantes de calle de la capital escucha hablar del nuevo coronavirus como concepto, pero no han recibido información sobre los síntomas de la enfermedad ni sobre las medidas de prevención. Foto: Alonso Tenorio

Alrededor de 3.000 personas en San José no pueden ver las conferencias de prensa del Ministerio de Salud todos los días, lavarse las manos luego de ir al baño y antes de comer, hacer la cuarentena en un lugar seguro o, mucho menos, usar alcohol en gel cada vez que tocan algo.

Son personas en situación de calle y, en este momento, escasas de armas contra el covid-19. No solo sus vidas están en juego, sino también la salud pública del país, ya que son habitantes que no pueden tomar las medidas de prevención que han dictado las autoridades para evitar la propagación del nuevo coronavirus.

Según Salud, estas personas viven con un sentido de desesperanza, inseguridad y rechazo social. Además, habitan en condiciones de salubridad, nutrición y sociabilidad deplorables. Esto incrementa su riesgo para contraer el nuevo coronavirus, en especial las mayores de 60 años, con problemas respiratorios, diabetes, cardiópatas o aquellas con afectación por VIH.

Desde hace 7 meses, R. Torres, de 23 años, vive en las calles y afronta estas condiciones. Él comenta que siempre deambula solo por la capital y que hasta hace poco se dio cuenta del virus, cuando fue al Dormitorio Municipal de San José. Dice que ha intentado informarse sobre el covid-19 para tomar las precauciones que están a su alcance.

“En el Dormitorio nos dicen que la información es lo más necesario. Primero que todo la parte de los saludos, verdad. Nada de besos, ni de abrazos. Nada de contacto personal. El lavado de manos adecuadamente y constantemente, verdad, y la distancia que se tiene que tomar por persona, que son mínimo dos metros”, menciona.

Afirma sentirse tranquilo, pero declara que las opciones de higiene a las que se tiene acceso afuera son muy limitadas. Agrega que “algunas personas no tienen acceso a una llave para lavarse las manos constantemente” y que la mala alimentación es otra las preocupaciones que lo atañen, tanto a él como a sus colegas de las calles.

“Ojalá el Gobierno pudiera ayudar más con el ámbito de higiene para las personas de la calle, que sería el lavado de manos más frecuentemente. También en parte la alimentación, porque usted sabe que las defensas son bajas para la mayoría de nosotros y una persona baja de defensas está muy expuesta a eso (el virus)”, dice.

El director de la Policía Municipal de San José, Marcelo Solano Ortiz, afirma que el 50% de todas las personas en situación de calle del país habitan en San José. “Esta es una población que está identificada. Se sabe que en el país hay unos 6.000 habitantes de calle, ese es un dato del IMAS, y al menos unos 3.000 están en San José”, señala.

Según el sistema SIPO (Sistema de Identificación de Persona Objetivo) del IMAS, en octubre del 2019 se registró que existen 3.733 personas en situación de calle en Costa Rica. Sin embargo, Solano destaca que se calculan 6.000 porque “por cada habitante de calle censado hay uno más, teniendo como bases lo registros de aseo en las calles y los usuarios de centros dormitorios”.

El director comenta que, gracias a un sondeo que realizaron trabajadores sociales de la Municipalidad de San José, se determinó que la mayoría de habitantes de calle de la capital escucha hablar del coronavirus como concepto, pero que no han recibido información sobre los síntomas de la enfermedad, ni sobre las medidas de prevención que tienen que disponer.

Señala que esto puede ser muy peligroso para ellos, porque sin información no pueden tomar medidas. Agrega que también atenta contra la salud pública, porque la posibilidad de que haya 3.000 personas en la calle que puedan contagiarse, amenaza cualquier esfuerzo que la población pueda tener desde sus casas, ya que siempre van a existir “múltiples focos de contaminación”.

“Este es un virus que ataca a las personas en su condición humana y nadie está exento. El virus no reconoce religión, poder adquisitivo o creencias ideológicas. De tal manera que si queremos tener éxito en la contención o reducción de la propagación, debemos atender a una población que de por sí es un detonante para que se propague”, afirma.

Rafael Ángel Lagos y Xinia María Castillo duermen todas las noches a orillas de la calle en barrio Cristo Rey, San José, con tan solo unas prendas para cubrirse del frío, unas cobijas y una sombrilla. Foto: Alonso Tenorio
Rafael Ángel Lagos y Xinia María Castillo duermen todas las noches a orillas de la calle en barrio Cristo Rey, San José, con tan solo unas prendas para cubrirse del frío, unas cobijas y una sombrilla. Foto: Alonso Tenorio
Un techo e higiene

El viceministro de Desarrollo Humano e Inclusión Social, Francisco Delgado Jiménez, reconoce que hospedar a tantas personas en situación de calle es una tarea difícil, más porque se trata de una población altamente móvil, que no necesariamente va a querer permanecer 24 horas dentro de un albergue.

“Algunas de ellas están utilizando albergues que ya estaban en funcionamiento, pero algunos de estos centros, o han cerrado o han disminuido el aforo que tienen para poder guardar distancia y hacer prevención de posibles transmisiones en los centros. Para ello estamos haciendo coordinaciones para habilitar al menos tres dispositivos más en San José", indica.

El viceministro afirma que aún se evalúa dónde ubicar los centros y que hay negociaciones para alquilar algunos inmuebles para que la población pueda pasar ahí la noche.

También se analiza otro lugar para las personas mayores, con padecimientos respiratorios o VIH, quienes deberán estar aisladas del resto durante periodos más largos de tiempo y no solo en las noches.

“La motivación central en esto es garantizarles el acceso a medidas de higiene para prevenir que ellos se enfermen, pensando en su bienestar y pensando también que esto es un tema de salud pública. Cualquier persona que esté haciendo su cuarentena quedándose en casa, no únicamente está previniendo un tema de salud individual sino también previniendo contagios al resto de la sociedad”, destaca Delgado.

Autoridades de la Municipalidad de San José mencionan que actualmente hay varias opciones de inmuebles. Primero, un hotel en Paseo Colón para asumir el 50% de los usuarios del actual Dormitorio Municipal, el cual se convertiría en un centro de cuido para habitantes de la calle de tercera edad y que deberá reducir su aforo al 50%.

Además, también se negocia con el antiguo hotel Best Western en Av. 7, Paso de la Vaca, pero todavía se estudia la oferta económica. La compra o renta de estos y otros establecimientos sería financiada por el IMAS.

Asimismo, no se descarta habilitar gimnasios o instalaciones deportivas de la capital, que cumplan con las condiciones físicas necesarias de higiene y seguridad, para albergar a los habitantes de la calle.

La idea es que al menos una edificación funcione de albergue médico para aquellas personas en situación de calle que den positivo al nuevo coronavirus, pero que no necesiten hospitalización.

La jefa del Departamento de Servicios Sociales y Económicos de la Municipalidad de San José, Mariella Echeverría, afirma que la atención y alojamiento de este grupo de personas, ha sido una gran preocupación desde el primer día que se informó sobre el nuevo coronavirus.

“Todas las medidas sanitarias nos hablan de quédese en casa o lavado de manos frecuente, pero son medidas que la población habitante de calle no puede cumplir, ellos no tienen cómo. Hay mucha desinformación, no todos conocen del virus y no todos saben cómo prevenirlo”, señala.

Agrega que, debido a la orden que giró Salud para cerrar todos los parques públicos, estas personas han tenido que movilizarse y buscar nuevos espacios para pasar la noche. Además, añade que varias de las organizaciones no gubernamentales (ONG) que llegaban a dejarle comida o cobijas a estas personas, no han regresado y que los han dejado “un poco abandonados”.

Echeverría dirige el Centro Dormitorio de San José, el cual alberga todos los días a 102 personas. Cuenta que ahora han reforzado las medidas de higiene en el lugar y que han informado a los habitantes que llegan con datos sobre el virus “en un lenguaje adecuado, que ellos entiendan”.

“Hay que democratizar las medidas sanitarias. La gran mayoría de las personas positivas ahorita están en sus casas. Con esta población volvemos al mismo punto, ellos no tiene donde ser cuidados o atendidos, por eso es importante tener respuesta para esta población, en caso de que que alguien resulte positivo”, aseveró.

Una parte de la población de habitantes de calle que vive en San José centro, ya no puede dormir en los parques por la medida sanitaria que ordenó cerrarlos. Varios se adueñaron de las aceras en ciertos sectores como Avenida 7 y 9, calle 4. Foto: Alonso Tenorio
Una parte de la población de habitantes de calle que vive en San José centro, ya no puede dormir en los parques por la medida sanitaria que ordenó cerrarlos. Varios se adueñaron de las aceras en ciertos sectores como Avenida 7 y 9, calle 4. Foto: Alonso Tenorio
Respuesta de autoridades y organizaciones

El Ministerio de Salud emitió el 19 de marzo los “Lineamientos generales para dispositivos de atención de personas en situación de calle debido a la alerta sanitaria ante el riesgo de covid-19”, en donde se explica las medidas que deben tomar las entidades que den atención a los habitantes de la calle.

Salud destaca que este es uno de los grupos sociales más vulnerables, ya que experimentan mayor cantidad de rupturas relacionales y por ende pobreza. Su condición genera una subcultura muy peculiar que evidencia carencia, injusticia, inequidad y discriminación social. Si ya de por sí afrontan estas cosas por su tipo de vida, ahora con el virus la situación es más dura.

Así lo considera Mauricio Villalobos, director de Chepe Se Baña, una organización que trabaja con personas en situación de calle de la provincia de San José y que ahora ha tomado la tarea de redoblar esfuerzos para atender a esta población. Él menciona que la organización dio respuesta apenas se dio la alerta del covid-19.

“Iniciamos con puestos informativos en las zonas más vulnerables de la capital, donde dábamos información a la comunidad habitante de calle sobre los temas de prevención del virus, y además referíamos a gente a hospitales. Eso lo hicimos con el Ministerio de Salud, el Hospital San Juan de Dios, una empresa médica que se llama Global Net y el Ejercito de Salvación”.

Villalobos afirma que también han instalado lavatorios móviles que promueven y facilitan el lavado de manos entre habitantes de la calle y las personas que transitan por el centro de San José, con el fin de prevenir el contagio del nuevo coronavirus. Se trata de tres lavamanos ubicados en diferentes puntos de la capital, como el parque central, el parque la Merced y en la zona roja.

“Hasta 1400 personas han pasado a lavarse las manos en un solo día, por lo que hemos extendido el proyecto de lavatorios a toda la población en general. Hace unos días nos reunimos con la Municipalidad de San José y les pareció una excelente idea, entonces ya hicimos dos móviles más con ayuda de ellos. La idea es enviar los diseños de los lavatorios a otros gobiernos locales para replicar la medida en todo el país”, comentó.

El director de Chepe Se Baña señala que han salido en las noches para entregar alimentos a las personas en situación de calle, ya que la mayoría de las ONG que salían a ayudar con esto se han ido por temor. “Hemos visto mujeres embarazadas durmiendo en la calle expuestas y vulnerables, sin comer nada”, dice.

“Estas personas sienten mucho temor. Se sienten abandonados por la sociedad. Excluidos. Invisibilizados. Algunos no tienen información ni acceso a hospitales.

"Yo a unos les pregunté que qué era el virus este, y algunos me dijeron que si era un tipo de droga. O sea son gente de la sociedad. Todos somos iguales, no hay porqué excluirlos, desde el punto de vista de Derechos Humanos y más porque es una comunidad totalmente vulnerable”.

Villalobos alega que las “tribus urbanas” han crecido mucho últimamente en la capital, por lo que considera imperante atender a esta población desde ya. “Hasta que no se muera una persona en la calle o no sea un positivo ahí que tenga la posibilidad de infectar un montón de gente, no se van a tomar acciones", dice.

“Las políticas para trabajar con personas de calle tienen que construirse desde la calle y no desde los escritorios. Lo más importante es que el Gobierno se ponga de acuerdo para invertir recursos pronto. Que se sienten en una mesa de trabajo y actúen ya, porque no hay tiempo. Las obras aquí son valiosísimas.

“No podemos decir nos reunimos hoy y luego la otra semana para ver los avances. Que definan si van a alquilar un hotel en San José o van a agarrar los gimnasios para meter a la gente. O si van a agarrar las iglesias y como están cerradas, qué maravilla que las agarren para ayudar a la gente de las calles”, manifestó.

Las personas en situación de calle pueden contagiarse con mayor facilidad de covid-19 por vivir a la intemperie y tener condiciones de higiene deplorables. Foto: Alonso Tenorio
Las personas en situación de calle pueden contagiarse con mayor facilidad de covid-19 por vivir a la intemperie y tener condiciones de higiene deplorables. Foto: Alonso Tenorio
Piden ayuda

El 2 de abril, cerca de 30 habitantes de la calle llegaron a las afueras de la Casa Presidencial, ubicada en Zapote, San José, para lanzar un pedido de ayuda en medio de la emergencia sanitaria que vive el país por la pandemia de covid-19.

Ellos se apersonaron para solicitar apoyo en compañía de representantes de la Fundación Caminando en Fe, la cual desde hace seis años les ayuda con alimento y vestimenta. La organización afirma que su servicio es financiado con fondos propios, pero que en la actualidad afronta problemas de recursos que le impiden seguir ayudando a los habitantes.

“Tenemos a una población que es vulnerable. ¿Qué casa tienen ellos? No tienen lugar para guardar cuarentena. Si un brote de epidemia se diera entre esta población sería catastrófico, sería algo terrible e incontrolable”, manifestó Marvin Vega, representante de la fundación.

Varias de las personas en situación de calle portaban carteles que decían: “El Gobierno dice: ‘Quedate en casa’. No tengo casa”, o “Vivo en la calle. No tengo dónde ir cuando dicen ‘Quedate en casa’".

(Video) Indigentes piden una "voz de auxilio" por covid-19