Eillyn Jiménez B.. 7 agosto
A las 12:10 p. m. del 31 de diciembre del 2017 ocurrió el accidente aéreo cerca del aeropuerto de Punta Islita, en Nandayure, Guanacaste. El percance cobró la vida de 12 personas. Foto: Archivo/ Gesline Anrango
A las 12:10 p. m. del 31 de diciembre del 2017 ocurrió el accidente aéreo cerca del aeropuerto de Punta Islita, en Nandayure, Guanacaste. El percance cobró la vida de 12 personas. Foto: Archivo/ Gesline Anrango

El Juzgado Penal de Nicoya desestimó la causa que se abrió luego del accidente aéreo registrado cerca del aeropuerto de Punta Islita, en Nandayure, Guanacaste, en diciembre del 2017.

En el percance fallecieron 12 personas, 10 turistas estadounidenses y los dos miembros de la tripulación, de origen costarricense.

"La Fiscalía de Nicoya confirmó que, después del accidente aéreo, el 31 de diciembre del 2017, se abrió la investigación 17-001671-0069-PE; sin embargo, se solicitó la desestimación ante el Juzgado Penal de la zona por extinción de la causa penal por muerte de la persona imputada.

“La petición fue acogida por dicho Juzgado, desde el 8 de abril anterior”, informó el Ministerio Público mediante su oficina de prensa.

En un correo electrónico, la institución detalló que la solicitud de desestimación fue hecha en apego al artículo 30 del Código Procesal Penal, por lo que en este caso se extingue la acción penal ante la imposibilidad de indagar a los pilotos.

“No se pudo valorar si existió o no alguna falla humana. De la misma manera, de acuerdo con este artículo, no se entra a conocer si existió una falla mecánica”, precisó la Fiscalía.

Asimismo, aclararon que aunque a nivel penal no se pudo continuar con el caso, la parte víctima del proceso puede continuar con el caso a nivel civil y “solicitar que se analice la posibilidad de la existencia de algún error mecánico de la avioneta”.

Hasta ahora se desconoce si las familias de los pasajeros de la aeronave acudirán a la vía civil para realizar algún reclamo económico, ya que este medio no pudo localizar a ningún pariente de los fallecidos, a pesar de realizar múltiples llamadas.

Los hechos

El caso se remonta al 31 de diciembre del 2017, cuando una avioneta Cessna Grand Caravan, de la empresa Nature Air, salió de Punta Islita con rumbo al aeropuerto internacional Juan Santamaría.

Pocos minutos después del despegue, a las 12:10 p. m. de ese día, la nave se desplomó en una zona montañosa, y 20 meses después aún se desconocen las causas, ya que la Unidad de Accidentes e Incidentes no ha entregado el informe respectivo ante el Consejo Técnico de Aviación Civil (Cetac).

Según Aviación Civil, dicho documento está en la etapa final de redacción por parte de las autoridades involucradas, para luego ser conocido por el Cetac.

Las víctimas del percance fueron los pilotos Juan Manuel Retana Chinchilla (52 años) y Emma Ramos Calderón (26), así como dos familias de estadounidenses. La primera estaba integrada por Leslie (50), Michell (52), Ari Moses (16) y Hannah Mae Weiss (19), mientras que la segunda la conformaban Bruce (50), Irene (51), William (18), Zachary (19) y Mathew Steinberg (13).

Después del accidente, en enero del 2018, Aviación Civil suspendió la operación de todos los vuelos y demás actividades de Nature Air.

La decisión se tomó debido a la renuncia del gerente de operaciones, Jorge Valverde Esquivel, la licencia de incapacidad del jefe de seguridad aérea, Rodney Durán, y el deceso del jefe de adiestramiento de pilotos, Juan Manuel Retana.

La compañía no pudo solventar las deficiencias que tenía y cerró totalmente sus operaciones.