Katherine Chaves R., Réiner Montero. 18 septiembre
El hallazgo del cuerpo ocurrió a eso de las 9 a. m. de este miércoles en el río Tortuguero. Foto: Réiner Montero
El hallazgo del cuerpo ocurrió a eso de las 9 a. m. de este miércoles en el río Tortuguero. Foto: Réiner Montero

Un exentrenador de fútbol fue asesinado de 13 puñaladas y su cuerpo fue abandonado en el río Tortuguero en Pococí, Limón.

La víctima fue identificada como Gilford Wright Salazar, de 35 años y quien era vecino de Guápiles. Él había sido condenado a 12 años de cárcel por violar a un niño, de 12 años, en el 2005.

Según trascendió, él fue víctima de un atentado días atrás; pero no se tiene mayor información sobre esto.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) informó de que el cadáver del hombre fue encontrado por un peón de una finca bananera a eso de las 9 a. m. de este miércoles.

Un empleado de la compañía bananera, cuya identidad pidió que fuera reservada, contó que dos peones a cargo suyo lo alertaron de la presencia de un cuerpo.

Ellos dieron aviso a la Policía, quienes custodiaron el sitio a la espera del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

En la revisión preliminar del cadáver, los agentes le encontraron 13 puñaladas; no obstante, este será remitido a la Medicatura Forense, en San Joaquín de Flores en Heredia, para que se le realice su respectiva autopsia.

Se desconoce el móvil del asesinato.

Ataque sexual

Según las publicaciones en distintos medios, en el 2008, Wright fue encontrado culpable de violar a un menor de 12 años, quien cursaba el sexto grado.

Wright también era promotor de eventos deportivos y era encargado de unas canchas sintéticas en Guápiles.

Esto, según los jueces de aquel momento, le habría permitido hacer amistad con los padres del menor, a quienes convenció de que le dieran permiso para llevarlo a un partido.

En vez de llevarlo al encuentro de fútbol, lo llevó a su casa donde le mostró pornografía, lo amarró a la cama y lo ultrajo, indican las publicaciones de aquel tiempo.

Las investigaciones revelaron que posteriormente envió al ofendido en un taxi a su casa, no sin antes amenazarlo para que guardara silencio.

El menor contó a sus padres lo ocurrido un mes después del ataque sexual y fue ahí donde comenzó el proceso penal en su contra.