29 octubre, 2008
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Dos delincuentes asesinaron a balazos, la madrugada de ayer, a una empleada de un casino e hirieron a otras dos, tras interceptarlas en San Antonio de Escazú, San José.

Las víctimas fueron introducidas en un vehículo y llevadas hasta un cajero en el centro de la capital para sacar $200 de una cuenta.

El auto en el que iban las mujeres fue interceptado por un automóvil blanco, en el cual viajaban dos hampones, a 100 metros del casino White House. A partir de ese momento, las tres estuvieron a merced de los desconocidos (de 1:20 a. m. a 2:30 a. m.), a los que las autoridades calificaron de “muy violentos y sumamente peligrosos”.

Según informes confirmados por Jorge Rojas, director del OIJ, las llevaron hasta distintos puntos, entre Belén, el cantón Central de Heredia y El Alto de Las Palomas, en Santa Ana, para bajarlas una a una y dispararles a quemarropa.

A todas, pese a sus súplicas y llantos, las obligaron a arrodillarse para matarlas a sangre fría.

El OIJ identificó a la fallecida como Yerlin María Marín Salazar, de 24 años, madre de un niño de seis años y vecina de San Joaquín de Flores, Heredia. Presentaba dos balazos en la cabeza. Su cadáver apareció, a las 3:30 a. m. de ayer, en Escobal, cantón de Belén, Heredia.

Su hermana, Arelis María, de 28 años, también recibió dos balazos a quemarropa: uno de ellos le atravesó el cuello, pero sobrevivió. El otro se le incrustó en un glúteo.

La tercera víctima, Angie Peraza Fernández, de 25 años, presentaba un balazo en una de sus mejillas y un roce en la cabeza. Una bala le salió por la sien derecha sin tocar órganos vitales.

Pese a la gravedad de la lesión, anoche permanecía fuera de peligro en el Hospital México.

Las dos mujeres se encuentran con fuerte custodia policial.

Los testimonios de ambas resultarán fundamentales para el esclarecimiento de este caso.

Sanguinarios. Los dos delincuentes actuaron con mucha violencia y fueron calificados de “sanguinarios” por las autoridades.

Son ligados con el asesinato de tres parejas ocurridos entre el 19 de junio y el 20 de agosto en Tibás, Pavas y Alajuelita.

“Les dispararon a matar sin ninguna necesidad. Esto es muy grave”, dijo Rojas. Recordó que las mujeres no representaban ningún peligro para los hampones, pese a lo cual las fueron sacando del auto y las arrodillaron para asesinarlas a sangre fría.

De hecho, Arelis relató a sus familiares que ellas lloraron a gritos y suplicaron por sus vidas, pero los hampones no se inmutaron ni les hicieron caso.

“Los diputados deberían preocuparse por aprobar las leyes contra la delincuencia”, se lamentaba ayer Carlos Marín, padre de dos de las muchachas. Uno de los homicidas disparó contra Angie y Yerlin y, al llegar a El Alto de Las Palomas, le ordenó a su cómplice “matar a la otra pues ya me eché a las otras dos y le toca a usted...”. Colaboró Jorge Umaña