Revista Dominical

La historia (no contada) del Concierto de Derechos Humanos

El 13 de setiembre de 1988 el viejo Estadio Nacional albergó a cinco ídolos del rock. El épico recuerdo se forjó por encima de la condena del arzobispo, el escepticismo burocrático y los hoy anecdóticos imprevistos propios de un país que no sabía bien en lo que se estaba metiendo.

Bill Graham –el más legendario promotor de conciertos que ha existido– miró una vez más el encapotado cielo que cubría La Sabana, y le preguntó a Bary Roberts si contaba con un seguro para cubrir el espectáculo de esa noche. Eran las 11 a. m. del 13 de setiembre de 1988 y al tico Roberts se le heló la sangre previo a decir que sí tenía la póliza.








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