Lysalex Hernández A.. 24 noviembre, 2018
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El "seudoanonimato" que dan las criptomonedas es lo que más les resulta atractivo a los criminales. Fotografía: Shuttersotck para La Nación

Las criptomonedas, también conocidas como monedas digitales, trabajan bajo un esquema de cifrado que busca proporcionar un sistema de pago seguro, en el seudoanonimato, sin la necesidad de una intervención por parte del Banco Central o alguna otra institución financiera.

Son precisamente estas condiciones las que han hecho que distintos organismos estatales expresen su recelo ante la proliferación de este tipo de transacciones en todo el mundo.

En la web oscura, el uso de los Bitcoins –una de las monedas digitales más populares en la actualidad–, como forma de pago para los servicios y mercancía que allí se ofrece, es cada vez más común. Hay quienes consideran que la principal razón es que con ella se pueden realizar pagos de forma inmediata y en cualquier parte del mundo.

“Quienes ofrecen sus servicios en la web oscura prefieren recibir pagos con Bitcoins porque resulta más difícil de rastrear y determinar cuál persona recibió esa moneda, dónde se encuentra y si, efectivamente, la identidad que utiliza es real”, comentó David Vizcayno, investigador informático del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Sin embargo, Uriel Rojas, de la Asociación Blockchain Costa Rica, que se creó con el propósito de brindar capacitación y asesoría a las personas interesadas en las monedas digitales, aseguró que con las criptomonedas es más fácil determinar de dónde sale la transacción y a dónde llega.

“Resulta más complicado rastrear un billete físico, que no sabemos por cuántas manos ha pasado, ni de dónde viene. En cambio con las monedas digitales, cuando una persona busca cambiarlas se requiere que den una serie de datos, lo que permite dar con una trazabilidad completa”, comentó Rojas.

Con él coincide Daniel Rojas, quien también forma parte de la asociación, y que considera importante que, tanto la población en general como las autoridades, comiencen a educarse sobre el tema y prevenir el posible mal uso de la moneda.

“Esta es una herramienta neutral, que puede ser usada de buena o mala forma, pero es así con todo en la tecnología. Se trata de una alternativa que está allí a disposición de las personas, que les brinda seguridad y no hay un contracargo por utilizarla”, explicó.

¿Legal?

Las criptomonedas son un bien digital, por lo tanto no es necesario que, a nivel jurídico, estén ligadas a un banco o al gobierno. Su creación, a raíz de la crisis financiera vivida en el 2008, ha permitido que en estos 10 años busque consolidarse como una opción “amigable” para el pago de bienes y servicios.

En el último año y medio, en Costa Rica se ha hecho más común escuchar términos como criptomonedas, Bitcoins, Ripple, Ethereum y Litecoin. Esto fue lo que impulsó que se creara una asociación que agrupara a personas que buscan especializarse y conocer más sobre las monedas digitales.

“La asociación fue presentada, oficialmente, el pasado 12 de octubre. Nuestra iniciativa surge después de que algunas instituciones financieras decidieran cerrarles las cuentas a personas que también tenían criptomonedas. Para nosotros resultó importante que existiera una entidad que funcionara como vocera ante el Estado”, afirmó Herrera.

Uriel Herrera y Daniel Rojas forman parte de la Asociación Blockchain Costa Rica, que se presentó en el mes de octubre. Rafael Murillo
Uriel Herrera y Daniel Rojas forman parte de la Asociación Blockchain Costa Rica, que se presentó en el mes de octubre. Rafael Murillo

Desde hace más de un año, el Banco Central de Costa Rica está en un proceso de análisis de las tecnologías y características de las criptomonedas.

Es por ello que en octubre del 2017, la entidad emitió un comunicado en el que expresa que este método de pago no cuenta con un respaldo estatal, ya que al no ser emitidas por un banco central extranjero no pueden ser consideradas como moneda o divisa extranjera bajo el régimen cambiario, asumiendo los riesgos.

“Es importante aclarar que estas criptomonedas no pueden considerarse como monedas de curso legal y por consiguiente no gozan del respaldo del Estado. Su efectividad o uso como medio de pago en nuestra economía no puede ser garantizado, ni puede obligarse a persona alguna a aceptarlas como medio de pago en transacciones de bienes y servicios”, explica el comunicado.