José Luis Rodríguez C.. 17 octubre, 2010
 Mijal Hines ayer antes de partir a tierras asiáticas. Róger Benavides
Mijal Hines ayer antes de partir a tierras asiáticas. Róger Benavides

Alajuela. Por más de que en las venas llevan la sangre de César Hines, destacado futbolista limonense que estuvo en la Selección Nacional, a Mijal Hines, su hija, le ganó la pasión por el voleibol.

Ella, con 16 años y 1,86 metros de estatura, es la más joven de la Selección mayor que ayer partió hacia el Mundial en Japón.

“Para mí esto es lo mejor, es un sueño y un orgullo poder representar al país, hace dos años que estoy en Primera División”, expresó.

Vista por Braulio Godínez, director técnico del combinado tricolor, como pieza importante en el futuro del voleibol tico, Hines ha tenido una carrera efervescente en la disciplina del rectángulo.

Hace apenas dos años que debutó en Primera División, y ya en la temporada anterior fue subcampeona con Goicoechea.

“Primero estuve en la selección infantil, el año pasado llegué a la juvenil y también me pasaron a la mayor”, apuntó Hines, quien es estudiante de cuarto año en el Colegio Isaac Martin, en Moravia.

La adolescente, quien vive en Sabanilla, agregó que desde los siete años le atrajo el voleibol.

“Por mi estatura hubo un tiempo en que practiqué baloncesto, pero me gustó más el voleibol”.

Hines destacó que su padre nunca le obligó a practicar futbol, a pesar de que él tuvo una carrera brillante con equipos como Limonense, Herediano, Alajuelense, y que disputó 14 partidos clase A con la Selección Nacional.

“Mis papás me dejaron escoger lo que más me gustaba, ahorita me siento un poco ansiosa y ya quiero despegar”, añadió.

Hines tiene claro que su presencia en el Mundial de Japón es para rozarse con lo más alto del voleibol mundial, y aplicarlo en sus futuras convocatorias.

“Voy a conocer más el nivel de afuera, ver más arriba de lo que hay aquí y poder subir de nivel”, dijo al tiempo que se despedía.