Juan Diego Villarreal. 9 enero
El entrenador del Herediano Jafet Soto ingresó al terreno de juego e increpó al árbitro Pedro Navarro, en el partido del pasado 23 de diciembre, donde el Herediano se proclamó campeón nacional. Soto fue expulsado del compromiso por su reacción. Fotografía: Diana Méndez

El técnico Jafet Soto Molina fue sancionado por el Tribunal Disciplinario de la Fedefútbol con nueve partidos de suspensión y ¢525.000, tras ser expulsado en el partido de vuelta de la final ante Saprissa, el pasado 23 de diciembre, donde el Herediano se proclamó campeón nacional al derrotar 3-2 a los morados.

Según el Tribunal, se castigó a Soto con cuatro partidos y ¢175.000 por ser expulsado al no comportarse de manera adecuada, al insultar a los árbitros, según el artículo 36 inciso 1. Cuatro partidos de suspensión y ¢275.000 por provocar a la afición y atentar contra el juego limpio. Y recibió una sanción de un partido y ¢75.000 por ingresar al terreno de juego estando expulsado.

Durante el torneo anterior, Soto fue multado con ¢1.825.000 en total, por sus expulsiones.

A la multa del gerente y entrenador del cuadro florense se le agregó al club ¢200.000 por incumplir con el protocolo de premiación, al llevar a un niño a la tarima, esto según el artículo 52 del reglamento disciplinario. Con la misma cifra fue multado el Deportivo Saprissa.

Así mismo, Herediano deberá pagar ¢200.000 más por incurrir en conducta incorrecta, ya que cinco o más personas recibieron medidas disciplinarias por parte del cuerpo arbitral (amonestaciones y/o expulsiones) por quinta vez en la temporada.

Nuevamente los morados recibieron la misma sanción económica, solo que los morados incurrieron en esta falta por tercera vez en la campaña.

También se debe sumar los ¢100.000 que recibió el mexicano Omar Arellano, tras ser expulsado por golpear a un adversario con su cabeza, de conformidad con el artículo 35. Además, no podrá jugar los dos siguientes compromisos.

Al defensor argentino del Saprissa, Alejandro Cabral, se le castigó con un partido de suspensión y una multa de ¢75.000 tras ser expulsado al recibir dos tarjetas amarillas en un mismo encuentro, según el artículo 32 del Reglamento Disciplinario del Fútbol de la Primera División.