Editorial

Editorial: ¿Prensa canalla?

Este editorial no trata del abuso cometido contra ‘La Nación’. El propósito es advertir sobre la amenaza al derecho de todos a buscar, difundir y recibir información e ideas de cualquier tipo

Libertad de expresión
Libertad de expresión

La prensa costarricense, dice el Gobierno, merece el calificativo de «canalla». No es solo La Nación. El intento de deslegitimación recae sobre todos salvo los obsecuentes. Medios de comunicación de todo tipo y periodistas individuales son blanco del epíteto, no importa el tema de sus publicaciones o preguntas.

Un joven comunicador inquirió sobre un posible conflicto de interés en la prórroga del contrato de puerto Caldera a una empresa vinculada con la familia de Calixto Chaves, asesor del presidente Rodrigo Chaves y contribuyente a su campaña. La pregunta no podría ser más legítima, pero la respuesta consistió en calificarla de «canallada».

Si los periodistas no pueden hacer cuestionamientos sobre el manejo de la cosa pública sin ser tildados de canallas, el país renunciaría a uno de los principales contrapesos al poder. Costa Rica no es la única nación donde se ensaya la táctica. Más bien está llegando tarde a un fenómeno potenciado por las redes sociales y los ejércitos de troles a disposición de los gobernantes de este corte.

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