Editorial

Editorial: El profundo rechazo a Ortega

Según una encuesta de la empresa CID-Gallup, llevada a cabo entre el 14 de setiembre y el 4 de octubre, el 65 % de los consultados dijeron que votarían por quien encabezara la oposición y solo el 19 % se inclinó por Daniel Ortega

(Shutterstock)

Si las elecciones en Nicaragua hubieran sido hace pocas semanas, su dictador habría perdido estrepitosamente ante cualquiera de quienes, antes de ser encarcelados u obligados a exiliarse, se perfilaban como candidatos opositores. Según una encuesta de la empresa CID-Gallup, llevada a cabo entre el 14 de setiembre y el 4 de octubre, el 65 % de los consultados dijeron que votarían por quien encabezara la oposición y solo el 19 % se inclinó por Daniel Ortega. Un 16 % no respondió o dijo no saber.

Las elecciones se celebrarán dentro de tres semanas, y es precisamente por este profundo rechazo de la población al cabecilla del régimen nicaragüense y a su compañera de fórmula y esposa, Rosario Murillo, que en ellas no existirá competencia alguna. Se trata de un proceso totalmente maniatado y arreglado: solo unos pocos candidatos han sido autorizados a participar, y todos son cómplices del sandinismo. Además, la campaña —si se le puede llamar de esa manera— se ha realizado en un ambiente de represión, controles, silenciamiento de medios de comunicación independientes y desdén absoluto por la salud y el bienestar de los nicaragüenses. Basta con recordar que siete de los que alguna vez se presentaron como precandidatos opositores están presos y dos, en el exilio.

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