Editorial

Editorial: El curioso caso de los escáneres

Media tonelada de cocaína salió de Limón rumbo a Róterdam, donde fue decomisada, porque justo en el momento de la revisión se estropeó el escáner y no hubo otra forma de inspeccionar

Unos 25.000 contenedores al mes salen por el muelle de APM Terminals, en Moín, Limón. Algunos de ellos son sometidos análisis, a partir del escáner y datos policiales.
Unos 25.000 contenedores al mes salen por el muelle de APM Terminals, en Moín, Limón. Algunos de ellos son sometidos análisis, a partir del escáner y datos policiales. Reiner Montero, corresponsal GN

Cuando las autoridades hablan de la lucha contra el narcotráfico, la instalación de dos escáneres adicionales en la terminal de APM, en Moín, siempre figura como el principal avance. Ni un solo gramo de cocaína ha salido por ese puerto desde la entrada en funcionamiento de los escáneres, repiten con insistencia.

La compra de los aparatos se quiso hacer mediante una contratación incompatible con la ley. Por eso la Contraloría General de la República la objetó, y ahora el previsible obstáculo se presenta como una barrera vencida casi con heroísmo. Las dimensiones épicas del avance se reflejan en la nomenclatura. Se trata, nada más y nada menos, de la Operación Soberanía.

La constante lucha contra las fuerzas del mal, siempre centrada en las instalaciones de APM Terminals, incluye sabotajes para sacar los escáneres de operación porque, según las autoridades, la inspección se hace a la totalidad de la carga, sin excepción. Por eso del puerto no sale un gramo, como lo corrobora la ausencia de denuncias provenientes de los países de destino, según la versión oficial de las últimas semanas.

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