Editorial

Editorial: Educadores ausentes

22.359 funcionarios del Ministerio de Educación Pública dejaron de asistir al trabajo por incapacidad en los primeros tres meses del año

“Estamos con las manos amarradas porque no podemos pagar una escuela privada”, dijo una madre de San Carlos, angustiada por las ausencias de los educadores de su hija. En los primeros tres meses del año, 22.359 funcionarios del Ministerio de Educación Pública (MEP) dejaron de asistir al trabajo por incapacidad.

La exclamación de la madre refleja una clara comprensión de la brecha entre educación pública y privada. También apunta a una de las causas. El tiempo perdido en escuelas y colegios públicos no es, ni remotamente, el único elemento diferenciador, pero gravita de forma indiscutible sobre la calidad de la educación estatal.

El apagón educativo es producto de las huelgas del 2018, otras menores en el 2019 y la pandemia a partir del 2020. Si al reducido año escolar costarricense se añaden fenómenos como las incapacidades, no hay tiempo para desarrollar el programa de estudios y mucho menos para recuperar lo perdido. En las aulas con maestros que se ausentan, el retorno a la educación presencial todavía está en proyecto.

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