Columnistas

Nueva vida para el Consejo Superior de Educación

Una reforma seria exige dotarlo de una unidad ejecutiva, profesional y bien articulada, pero, sobre todo, es necesario revisar la integración

OP_FRANCISCOANTONIOPACHECO
OP_FRANCISCOANTONIOPACHECO

Según es sabido, la dirección general de la enseñanza oficial le corresponde al Consejo Superior de Educación (CSE), por mandato constitucional. Esa norma, de rango superior, es desarrollada por la ley y su reglamento.

Ahí, al Consejo, se le asigna un cúmulo de funciones de diversa trascendencia. No voy a entrar en detalles sobre todas las tareas que le son encomendadas, pues un análisis muy prolijo podría ocultar lo esencial.

El Consejo, al ser un órgano de funcionamiento intermitente —seis sesiones oficiales al mes y varias no remuneradas de comisión—, apenas si da abasto con las tareas que está obligado a cumplir, muchas de ellas menores. Pero no es solo una cuestión de tiempo, sino de competencia para cumplir su cometido.

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