Columnistas

Entre líneas: Las grabaciones

Tanto interés y utilidad confirman la necesidad de preservar la grabación de las sesiones del BCR, los demás bancos del Estado y, en general, de las instituciones públicas.

A estas alturas, un par de horas de audio caben en cualquier bolsillo y queda espacio para mucho más. Lo acaba de demostrar el Banco de Costa Rica (BCR), cuya Junta Directiva decidió, en medio de los escándalos de los últimos meses, destruir la grabación de sus sesiones. Tan poco espacio ocupan esos registros que muchos aparecieron, olvidados, en un servidor. El Banco ni siquiera se dio cuenta de su supervivencia. Permanecieron, discretos y casi imperceptibles, en un rinconcito informático, desde donde revelarán sus secretos.








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