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El informe del relator de la ONU: sin sorpresas, sin emboscadas

Me pareció que escucharlo no era una decisión que comprometiera la objetividad y el criterio de los magistrados

Fernando Cruz, presidente de la Corte Suprema de Justicia. Opinión.
Fernando Cruz, presidente de la Corte Suprema de Justicia. Opinión.

Luego de mi elección para presidir la Corte Suprema de Justicia, en agosto del 2018, expresé mi compromiso para discutir y proponer las reformas urgentes del Poder Judicial; además, puntualicé la necesaria evaluación sobre la elección de magistrados de la Corte, que es el asunto acerca del cual reflexiono hoy, a propósito de la fallida comparecencia del relator de las Naciones Unidas, Diego García-Sayán, quien presentaría un informe de su autoría en la sesión de la Corte Plena del 24 de mayo.

Entiéndase, el tema de la exposición era ese y no otro como equivocadamente se ha interpretado, no fue nunca mi voluntad «emboscar» a nadie, mucho menos a compañeros de la Corte. Ese es un calificativo inapropiado para una iniciativa como la que se cuestiona.

El viernes en la tarde fue enviada la agenda en la que se incluía la comparecencia de Diego García Sayán. Ese plazo es el que la Corte ha determinado para que los integrantes estudien los artículos de la agenda y los documentos adjuntos. Por eso, cuando se objetó la comparecencia, consideré que debía discutirse y que el pleno de la Corte decidiera. No puede existir una maniobra sorpresiva si la agenda se conoce con antelación.

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