Juan Diego Córdoba González. 17 abril
Ciencia de Datos, Inteligencia Artificial, Machine Learning y Ciberseguridad figuran entre profesiones con más demanda laboral, según Informe Futuro del Trabajo del Foro Económico Mundial. Foto: Shutterstock.
Ciencia de Datos, Inteligencia Artificial, Machine Learning y Ciberseguridad figuran entre profesiones con más demanda laboral, según Informe Futuro del Trabajo del Foro Económico Mundial. Foto: Shutterstock.

Las profesiones en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) dominan la lista de los 10 empleos que tendrán mayor demanda laboral en los próximos cinco años, según el Foro Económico Mundial.

Ciencia de Datos, Inteligencia Artificial, Machine Learning, Big Data, Marketing Digital, Automatización, Transformación Digital, Ciberseguridad y Desarrollo de Software, encabezan esa clasificación global.

A las puertas de la cuarta revolución industrial, señala el último Informe Futuro del Trabajo, las empresas comenzarán a requerir cada vez más profesionales formados en esas carreras.

Por el contrario, las máquinas y los programas empezarán a reemplazar, progresivamente, a algunos trabajadores. Eso obligará a reinventar profesiones como Contabilidad y Auditoría.

Con ese escenario prácticamente encima, nuestro país enfrenta la realidad de haber descuidado la formación de más profesionales en carreras STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics, por sus siglas en inglés).

Apenas el 16% de las ofertas académicas en Costa Rica pertenecen a las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, según el último Informe Estado de la Educación.

Esto incluye bachilleratos, posgrados y programas de especialización. Se excluyen en ese cálculo las carreras en Ciencias de la Salud.

La ministra de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones, Paola Vega, dice que es urgente pensar en una reforma de la oferta educativa en el país, para evitar perder el interés de las empresas transnacionales en el capital humano costarricense.

“Definitivamente este es el momento de revisar todo. Y no solo las universidades, también a nivel técnico, en entes públicos y privados. Hay que abrir espacios de más flexibilidad curricular para que los estudiantes puedan graduarse.

“Además de crear condiciones, hay que formar personal capacitado y se requiere aumentar la cantidad de trabajadores que puedan dar soporte a esta industria. Tenemos una base interesante de carreras, tenemos más graduados, pero no podemos confiarnos”, afirmó.

‘Barreras ideológicas’

Francisco González, rector de la Universidad Nacional (UNA) y actual presidente del Consejo Nacional de Rectores (Conare, conformado por las cinco universidades públicas) compartió el sentido de urgencia de ajustar los programas académicos a las necesidades del mañana, pero admitió que cambiar los planes de estudio puede “tardar hasta años” por la cantidad de trámites.

“El impacto de la revolución 4.0 apenas comienza a generar una llovizna, El aguacero vendrá en meses o años después, pero en el corto plazo, esa es la realidad que enfrentamos”, manifestó el rector.

González también afirmó que las universidades públicas tienen el potencial para hacer ese cambio. No obstante, reconoció que existen barreras burocráticas e ideológicas que impiden lograrlo de una forma ágil.

“Las universidades públicas tenemos potencial de sobra, porque tenemos un cuerpo académico que no solo da clases, sino que también investiga, así como una infraestructura muy fuerte. Entonces, es una realidad, en términos de potencial, tenemos para poder hacer el cambio.

“Sin embargo, también tenemos que reconocer con humildad que tenemos que ser mucho más ágiles, que debemos acercarnos más a reconocer las nuevas transformaciones que está sufriendo el mundo del trabajo, y que debemos ser mucho más transformadores en nuestros propios procesos internos, para que sean menos burocráticos.

“Ese es el gran reto que debemos enfrentar, así como superar las barreras ideológicas que a veces tenemos”, declaró.

Cuando se pretende modificar una carrera universitaria en más de un 25% del plan educativo, explicó el rector, debe seguirse un trámite académico que puede llegar a tardar años hasta su implementación.

Eso, aseguró, es una limitante para implementar los cambios que se requieren.

El plan educativo “tiene que ser aprobado por un Consejo, luego por la Facultad, luego por la Vicerrectoría de Docencia, luego tienen que ir a Conare. Ahí nos vemos obligados a generar metodologías de aprobación más flexibles, dinámicas y eficientes”, manifestó.

Ahora que le tocó el turno de liderar Conare, dijo que promoverá, junto con los otros rectores, un trámite mucho más expedito para aquellas carreras que pretendan ser modificadas en menos de un 50% de su plan original.

La jerarca del Micitt consideró que algunas de las carreras vigentes en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas también podrían necesitar de actualizaciones o cambios para ser reorientadas a las nuevas necesidades.

“Ya hay una base en Costa Rica, pero quizás habrá que actualizar algunas carreras o abrir cursos optativos para enfatizar y especializar, orientar un poco más la oferta académica para esa necesidad de la industria.

“Necesitamos más gente graduándose en esto y que se expanda por todo el territorio y que quienes se meten en estas áreas, nos ayuden a propagarlo entre las personas. Y, en paralelo, debemos formar técnicos para dar apoyo en estos procesos a los ingenieros”, afirmó Vega.

Diversificar el ‘portafolio de carreras’

González también anunció, a inicios de abril, la realización de un estudio de prospección laboral en la UNA, para identificar cuáles son las profesiones que se necesitarán de cara al año 2040, con el propósito de diversificar el “portafolio de carreras”.

El rector reconoció la necesidad de que la Universidad incursione, cada vez más, en carreras STEM, a la vez que aseguró que se debe mantener la “esencia” y “enfoque humanista”.

Los estudios de prospección, afirmó, no solo tienen el objetivo de formular nuevas carreras, sino también de ajustar los planes académicos actuales a los requerimientos del mercado laboral.

“Nosotros tenemos que reconocer en primera instancia, que los planes nuestros, al igual que todas las universidades públicas y privadas se hicieron antes de la pandemia. Entonces, tenemos planes que se diseñaron hace mucho tiempo, algunos no han tenido modificaciones en muchos años.

“Ahora entramos a una nueva dinámica de aprendizaje, de generación de conocimiento, un mundo del empleo diferente. En consecuencia, nuestros planes deben ser sometidos a lo que llamamos ‘un checklist del futuro’”, concluyó González.

Otra de las tareas pendientes de los rectores es la redistribución del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), orientada a inyectar fondos a las universidades con mayor oferta de carreras STEM.

En la actualidad, ese Fondo se distribuye entre la Universidad de Costa Rica (59%), Universidad Nacional (23,5%), el Instituto Tecnológico de Costa Rica (11,5%) y la Universidad Estatal a Distancia (6%), según una fórmula aprobada en 1981, que no responde a criterios técnicos.

La propuesta impulsada por el rector del Tec, Luis Paulino Méndez, busca que se aprueben nuevos criterios de asignación de recursos, para crear más cupos y potenciar carreras profesionales con mayor demanda en el mercado de trabajo.

Reemplazo de trabajadores

En un corto periodo de cinco años o menos, advierte el Foro Económico Mundial, algunas funciones que hoy generan millones de empleos comenzarán a reemplazarse por máquinas o programas.

Las empresas requerirán más científicos de datos para hacerse más productivas y enfrentar los retos de los mercados, en lugar de aquellos trabajadores que solo los digitan en una computadora.

También requerirán, por ejemplo, más especialistas en automatización de procesos (quinto trabajo más demandado) y transformación digital (sétimo puesto), que contadores y auditores (cuarto empleo con mayor pérdida de demanda), o bien, obreros que se dediquen al ensamblaje de piezas (quinto puesto).

Según estima el Foro Económico Mundial, 85 millones de empleos se verán desplazados por la automatización en los próximos cinco años, pero, al mismo tiempo, se generarán otras 97 millones de vacantes producto de la revolución robótica.

Aunque esa transición será mucho más rápida y evidente en las grandes potencias mundiales, dice el estudio, países emergentes como Costa Rica no escaparán de esos cambios.

Las transformaciones podrían comenzar a percibirse muy pronto en las empresas transnacionales.

De acuerdo con la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Silvia Lara, aún es muy difícil predecir cómo impactará la automatización en nuestro país. No obstante, también coincidió en la necesidad de capacitar cada vez más a la población para enfrentar esa revolución tecnológica.

“Lo anterior no significa que no debe prestarse atención a esas tendencias, sino que es necesario actuar con prontitud. Muy especialmente en la protección social, porque las nuevas formas de contratación pueden dejar a miles de trabajadores sin cobertura de salud y pensiones. Esto también golpea la sostenibilidad financiera de nuestro sistema de seguridad social.

“También se debe brindar formación y educación de mejor calidad y más ajustada a las necesidades de las personas y el entorno económico, social y laboral que deberán enfrentar. Es decir, preparar a las personas para el aprendizaje a lo largo de toda su vida”, afirmó Lara.

La jerarca aseguró que una de las mejores herramientas para preparar a los futuros trabajadores según las necesidades actuales y futuras del mercado laboral, es la educación técnica dual.

Este modelo que combina clases teóricas con prácticas en empresas, se implementa en colegios técnicos, en universidades y en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).