Joselyne Ugarte. 2 octubre, 2018
01/10/2018 Empleados públicos en huelga marchaban hacia la Asamblea Legislativa el lunes luego de bloquear por algunas horas la entrada a la ruta 32, en barrio Tournón, San José. Foto Alonso Tenorio

“Estamos ante extremos que confirman la grave situación que vive nuestro país en materia económica y que evidentemente se ha gestado durante muchos años", advirtió esta mañana el obispo de Ciudad Quesada, Monseñor José Manuel Garita.

El religioso se refirió al conflicto social que vive Costa Rica desde hace ya cuatro semanas, cuando los sindicatos iniciaron la huelga de trabajadores públicos, en oposición al plan de reforma fiscal. Este movimiento ha generado afectación especialmente en los servicios de salud y en educación.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reportó el lunes 90.588 citas canceladas y 3.000 cirugías suspendidas. Además, desde el 10 de setiembre, cuando dio inicio el movimiento, el Ministerio de Educación Pública (MEP) ha reportado cerca del 50% de los centros educativos cerrados.

Esta situación motivó la intervención de la Iglesia católica como mediadora en un diálogo preliminar y sin condiciones, el cual, luego de nueve encuentros y más de 70 horas de encerronas, finalizó el lunes sin el objetivo final, que era el establecimiento de una mesa de diálogo y la terminación de la huelga.

Garita señaló que “siempre es hora para volver a mirarnos como una sola familia. Siempre hay oportunidad para buscar el bien común. Muchas son las tareas que tiene el país para mejorar las expectativas económicas, para una mejor distribución de la riqueza, para reducir la desigualdad y la pobreza, para generar mejores opciones de empleo. Pero, solo juntos, lo podremos alcanzar."

Sobre la medida de emergencia a la que recurrió la semana anterior el Gobierno, de letras del tesoro, Garita señaló que esto confirma la grave situación económica que requiere soluciones prontas. Pero también, según él, es necesario poner fin al movimiento sindical que ha generado afectación a varios sectores.

“(....) ese descontento que ha llevado a movimientos sindicales a una extensa huelga, que también golpea la economía, que también nos afecta a todos, e incluso a ellos mismos. Estoy seguro que, por el bien del país, nadie desea un conflicto social que genere tanta incertidumbre y desgaste.”

El lunes, después del último encuentro preliminar entre representantes del Gobierno y los sindicatos, el obispo de San José, José Rafael Quirós, indicó que la Iglesia se retiraba de las negociaciones porque ya había cumplido su papel como mediadora. Esto, a pesar de que el ministro de Trabajo, Steven Núñez, solicitó que custodiara el documento con los acuerdos a los que llegaron el sábado.

Ante esa negativa, dicho acuerdo estará en el Ministerio de Trabajo hasta el próximo lunes 8 de octubre, fecha límite establecida para que los sindicatos que deseen ratificarlo lo hagan y participen en la mesa de diálogo y negociación. Mientras tanto, la huelga continúa.