Salud

Más niños y adolescentes buscan poner fin a su vida, ¿por qué?

Centro Nacional de Intoxicaciones pasó de atender 337 casos de intentos de autoeliminación en el 2019 a 700 el año pasado; especialistas atribuyen aumento a impacto de pandemia en salud mental

Dos pequeños de tan solo seis años se intoxicaron al ingerir fármacos en intentos de autoeliminación, el año pasado. El desencadenante en ambos casos fue que sus papás les quitaran el celular. La medida los enojó y reaccionaron tomando medicamentos disponibles en sus casas.

Estos niños figuran entre los 700 menores de edad reportados al Centro Nacional de Intoxicaciones durante el 2021. Dicha cifra duplica los casos atendidos en el 2019, cuando esa dependencia recibió 337 llamadas por intentos de autoeliminación de infantes o adolescentes. Este año, hasta el pasado 30 de marzo, ya se habían visto 166 casos, lo que representa un 23% del total del 2021.

“Desde el 2020, notamos un aumento alarmante en la cantidad de intoxicaciones con tentativas suicidas en menores de edad. Hemos tenido muchas llamadas de los papás y de los mismos niños. El aumento es exponencial del 2019 al 2021.

“Se habían notado en el 2019 niños de 8 y 9 años, pero en el 2021 ha sido muy triste. Los de menor edad, el año pasado, tenían seis añitos, y hay un aumento exponencial entre menores de 15, 16 y 17 años”, reveló la directora del Centro, Viviana Ramos.

Dicha oficina pertenece a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), funciona en el Hospital Nacional de Niños (HNN) y forma parte de la red nacional de atención de emergencias. Recibe llamadas directas o por medio del número de emergencias 9-1-1 con consultas sobre consumo de medicamentos, incluidos episodios de intoxicación como los relacionados con menores de edad. La atención directa de los pacientes corresponde a otros niveles hospitalarios.

Desde el 2019 y hasta marzo pasado, el Centro atendió 1.698 menores de edad con intentos de autoeliminación por medio de intoxicación con medicamentos. Casi un 70% de todos los afectados son adolescentes de entre 15 y 18 años; por género, un 75% son mujeres.

“Desde hace años veíamos que esto se avecinaba pero con la pandemia explotó. Es una pandemia en salud mental. No solo con los adultos sino con los adolescentes y niños. El tema de hace unos diez años para acá es el problema de (la relación) de los niños (sobre todo, los más pequeños) con los aparatos electrónicos; esto nos ha asombrado muchísimo”, comentó Ramos.

En el caso de los adolescentes de más edad, detalló la funcionaria, las conversaciones del personal de salud con familiares y con los mismos muchachos han permitido determinar que las principales causas de esta conducta son el confinamiento y los problemas amorosos o de pareja.

“He tenido niños de 13 años que me dicen que están solos en la casa, que su mamá se fue y les quitó el celular. ‘Yo me enojé; entonces me tomé un montón de cloro y las pastillas de mi abuela’. Nos llaman llorando, desesperados y angustiados porque están solos”, relató Ramos.

Según explicó la especialista, los más pequeños recurren a sustancias como suavizantes y cloro, y las mezclan con las pastillas que se encuentran en la casa, que son las mismas que toman los adultos que conviven con ellos.

Entre los cinco medicamentos más consumidos con fines de autoeliminación, en el periodo del 2019 al 2021, figuran la fluoxetina y el clonazepam, utilizados en el manejo de trastornos como la depresión y la ansiedad. Esto, advierte Ramos, evidencia que en la casa hay familiares con antecedentes de enfermedades mentales.

En los adolescentes de más edad, las intoxicaciones las producen la mezcla de medicamentos que hay en su casa con drogas, como el licor, la marihuana y la cocaína. El Centro también tiene registro de las llamadas drogas de diseño, o emergentes, que son difíciles de identificar para el abordaje médico de la intoxicación, pues son el resultado de otras combinaciones.

Reincidentes

La historia clínica que se escribe al investigar cada uno de estos casos, dice Ramos, revela que muchos papás desconocen lo que están pasando sus hijos. Cuando el personal de salud ahonda en la indagación, papá o mamá reconocen que sí habían visto triste a su hijo o hija.

“Hemos notado en los adolescentes que (los intentos) son en reiteradas ocasiones. Cuando preguntamos (a los papás) si es la primera vez, nos dicen que ya lo había hecho, pero cortándose los brazos o tratando de asfixiarse... de otras maneras, no solo con ingesta de productos peligrosos.

“Hay papás que nos dicen que no saben qué le pasó a su hijo. Otros nos dicen que están cansados de llevarlo a terapia y no saben qué hacer”, dijo Viviana Ramos.

“Lamentablemente, creo que solo estamos atendiendo la emergencia. Tenemos que hacer equipo porque es un tema que necesariamente tiene que ser abordado por diferentes instituciones. A nivel de salud pública, es un asunto muy grave, pero también es prevenible.

“Se debe trabajar con mucho esfuerzo; es un gran desafío, pero sí es necesario sentarse a analizar esas estadísticas que han estado aumentado de manera exponencial en los últimos años”, recomendó la profesional.

Con el retorno a las clases 100 por ciento presenciales, las llamadas desde los centros educativos al Centro de Intoxicaciones se han incrementado este año. Los docentes piden consejo y han reportado casos de intentos de autoeliminación con consumo de fármacos en las propias instituciones y de jóvenes que vienen con síntomas de intoxicación desde sus casas.

La mayoría de las consultas que llegan, detalló Ramos, son situaciones que se pueden controlar porque corresponden a exposiciones leves y moderadas. Sin embargo, dijo, este año los intentos de autoeliminación se están haciendo con mayores cantidades de medicamentos.

“Esto sí es un mayor riesgo porque son exposiciones de alta peligrosidad. No son dos pastillas y un vaso de cloro. Son 20 o 30 pastillas y esto sí agrava más la situación”, advirtió.

Por eso, la funcionaria recordó a los padres medidas básicas de prevención:

  • Si un menor está intoxicado no deben esperar a que haya síntomas. Se debe buscar ayuda inmediata. Hay medicamentos que no actúan rápido y si la ayuda no llega pronto, la persona puede sufrir consecuencias muy graves.
  • Mantener en la casa bajo llave los medicamentos y productos peligrosos, entre ellos, los químicos y plaguicidas.
  • Hay que buscar rastros o residuos de medicamentos en la casa que puedan orientar para ver si el menor tomó algo que no debía.
  • Si saben que en la familia hay menores con patrones de conducta con ideaciones suicidas, procurar mantener todo bajo llave y acudir a la brevedad posible por ayuda profesional de manera preventiva.
  • Los signos y síntomas de una intoxicación por medicamentos incluyen mareo, vómitos repetidos, dificultad para caminar y enrojecimiento facial.
  • Tener a mano siempre los números de emergencias 9-1-1 y el 800 INTOXICA (4686-9422). Ambos servicios están disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Suben consultas hospitalarias

El jefe de Psiquiatría del Hospital Nacional de Niños, Max Figueroa Malavassi, confirmó un incremento en la cantidad de casos de pacientes con ideación e intentos de autoeliminación referidos de servicios como el de Emergencias.

El número preciso es difícil de determinar. Figueroa explicó que la cifra se diluye en una serie de intervenciones y en la clasificación. Pero a nivel práctico, aclaró, todos los días ven chicos con ideas de autoeliminación o por intentos o conductas autoagresivas.

Según explicó, es menor el número de pacientes con intentos que aquellos con ideación; sin embargo, intentos e ideación han venido en aumento, y se dispararon con la pandemia de covid-19.

“Los servicios nos refieren gran cantidad de pacientes, tanto por ideas como por intentos. A esto se le suman aquellos jóvenes que se realizan lesiones sin que necesariamente estén queriendo quitarse la vida, pero que son capaces de hacerse lesiones físicas bastante importantes, que incluso ameritan suturas, intervenciones médicas y hasta hospitalizaciones.

“Nosotros solo representamos una porción de la muestra”, dijo Figueroa en referencia a que otros centros médicos, especialmente el Nacional Psiquiátrico y el servicio de Psiquiatría del Calderón Guardia, así como los servicios de emergencias de otros hospitales generales, también atienden casos.

“La pandemia tiene muchísimo peso. Ha habido un cambio global muy importante. Los niños por lo general son bastante flexibles y tienden a aceptar bastante bien los cambios. Pero el tema pandémico se prolongó mucho, y la afectación a diferentes niveles es grande.

“Hablarles a muchos de lecciones virtuales ahora es una ofensa. Esto les genera muchísima ansiedad. Pasamos de un modelo virtual, más laxo, a uno completamente presencial con un nivel de carga académica. Entonces, sin anestesia, los chicos que venían a 40 los pasaron a más de 100 km/h”, sostuvo.

Figueroa señaló que en los últimos dos meses se disparó el nivel de angustia de los chicos debido a la carga académica. Añadió que en el caso de aquellos más vulnerables, ya sea porque tienen un trastorno ansioso o de depresión, se puede detonar el deseo de no existir, el deseo de morir e incluso el intentarlo.

“Yo percibo que el regreso a clases presenciales, el cual apoyo, fue más abrupto de lo que esperábamos y esto ha resultado pesado para un gran porcentaje de los chicos que no estaban preparados”, concluyó el especialista.

Ángela Ávalos

Ángela Ávalos

Periodista de Salud. Máster en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, España. Especializada en temas de salud.

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