Salud

SARS-CoV-2 ‘borró del mapa’ a otros virus respiratorios en primeros meses pandémicos

Influenza prácticamente no circula desde el 2020, y apenas en junio pasado reaparecieron casos de virus respiratorio sincitial en población infantil

La irrupción del nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, tuvo la suficiente capacidad para borrar del mapa la circulación de otros virus respiratorios durante los primeros meses pandémicos.

Entre esos microorganismos infecciosos están el de la influenza y el respiratorio sincitial.

Esto no solo sucedió en Costa Rica, donde, desde el año pasado, no se registra circulación del virus de la influenza, hasta hace poco responsable de causar importantes picos de enfermos de gripe, particularmente en el segundo semestre del año.

Un comportamiento similar ha sido descrito en otros países del mundo, según reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los datos de los sitios y unidades de vigilancia centinela, a cargo del Ministerio de Salud y de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), dan cuenta del efecto del nuevo coronavirus en el escenario de las enfermedades respiratorias.

Las cifras, se aclara, no corresponden a la totalidad de casos del país, sino a las registradas en puntos específicos, que es donde se realiza esa vigilancia.

De acuerdo con los datos facilitados por Roberto Arroba, coordinador nacional de influenza y otras virosis respiratorias, del Ministerio de Salud, en el 2019 la vigilancia centinela reportó un total de 72 casos de influenza A, que es una de las que están en el grupo de las llamadas enfermedades tipo influenza (ETI).

En el 2020, con el SARS-CoV-2 ya presente, la cifra de influenza A cayó más de 10 veces, y en lo que va del 2021 (hasta el inicio de la semana epidemiológica 27, el 4 de julio) no se ha registrado ni un solo caso.

Una tendencia similar se da con las infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) para el mismo periodo.

Tomando el ejemplo de la influenza A, los casos detectados por la vigilancia centinela pasaron de 161, en el 2019, a cero, dos años después.

Las tablas de registro, facilitadas por Arroba, muestran, por el contrario, la predominancia en el aislamiento virológico del SARS-CoV-2, tanto para ETI como para IRAG.

La mortalidad por influenza también cayó a cero. En las primeras semanas del 2020, se registraron las dos únicas muertes por esta causa. Desde entonces, ningún fallecimiento ha sido relacionado con la influenza.

En años anteriores, el país llegó a contabilizar más de un centenar de decesos por esa causa.

‘Violento desplazamiento’

“Influenza prácticamente no ha circulado en el país, una situación que también se ha dado en otros sitios del mundo. Hay varias hipótesis. La más aceptada es que el virus del SARS-CoV-2 desplazó a todos los otros virus. En realidad, no se había visto un desplazamiento tan abrupto como este.

“(Antes de la pandemia) los ciclos de influenza, sincitial y otros virus, siempre se han dado, pero nunca habíamos tenido un desplazamiento tan violento de estos”, afirmó Arroba.

El médico se refiere a la estacionalidad típica de los virus respiratorios. En el caso del virus de la influenza, explicó, este siempre había circulado a lo largo de todo el año, pero en el segundo semestre registraba picos o temporadas altas.

Lo anterior explica, entre otros aspectos, la organización de la jornada nacional de vacunación contra ese virus, que se realiza desde hace 17 años en Costa Rica, como la que actualmente está en proceso y que pretende proteger contra la gripe a 1,5 millones de personas.

Una estacionalidad similar sucedía con el virus respiratorio sincitial (VRS), que afecta particularmente a menores de un año. Hasta el 2018, el VRS había puesto en serios aprietos al Hospital Nacional de Niños, que veía saturados sus servicios con menores de edad enfermos.

No fue hasta junio de este 2021 cuando los análisis virológicos de ese hospital –que está entre los sitios y unidades de vigilancia centinela– empiezan a detectar presencia del VRS, incluso con coinfección con el SARS-CoV-2 en el caso de un bebé, que permanece internado en cuidados intensivos (UCI).

Siguiendo el rastro al virus

Los sitios y unidades centinela incluyen varios hospitales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS); entre ellos, el Nacional de Niños, el Tony Facio (Limón), el Hospital Los Chiles y el Monseñor Sanabria (Puntarenas).

Ahí se realiza vigilancia clínica, epidemiológica y virológica, que permite activar alertas sobre la circulación de diferentes enfermedades en el país, incluidas las respiratorias.

¿Por qué se da ese desplazamiento del SARS-CoV-2?

Según Roberto Arroba, antes de la pandemia los otros virus respiratorios competían entre sí, pero el causante de la covid-19 llegó de una manera tan violenta que los otros se tuvieron que hacer a un lado, y no están circulando como antes.

Esa es la hipótesis principal que se maneja para explicar la nula o escasa circulación de otros virus respiratorios en Costa Rica y en otras partes del mundo.

Todavía es muy temprano, aclaró, para ver qué pasará con operativos como la jornada de vacunación contra la influenza, en los que el país invierte millones. Solo este 2021, la CCSS destinó $8,4 millones para la compra de 1,5 millones de dosis.

“¿Qué podría pasar en el futuro? Que la covid-19 sea como la influenza, estacional, con circulación de covid con influenza y otros virus”, dice Arroba.

La discusión que se espera para los próximos meses incluye el análisis sobre si será necesaria una vacunación masiva, como la actual contra la covid-19, o solo para grupos de riesgo, como se tiene con la influenza.

Incluso, se tiene que valorar si la vacunación contra la covid-19 podría tener un impacto tan alto que frene, del todo, la circulación del virus.

“Esas son cosas que no sabemos realmente, solo con el tiempo veremos qué está pasando y qué puede pasar, y con base en esto se tomarán decisiones a futuro”, dijo Arroba, quien también integra y es secretario de la Comisión Nacional de Vacunación y Epidemiología (CNVE).

Por su parte, la pediatra especialista en Inmunología, Olga Arguedas, reconoce que al inicio de la pandemia había miedo porque se temía que les tocaría pelear contra un monstruo de dos cabezas: una, la covid-19, y otra el virus respiratorio sincitial.

“Pero nos llevamos la agradable sorpresa de que los otros virus, diferentes al SARS-CoV-2, prácticamente desaparecieron. Y las medidas higiénicas impuestas probablemente son la explicación porque, de manera paralela, las diarreas y otras enfermedades tuvieron un descenso importante”, dijo Arguedas, quien también dirige el Hospital Nacional de Niños.

En este 2021, confirmó la especialista, empezó a circular un poco el VRS, rinovirus y parainfluenza. En junio pasado, sin embargo, tuvieron la alarmante cifra de 24 reportes positivos por VRS.

“Estamos en la resurrección de los virus respiratorios. Creo que esto se atribuye al relajamiento de las medidas sanitarias. La gente se ha relajado, primero, por fatiga pandémica.

“Un segundo factor es la percepción de que estamos en una situación epidemiológica estable, y tercero, que las personas se sienten seguras por las vacunas, lo cual es parcialmente cierto”, explicó Arguedas.

La reaparición paulatina de algunos virus respiratorios también se puede atribuir a la dinámica viral, agregó la inmunóloga.

“Los virus, en los diferentes ecosistemas, compiten por el nicho biológico. En el 2020, el predominante fue el SARS-CoV-2. Este año, los otros virus están de nuevo ganando terreno. ¿Qué va a suceder en el futuro? No lo sabemos. En este tema, probablemente, hay más preguntas que respuestas”, concluyó.

Ángela Ávalos

Ángela Ávalos

Periodista de Salud. Máster en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, España. Especializada en temas de salud.

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