Salud

Miedos, mitos y rebeldía son obstáculos por derribar para vacunar en frontera

Vacunadores, líderes comunales, trabajadores sociales y profesionales de la salud combaten un problema común a lo largo de los pueblos aledaños a Nicaragua

16/02/2021/ Gira Vacunación frontera con Nicaragua /  seguimiento a funcionarios de la caja de Boca Tapada en jornada de vacunación sobre el rio San Carlos y desembocadura al rio San Juan frontera con Nicaragua / foto John Durán
16/02/2021/ Gira Vacunación frontera con Nicaragua / seguimiento a funcionarios de la caja de Boca Tapada en jornada de vacunación sobre el rio San Carlos y desembocadura al rio San Juan frontera con Nicaragua / foto John Durán John Durán
Gilbert Rojas, técnico de atención primaria en salud (ATAPS), llevó sus vacunas a Boca Cureña, una comunidad donde la reticencia a protegerse contra covid-19 es alta. (John Durán)

La lluvia que había caído horas antes aquella tarde de miércoles dejaron llenas de barro las calles de Boca Cureña, a un par de kilómetros de la frontera con Nicaragua. Patricia Rojas, encargada del programa de inmunización de la Región Huetar Norte y resto del equipo de vacunación avanzaron a través de alambres de púas para ir llegando a las casas. En el grupo había especialistas en Epidemiología y Salud Pública.

No es una comunidad cualquiera. Gilbert Rojas, técnico de atención primaria en salud, cargaba consigo una nevera llena de vacunas contra la covid-19 con la esperanza de usar alguna, pero sabía que era difícil. Este poblado, de unas pocas decenas de viviendas tiene una particularidad: es uno de los de mayor rechazo a la protección contra la enfermedad.

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